Hay que atacar el nido de la serpiente

La oleada de los atentados desencadenada por el terrorismo islámico en Túnez, Kuwait y Francia no parece ser una coincidencia sino más bien un peldaño más de la macabra escalada que ha generado en Oriente y Europa el mal llamado ‘Estado Islámico’ (EI). El que no es otra cosa que una banda de asesinos bien organizada, financiada y armada hasta los dientes por no se sabe quien pero si se sabe dónde.

De ahí que no se entienda la pasividad de los gobiernos de Occidente y las naciones árabes ante esa exhibición descarada del terror, que han instalado en sus bases en Siria e Irak, y que se extiende por distintos lugares del mundo como una metástasis de muerte y desolación.

Las últimas y crueles ejecuciones llevadas a cabo por el EI y difundidas con odio y de despiadada manera por las redes sociales de todo el mundo, superan en maldad y crueldad todo lo hasta ahora conocido en la vida real y hasta en los más duros relatos de ficción. Y ¿cuál es la respuesta? ¿Acaso la ejemplar y muy emotiva gran manifestación de París, tras el atentado criminal en la redacción de Charlie Hebdo?

El despliegue de armamento pesado de la OTAN en la Europa del Este, en réplica a otros similares de Rusia en la frontera de Ucrania, son movimientos tácticos de las superpotencias en operaciones que se consideran disuasorias. Pero la OTAN, Rusia, China y las más poderosas naciones del Planeta donde deberían desplegar tropas y pasar a la acción es en Siria e Irak barriendo del mapa al EI con unas operaciones de alto calado militar, por tierra, mar y aire, y no solo con el mando a distancia de los Drones y bombardeos esporádicos.

El terror y la publicidad del EI está superando con mucho la historia y trayectoria de Al Qaeda con los que parecen haber entrado en una siniestra competición. Y esta voraz serpiente debe ser cazada y destruida en su nido antes de que crezca en todo el mundo, de manera organizada o con sus ‘lobos solitarios’, porque está claro que están buscando otro 11S, o algún espectáculo de muerte similar como el que los españoles sufrimos el 11M de 2004 en Madrid.

Y hace bien el Gobierno de Rajoy en ponerse en guardia y estado de máxima alerta porque España es un país de fronteras vulnerables, como son las de Túnez, Francia o Kuwait que ahora han sufrido estos terribles ataques hasta en el mismo corazón de una mezquita kuwaití, lo que da una idea de la locura que embarga a esta banda de forajidos que presuntamente están ‘en guerra santa’ y sobre todo sangrienta.

Y desde Occidente nos preguntamos ¿quién financia y quien arma estos ejércitos? Y añadimos ¿cuándo va a llegar la respuesta política y militar a semejante ejército del terror? El primer líder del mundo, Barak Obama, y sus aliados de la OTAN se resisten a volver a poner pie a tierra en Irak, pero de todas las guerras que allí han librado desde hace ya cerca de 25 años, está sería la única justificada en la defensa de la vida de miles y miles de inocentes y de la seguridad internacional.