Bien hecho por el Rey Felipe VI

El Rey Felipe VI ha firmado un decreto que revoca -le quita- el título de Duquesa de Palma a su hermana la Infanta Cristina y a su marido Iñaki Urdangarín. Se trata una decisión importante por lo que supone en la familia del Rey y en el ámbito de La Corona.

Decisión que está muy bien porque pone un punto y aparte y distancia entre la institución monárquica, el proceso de Nóos y la inminente apertura del juicio oral. A la vez que elimina toda relación de la Infanta y su esposo con Palma de Mallorca donde se detectaron -como en Valencia y otros lares- las estafas y las corrupciones de la trama de Nóos en connivencia con las instituciones de las islas Baleares, bajo el mandato del inefable pájaro de Jaume Matas.

Constituye un hecho relevante que esta decisión llegue a las pocas horas de que la defensa de doña Cristina haya presentado un recurso, con menosprecio del juez Castro, en el que se le critica su legítima decisión de no rebajar la fianza pedida a la Infanta por presuntos delitos fiscales que se le imputan y que fueron confirmados por la Audiencia Provincial de Palma.

Una decisión esta del Rey que además distancia a La Corona del halo de protección que desde el Gobierno de Rajoy se había proyectado en favor de la hermana del monarca con ayuda de la lamentable actuación del fiscal Horrach -otro aficionado a descalificar al juez Castro- y de la Fiscalía General y la Abogacía del Estado, lo que era motivo de escándalo y prueba flagrante de que en España la Justicia no es igual para todos.

Puede que la propia Infanta y en su entorno personal y procesal la decisión del Rey sea interpretada como un reconocimiento de culpa de su hermana Cristina. Pero eso no es así porque la Justicia seguirá su propio camino al margen de cualquier interpretación política o mediática. Sin embargo el decreto del monarca si es un aviso directo a la agresiva defensa que lidera Miguel Roca quien hoy ha declarado, sin decir la verdad como lo ha denunciado el palacio de la Zarzurela, que fue la propia infanta la que pidió a su hermano que le revocara el titulo. Otra maniobra de Roca y de la Infanta porque como ha dicho Zarzuela, la renuncia de la Infanta llegó una vez que supo que se le iba a revocar el título.

E incluso ya debía haber renunciado, hace ya tiempo, a sus derechos de sucesión al trono de España, que con toda seguridad los va a perder por las buenas o por las malas porque basta que una reforma legal, incluso constitucional si hiciera falta, impida disfrutar de esos derechos a ninguno de los miembros de la familia real con antecedentes penales.

Era la Infanta Cristina la que en el mismo día que fue imputada por la audiencia Provincial de Palma debió renunciar al título y a sus derechos sucesorios. Pero su soberbia y sus malas compañías, empezando por la de su esposo Urdangarin, la llevaron por el mal camino de no hacer nada, causando un grave daño a la institución monárquica en el que, entre otras cosas, se incluye la abdicación del Rey Juan Carlos I que está afectado por este escándalo. De ahí que el contenido de la Infanta Cristina, en la que insiste en su inocencia y no reconoce error alguno en su actuación compartida con su esposo Urdangarín nos parezca un hecho inadmisible por parte de quien tiene una clara responsabilidad personal, y veremos si penal en todo el escándalo de Noos.

No olvidemos que el caso Nóos, donde Cristina está inmersa directa y de manera indirecta, incluye la estafa de fondos públicos del Estado -y a empresas privadas-, aprovechando las influencias que se derivaban de su posición especial de hija y hermana de Rey. Un abuso y unos delitos intolerables en una democracia por los que debe responder ante los tribunales donde mantienen, en el caso de la Infanta, una última batalla judicial con el argumento de la ‘doctrina Botín’ porque dicen que no hay acusación ni de Hacienda, ni de la fiscalía o abogacía del Estado, entre otras cosas gracias al apoyo del Gobierno de Rajoy.

Pero en este caso es la doctrina del caso Atutxa -y así lo ha entendido la Audiencia Provincial de Palma- la que impera porque se han dañado bienes del Estado y hay indicios más que suficientes de delitos y responsabilidad de la Infanta, lo que ahora va a tener que dilucidar al inicio o al final del juicio oral el tribunal juzgador.

Pero de momento Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin han dejado de ser Duques de Palma y esa ha sido y es una buena y la justa decisión del Rey, que los españoles van a entender y apreciar. Y ello debería llevar a la Infanta a renunciar en un plazo inmediato a sus derechos dinásticos de sucesión al trono que tarde o temprano los perderá.