Las elecciones catalanas serán ‘las primarias’ de las generales

Pronto empezaremos a ver las primeras encuestas del verano sobre las elecciones plebiscitarias catalanas del próximo 27 de septiembre. De ellas se va a desprender el intento de una gran movilización electoral como si de verdad estuviéramos ante un referéndum para decidir la independencia de Cataluña como pretende Artur Mas o al menos para valorar el verdadero nivel de apoyos que tiene el secesionismo.

Pero esa esperada movilización electoral, que sobre todo reclaman los partidos españolistas PP y PSC-PSOE, tiene el doble objetivo de invitar a la cita con las urnas autonómicas a todos los que se suelen abstener en esas elecciones catalanas con el parejo deseo de: evitar el triunfo de los secesionistas; pero también de impedir una dolorosa derrota del PP y del PSC-PSOE a manos de Podemos y Ciudadanos. Entre otras cosas porque estos comicios del 27-S serán interpretados también como un preámbulo o ‘las primarias’ de las elecciones generales de fin de año.

Lo que no conviene a los protagonistas del bipartidismo español ahora que parecía que tanto el PP como el PSOE se empezaban a distanciar de sus adversarios más directos, Ciudadanos y Podemos según los últimos sondeos electorales nacionales.

Hay mucha política en juego en la cita del 27-S y en las negociaciones que seguirán para la formación del futuro gobierno catalán donde ERC parece bien posicionada porque podría aspirar a dos opciones: estar en el gobierno secesionista de Artur Mas; o entrar en un gobierno de la izquierda catalana con Podemos, PSC, ICV, EC y la CUP.

Quien solo tiene la alternativa independentista es Artur Mas, porque si no consigue la mayoría absoluta para gobernar y desarrollar entonces sus planes secesionistas, quedará aislado del resto del centro derecha catalán. El que, por otra parte y tras la escisión de CiU, tiene muy difícil o casi imposible lograr una alternativa a la izquierda. De ahí lo inútil de los llamamientos que desde Ciudadanos se hacen en pos de formar un bloque españolista catalán con la colaboración de PSC y PP, aunque ya sabemos que el esfuerzo de su candidata Arrimadas lo que ahora busca es notoriedad pre electoral.

Podemos y Ciudadanos esperan que los comicios del 27-S sean para ellos un trampolín que los relance hacia las elecciones generales de final de año. Aunque la situación de Podemos es mucho más delicada porque de lo que ocurra en Cataluña y en la formación del gobierno catalán se tendrá que desprender la esperada clarificación de Pablo Iglesias sobre la actitud de Podemos frente al intento de secesión catalana.

Sin embargo, en el seno del bipartidismo PP-PSOE la cita catalana sí que preocupa y mucho, por su condición de plebiscitaria, por un lado, y por su lectora de ‘primarias’ de las elecciones generales, por otra parte. A Pedro Sánchez de especial manera porque teme que el PSC de Miquel Iceta se acerque a ERC después de los comicios; y a Mariano Rajoy por el riesgo que el PP quede reducido en Cataluña a un partido residual, a pesar de la candidatura más agresiva y conservadora de García Albiol.

Es cierto que el voto españolista en Cataluña se reduce en los comicios autonómicos y crece en las elecciones generales donde se disputan muchos y decisivos escaños del Congreso de los Diputados. Pero esta vez estamos ante una situación anómala por el carácter plebiscitario que Mas ha otorgado a la votación del 27-S y también por la cercanía, en apenas dos meses, de los comicios generales.

Y todo ello va incidir en la movilización electoral y en los resultados de ambas convocatorias. Confirmando la condición de ‘primarias’ del 27-S, o de antesala de las elecciones generales que también tendrán esta vez una lectura especial porque está en juego el modelo bipartidista de la Transición y la posible reforma de la Constitución.