Chaves, Griñán y el ‘Capitán España’

Poco le ha durado a Pedro Sánchez el banderazo de España en el que se envolvió, como si fuera un nuevo héroe del comic político nacional, el ‘Capitán España’, para de esa guisa presentar su candidatura a la presidencia del Gobierno en medio de un escenario, circense por cierto, parecido al de ‘yes we can!’ de Barack Obama. Porque la noticia de la inculpación por el Tribunal Supremo de Chaves, Griñán, Zarrías y Viera en ‘la gran estafa’ -así llamó Griñán, los ERE fraudulentos de la Junta de Andalucía- ha echado por tierra el bonito despegue de Sánchez quien a fin de cuentas es hijo de ‘la casta’, como dicen en Podemos, y habita espacios políticos donde hay y mucho por renovar y reformar y que no son precisamente ‘castos’ en materia de corrupción.

En España sobran patriotas y faltan demócratas. Hay patriotas de ‘motu proprio’ en el poder económico que disparan con ‘pólvora de Rey’, y hay patriotas del campo de la política que utilizan la bandera como escudo, o como adorno personal, y los hay campanudos que hablan de los ‘principios y valores’ -como lo hace a menudo Esperanza Aguirre- que son los peores de todos ellos aunque en su conjunto unos y otros hacen de la patria un uso interesado dando la razón al crítico literario inglés, Samuel Johnson, cuando dijo ‘la patria es el último refugio de los canallas’ (véase la reciente película ‘Foxcatcher’, para comprender con facilidad esa afirmación).

El escándalo de los ERE fraudulentos de Andalucía es un caso de mayor cuantía por tratarse de fondos del paro -como los de los cursos de formación que aún están por tocar fondo- que suman cientos de millones de euros estafados desde el interior de la Junta de Andalucía que han presidido Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Los que a su vez fueron los dos últimos presidentes del PSOE a los que sucedió Micaela Navarro ahora hace un año. De ahí la doble gravedad de la responsabilidad política y probablemente penal de estos dirigentes del Partido Socialista.

Los que leyendo el auto inculpatorio del Tribunal Supremo no parecen tener una escapatoria o puerta de salida a su alcance, de ahí que la confianza que desde el PSOE se mantiene en ambos dirigentes -y en Viera y Zarrías- es una pura ilusión para ganar tiempo y huir del escándalo que ahora entrara en el largo sueño de la Justicia española -al dejar de ser aforados, el caso pasa a la jurisdicción ordinaria-, para que el Capitán España, Pedro Sánchez, no sufra demasiado en la campaña de las elecciones generales. La que el ‘general’ Mariano Rajoy aún no sabe cuando las va a convocar.

Si en vez de patriotas fueran demócratas, el PSOE y la Junta de Andalucía hace ya tiempo que se habría personado en el caso de los ERE como acusación en contra de Chaves, Griñán y demás imputados, y ahí incluidos los más desvergonzados de esa trama. Pero el PSOE, como el PP, siguen inmersos en el bipartidismo virtual que se les acaba y ello les favorece a los emergentes de Ciudadanos y Podemos, porque los dos grandes partidos están muy tocados en fondo y forma y los relevos de las caras más jóvenes y de personas no son suficientes, como pronto se comprobará.

Al PP los casos de Griñán y Cháves, les vienen bien porque empatan el partido de su propia e inagotable corrupción, que aumentará en los próximos meses una vez que se levanten las alfombras de los municipios y autonomías que perdió el PP el pasado 24-M. El PP en todos sus escándalos también anda a la defensiva, como Sánchez, y siempre que pueden se arropan con la bandera de España, también en línea con Sánchez que es un recién llegado al club de la patria.

Al final de estas vidas paralelas del PSOE y del PP está el esperado cambio del Régimen de la transición por la vía de una reforma democrática y camino de una legislatura constituyente 2016-2020, que dentro de unos meses comenzará y a la que estos dos grandes partidos no pueden renunciar. Salvo que, en un intento desesperado por salvaguardar el bipartidismo ya agotado, se encastillen ambos dos, y en ese caso en vez de reforma política llegará la enmienda a la totalidad.