Merkel juega con el fuego de Grecia

La Unión Europea que lidera la canciller Angela Merkel desde Berlín no puede expulsar a Grecia del euro -y puede que de la UE- sin causar un daño de similar o mayor cuantía en el seno de la Unión. Y en países que aún están lejos de su recuperación económica como España, Portugal, Irlanda e Italia y puede que incluso Francia, una vez que los efectos del ‘Grexit’ son imprevisibles pero seguramente desastrosos para todos.

Es la hora de la política y de las personas por encima de los números y de los rigores económicos y fiscales impuestos por Merkel en la zona euro. Los que han traído mucho sufrimiento a millones de personas y escasa recuperación, al contrario de lo que ha ocurrido en los Estados Unidos con sus políticas expansionistas que les han permitido salir de la crisis sin el alto coste social y político que estamos sufriendo en el seno de la UE.

Donde los movimientos y partidos anti europeos no cesan de crecer -la reciente victoria de los conservadores en Dinamarca es otra señal- en un tiempo donde Gran Bretaña se encamina hacia la celebración en el año 2016 de un referéndum sobre su permanencia en la UE.

¿A qué está jugando Merkel y cómo se ha podido llevar tan lejos esta agonía de Grecia? Está claro que los intereses financieros y económicos se han impuesto sobre las decisiones democráticas y políticas como lo denunciaba, en su primera encíclica, ‘Alabado seas’ y a propósito del cambio climático, el Papa Francisco.

De esas durísimas exigencias económicas y fiscales a los países tocados por la crisis han venido los cambios políticos radicales como los que se instalaron en Grecia con la victoria de Tsyriza, o como acaba de ocurrir en España -en Italia ya pasó con el Movimiento Cinco Estrellas- en las recientes elecciones municipales del 24-M con Podemos y varios de los movimientos sociales que han conquistado las principales ciudades del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, La Coruña y Cádiz).

Mucho le ha costado a la Europa unida, desde su fundación, el llegar a su actual situación como para que ahora de manera ciega e insolidaria y por una cifra de unos 2.000 millones de euros -que separa a Grecia de las posiciones negociadoras de la UE y el FMI- que apenas supone el 0,01 % del PIB europeo se rompa la Unión. Y regresemos a las puertas del infierno de la crisis financiera internacional de 2008 y al ataque de los mercados de capitales contras las economías más débiles de la UE, la de España ahí incluida.

Y sorprende que el Gobierno de Rajoy, intentando justificar su excesiva austeridad y abandono de las clases medias y más desfavorecidas -lo que ha costado muy caro al PP el 24-M- no haya estado más cerca de los griegos, porque el temido ‘Grexit’ tendría consecuencias pésimas para España y nuestra recuperación económica.

En las últimas horas el Gobierno de Alexis Tsypras, que corre el riesgo de perder su apoyo parlamentario en Atenas, ha elevado a Bruselas sus propuestas finales que deberán ser analizadas hoy en el Eurogrupo y finalmente votadas en el Consejo Europeo que tomará la decisión final.

La que se anuncia difícil e inquietante para el conjunto de la Unión en general y para los españoles en particular si finalmente se impusiera la ruptura y no impera el espíritu de la pasión europea que tantas veces salvo a la UE de la catástrofe en el histórico proceso de su construcción un lugar de donde Grecia no se debería marchar.