Regreso de la política, con Grecia al fondo

Concluidos los pactos y las votaciones para la constitución de las alcaldías de toda España y aunque quedan pendientes la formación de los gobiernos autonómicos que parecen pactados en su casi totalidad, el país debe regresar, tras cinco largos meses de campaña electoral, a cierta normalidad y reactivación de la vida pública. Y ello por más que la crisis interna de los partidos afectados por los resultados del 24-M se mantiene abierta, como ocurre con el PP, PSOE, IU y Unió, porque tenemos en el horizonte el incierto caso de la posible salida de Grecia del euro y esta sí que es una cuestión de la mayor importancia para la Unión Europea y para España.

Se lo dijo a los líderes de la UE el presidente Barack Obama durante la última de las reuniones del G-7, advirtiendo de los riesgos de una reapertura de la crisis de las finanzas internacionales si el euro se rompe en Atenas. Y con el fuego del riesgo global y europeo que supondría el impago de la deuda griega parece estar jugando el Gobierno de Tsypras en sus negociaciones con Bruselas, convencido como insinúa su ministro Varufakis, que las amenazas de la Comisión y el FMI van de farol.

Las reuniones que el gobierno griego y la Comisión y el FMI han celebrado este fin de semana en Bruselas han acabado sin acuerdo y solo con leves avances. Y la cuestión que los griegos le plantean a la UE es la de mayor flexibilidad para no subir más el IVA y no reducir las pensiones, aduciendo que la situación social de los helenos es grave y que no están en condiciones de soportar más ajustes sin que estalle en el país una incontrolable revuelta social, o sin que salte por los aires el gobierno de Tsypras y Grecia entre en un nuevo e inestable periodo electoral.

Y la pregunta que se hacen los analistas y algunos dirigentes europeos es si vale la pena expulsar a Grecia del euro por no aceptar nuevos ajustes valorados en unos 2.000 millones del euros (el 0,02 % del PIB de la UE), cuando el coste de la quiebra y el impago de la deuda a la UE incluye cifras superiores que además se verían muy superadas por las consecuencias imprevisibles de la ruptura del euro. Sobre todo en un tiempo en el que Gran Bretaña se prepara para someter a referéndum su presencia en la Unión.

Desde luego si se llega a la ruptura y al impago de la deuda griega España será uno de los países que más sufra el impacto de esta situación que esperamos no ocurra. No en vano una nueva crisis del euro, amén de dañar los mercados bursátiles y de afectar a la deuda que Grecia tiene con España, dañaría mucho el proceso en curso de la recuperación económica española. De la misma manera que el fracaso de Tsypras y de su partido Syriza tendría efectos demoledores en sus homólogos de Podemos.

Pero vamos a esperar unos días a ver si llega el acuerdo porque la ruptura es sin duda lo peor que a todos los europeos nos podría pasar. Especialmente a España, país sumido en un continuo proceso electoral y que está pendiente de la crisis del Gobierno de Rajoy, de las primarias del PSOE y de los comicios catalanes que Mas insiste en convocar a pesar que en Unió sus militantes han votado en contra de una ruptura nacional., lo que aumentará la crisis en CiU y dañará sus expectativas de votos en las anunciadas elecciones del 27 de septiembre que veremos si finalmente se van a celebrar.

España necesita, si es posible, un remanso de tranquilidad que incluya la solución de la crisis griega. De lo contrario nuestros problemas aumentarán de una manera exponencial.