España, 30 años en nuestra Europa

España ha cumplido y celebrado el treinta aniversario de su entrada en la UE, la anterior Comunidad Económica Europea o el Mercado Común de los inicios del Tratado de Roma, y ahora la Unión Europea que pasa por momentos de dificultad que acabarán superados porque lo que nos une es muy superior a lo que nos separa.

Crisis actual económica, social e institucional, como otras que el gran proyecto Europa sufrió a lo largo de su Historia. La que comenzó con el pacto por la paz y el desarrollo europeo que los presidentes de Francia y Alemania Charles De Gaulle y Konrad Adenauer pusieron en marcha en 1950 con la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero). El primer paso que se convirtió en el embrión de la Europa que diseñaron Schuman, Monet, De Gaspieri, y Rey y otros sabios que adivinaron, en el inicio del Tratado de Roma (1957), la trascendencia y el futuro de la Europa política hoy cada vez más cerca, con 28 países miembros y una decidida vocación continental.

España entró hace ahora 30 años (1985) y no sin dificultades en el club europeo, bajo el gobierno de Felipe González quien ayer pronunció un buen discurso en el Palacio Real, sobre aquel momento histórico y los problemas actuales de la Unión donde la crisis económica y social ha causado importantes estragos. Los que repercuten en la credibilidad y deterioro de la pasión europea, el regreso del nacionalismo y la llegada de fuerzas políticas anti europeas.

Las que afortunadamente en España no existen como tales, a pesar que nuestro país ha pagado en el paro la cuota más alta de deterioro social. Dañando de especial manera a los jóvenes como subrayó el presidente del Parlamento Europeo Martin Schultz en el discurso que pronunció en Madrid. En el acto que presidieron los reyes Felipe VI y Juan Carlos I durante una solemne y emotiva ceremonia en la que Felipe VI elogió a su padre y subrayó la importancia de esta efeméride que se inscribe en los mejores logros de la transición española.

Europa sigue y avanza con sus modelos para la integración política, la moneda única y la unión bancaria ya casi consolidada, y en pos de una unión fiscal que se resiste. Pero también con una política exterior en común que empieza a dar frutos en el mundo global donde la Unión ha demostrado su eficacia y su importancia como contrapunto de las más grandes potencias del planeta.

Es, en medio de esta efeméride, cuando en España un partido como Convergencia -ahora separado de Unió- se lanza a jugar con la ruptura de la unidad de España para acabar fuera de la UE si ese empeño fuera posible que a buen seguro no lo es. Y todo ello para aislar a Cataluña dejándola fuera de Europa, lo que ocultan los jefes de la secesión Artur Mas y Oriol Junqueras y prueba la falsedad de su provocación.

En el mundo global en el que vivimos nunca mejor dicho eso de ‘la unión hace la fuerza’. Y no solo para hablar con una sola voz en la ONU y otros escenarios internacionales, o para mejorar las expectativas económicas y sociales de la UE. Sino y a la vez para hacer frente a los distintos conflictos que amenazan la paz del Planeta -Ucrania, Siria, Irak, Libia, centro África, etcétera-. O que ponen en riesgo la vida y la dignidad de millones de personas como ocurre con el hambre, las epidemias y las situaciones injustas de la inmigración que emana del continente africano, o de otras regiones de Asia.

Europa sigue y superará estos momentos de zozobra, como los que se están viviendo a propósito de Grecia, o los que incluyen la amenaza de la escisión británica como consecuencia de su referéndum de 2016. Pero en esa Europa creemos y seguimos los españoles como una parte importante y en su doble función de beneficiarios y enriquecedores de esta realidad a la que se sumó nuestro país hace ya treinta años, como bien se acaba de recordar.