Los pactos valencianos amenazan a Sánchez

Pedro Sánchez está en la encrucijada de su liderazgo político al frente del PSOE porque por una parte pretende aislar al PP y por la otra libra una dura batalla con Podemos en pos de alcanzar la primacía dentro del flanco zurdo de la política. Sin embargo, su apuesta de pactos con Podemos ha abierto críticas en el seno del PSOE, y preocupación entre algunos dirigentes europeos y medios financieros internacionales que temen un giro del gobierno de España hacia una izquierda más radical, similar a la de Grecia, cuando concluyan las elecciones generales de fin de año.

Vamos a ver cómo terminan los grandes pactos para la gobernabilidad en autonomías y ayuntamientos, y especialmente los de la Comunidad de Valencia donde los acuerdos tripartitos iniciales que se diseñaron entre PSOE, Podemos y Compromís están al borde de la ruptura por causa del empeño de Mónica Oltra de imponerse como la presidenta de la Generalitat valenciana, a pesar que el socialista Ximo Puig consiguió más escaños que Compromís.

Un pretendido acuerdo del PSOE valenciano con los llamados partidos radicales de Podemos y Compromís que contrasta con el logrado por Susana Díaz (que expresamente se opuso a un pacto con Podemos) y Albert Rivera en la comunidad andaluza, y que podrían pasar factura política y electoral al secretario general del PSOE. El que, en las últimas semanas, habría sufrido presiones de dentro y fuera de España para evitar sus alianzas con el entorno de Podemos, tal y como ocurre en la investidura de Manuela Carmena en la alcaldía de Madrid.

La crisis de Grecia en la UE y la incertidumbre que planea sobre este país en círculos financieros internacionales empieza a pasar factura a Sánchez, por cuanto en medios políticos y económicos internacionales se iguala al partido de Pablo Iglesias, Podemos, con Alexis Tsypras y Siryza. Y son varias las fuentes que aseguran que Pedro Sánchez ha empezado a recibir llamadas de otros líderes europeos socialistas o progresistas como Vals o Renzi, donde le advierten del riesgo de estos pactos del PSOE con Podemos, sobre todo si constituye el principio de un acuerdo con vista a otros posibles pactos tras los resultados de las elecciones generales de final de año.

Pero, de momento, Pedro Sánchez se mantiene firme en sus posiciones y se niega a cualquier acuerdo con el Partido Popular, que es lo que ha vuelto a denunciar Mariano Rajoy en Bruselas acusando al PSOE de mantenerse en el flanco de la radicalidad.

Naturalmente, la eficacia de estas denuncias dependerá de cómo se van a desarrollar en la vida pública los nuevos pactos de gobierno entre el PSOE y Podemos. U otros similares como podrían ser los casos de las alcaldías de Barcelona y Madrid. Y veremos que ocurre en Valencia o en otras comunidades como La Mancha y Extremadura.

Ahí entraría de lleno el discurso con el que el asesor de Rajoy, Pedro Arriola, trató de consolar a su patrón cuando dijo aquello de ‘la derrota del 24-M nos conviene’ de cara a las elecciones generales de finales de año. Porque, según Arriola, en estos meses que quedan se producirán incidentes de todo orden, incluso de legalidad -Ada Colau declaró que no siempre acataría la ley- por culpa de decisiones controvertidas de los nuevos gobiernos donde participa Podemos.

En todo caso la ruptura inicial del tripartido de Valencia le ha dado al PSOE y a Sánchez. Pero también en una oportunidad para que el PSOE valenciano rompa con Podemos y Compromís y busque acuerdos con Ciudadanos lo que al parecer se podría llevar a cabo al menos en la ciudad de Valencia con la abstención del PP que les ha ofrecido Rita Barberá. Veremos, pues, que ocurre este sábado en Valencia y puede que más adelante en la Generalitat, pero todo apunta a que o Mónica Oltra da un claro paso atrás o el tripartito valenciano se romperá en la capital y en otras ciudades de esa Comunidad.