Rajoy mueve ficha y medita el adelanto de elecciones

Mariano Rajoy ha llegado al final de su escapada y ahora no le queda más remedio que tomar decisiones tras el descalabro electoral del 24-M y la proximidad de los comicios catalanes y generales que están en el horizonte. Y que Rajoy podría unir -por más que lo desmienta- con el adelanto las elecciones generales al 27 de septiembre anunciado por Artur Mas, o en fecha próxima y similar.

Sobre el adelanto electoral en el PP se manejan los siguientes argumentos:

- Impedir que crezca la rebelión en el PP contra Rajoy.
- Empantanar las elecciones plebiscitarias de Artur Mas.
- Tapar el pésimo liderazgo de Sánchez Camacho en Cataluña.
- Impedir que Albert Rivera se proclame ganador de los comicios catalanes, en vísperas de las elecciones generales.
- Cazar al PSOE en plena luna de miel con Podemos.
- Cambiar el discurso económico por el político, una vez que la economía no avanza y máxime si la crisis de Grecia acaba mal.
- No dar tiempo a que avancen los juicios sobre la corrupción del PP, o al ‘levantamiento de alfombras’ en alcaldías y autonomías en sitios donde gobernaba el PP.

Pero antes de la posible convocatoria adelantada de las elecciones, Rajoy tiene que hacer cambios en el Gobierno y el PP, precisamente para preparar la próxima campaña electoral, que parece estar ya en marcha con la escalada de los ataques a Pedro Sánchez por su pacto con Podemos.

Para ello, el presidente del Gobierno y del PP ha convocado para este jueves al Comité Ejecutivo del Partido Popular con el sólo objetivo de anunciarles lo que ha decidido por su cuenta y piensa hacer en el seno del PP. Nada de someter a debate sus decisiones ni abrir un turno de propuestas que podrían ser alternativas a las que presentará Rajoy en Génova 13, para que sean aprobadas por consenso ‘aclamativo’ que es como se suelen hacer estas cosas en el PP.

Como consecuencia de lo que decida en el PP, Rajoy anunciará en la Moncloa cambios en el Gobierno, que ha dicho que serán pocos porque no piensa cambiar de política. Comentario éste de bloqueo político que abunda en la idea del adelanto electoral, por cuanto parece claro que la economía no funciona al PP como argumento electoral (se vio el 24-M) y puede empeorar si la crisis de Grecia estalla y nos contagia (la prima de riesgo ha vuelto a los 160 puntos), lo que sería inevitable.

Las incógnitas que se ciernen sobre las novedades del PP incluyen el presente y futuro de la secretaria general Dolores Cospedal, para ver si sale ‘más reforzada’ -como dicen algunos a pesar de sus fracasos en todas las elecciones de la legislatura, incluido el suyo en La Mancha-, o si es sustituida por un nuevo dirigente (Alberto Núñez Feijóo o Pablo Casado). Asimismo está por ver si Rajoy se atreve a imponer Gestoras del PP nacional en las agrupaciones de Madrid, País Vasco, Valencia y Cataluña, que son los lugares donde el partido tiene más problemas.

¿Qué cambios hará Rajoy en el Gobierno? No se sabe, pero ya dijo que pocos. Quizás en Educación por la marcha de Ignacio Wert a París y puede que algún otro. Aunque el problema que se le plantea a Rajoy es el de si está dispuesto a reducir el poder de Soraya Sáenz de Santamaría, a la que algunos de sus compañeros de Gabinete culpan del fracaso de la comunicación. Puede decirse que la suerte de Soraya y Cospedal, que son ‘íntimas enemigas’, está ligada a una solución paralela o en el solo beneficio de una de ellas.

Sobre el adelanto electoral los analistas de las encuestas consideran que será positivo para el PP porque le garantizaría ser la fuerza más votada con importante ventaja sobre el PSOE, que tendría dificultades para disputar a Podemos el liderazgo en la izquierda. A la vez se cree que en ese corto espacio de tiempo -de junio a septiembre- Ciudadanos no podrá crecer por encima del 15 % del electorado.

El único problema que plantea sobre el adelanto electoral es la pereza que le produce a Rajoy la toma de decisiones importantes. Pero esta vez el presidente del Gobierno y del PP está al final de su escapada y no tiene más remedio que actuar, mal que le pese, de manera contundente y a toda velocidad.