Cifuentes se merece gobernar en Madrid

La soberbia y bronca actitud de Mariano Rajoy contra los resultados electorales del 24-M y su ataque a los legítimos pactos de gobernabilidad que emanan de las urnas no ayudan a Cristina Cifuentes a conseguir un pacto con Albert Rivera para lograr el gobierno de la Comunidad de Madrid. Y menos aún la intransigencia y actitud de Esperanza Aguirre frente a lo ocurrido en el territorio madrileño y su resistencia a que los consejeros Salvador Vitoria y Lucía Figar dimitieran tras ser imputados en la trama Púnicas, lo que finalmente se consiguió por la insistencia de Cifuentes y la advertencia de que renunciaría a su acta de la Asamblea de Madrid.

Pero la agresividad ultra conservadora de Rajoy y Aguirre y sus responsabilidades respectivas en los casos de corrupción del PP en toda España y en Madrid también han puesto en valor el liderazgo limpio de Cifuentes en el PP madrileño. Y su firme decisión a luchar contra la corrupción y a facilitar un proceso democratizador en el seno del PP nacional, donde esta madrileña está llamada a tener una presencia más notable e influyente como parte del grupo renovador que ha de llevar este partido a una nueva frontera política si quiere recuperar la cuota que tenía en el centro de la política.

Por todo ello Ciudadanos debe sopesar favorablemente la oportunidad del pacto con Cifuentes. La que logró liderar la lista más votada en la Comunidad madrileña con una clara diferencia sobre su seguidor Gabilondo y tras una campaña electoral moderada y centrada que le permitió sacar más votos que Aguirre en la ciudad de Madrid. Y que marcó la diferencia entre la política y la bronca que abanderaba la presidenta del PP madrileño con descalificaciones a sus adversarios, incluso a sus compañeros (Cristina Cifuentes y Ana Botella incluidas).

Las dos grandes Comunidades en juego son las de Andalucía y Madrid y en ambas Ciudadanos y Podemos están en condiciones de decidir los procesos de investidura salvo que se produjera un pacto PP-PSOE que al día de hoy resulta impensable. De ahí que la opción más lógica para Ciudadanos sea la de apoyar a Susana Díaz en Andalucía y a Cristina Cifuentes en Madrid, manteniendo una equidistancia entre los dos grandes partidos nacionales y a la vez una lógica política a favor de los que han logrado no solo ser la lista más votada sino por una notable diferencia frente al resto de los partidos en liza.

Y sería bueno que estas decisiones no las prolongara mas Ciudadanos en Andalucía y en Madrid, a la espera de otros posibles pactos municipales y cambalaches sobre otros gobiernos autonómicos como el que está en juego en Valencia, porque lo que no se entendería es que Rivera entregara al PSOE las Comunidades de Andalucía, Madrid y Valencia, a pesar de que en estas dos últimas el PP consiguió alcanzar una mayor ventaja de escaños que la oposición.

Es verdad que la Comunidad de Madrid, que han presidido Aguirre y González, no tiene mucho que envidiar a la valenciana en materia de corrupción. Como cierto parece que Aguirre no se quiere marchar de la presidencia del PP de Madrid salvo que Rajoy le imponga una gestora que es lo que debió de hacer tiempo atrás. Pero si Cifuentes es investida presidenta de la Comunidad madrileña la caída de Aguirre en el PP de Madrid –donde ahora lleva unos días agazapada como una Moby Dick que espera emerger con fuerza destructiva desde el fondo del mar- será inevitable, por más que Aguirre haya colocado sus peones en la lista de Cifuentes a la que no le va a temblar el pulso en cortar por lo sano, llegada la ocasión.

Lo que no puede ocurrir en Madrid es lo que está pasando en Andalucía donde las elecciones acabaron hace dos meses y medio y aún no hay gobierno. Es verdad que Susana Díaz ha presentado su investidura como una obligación de la oposición y no como un pacto, y les ha llamado irresponsables a todos ellos y así no es fácil lograr pactos ni apoyos para la formación del gobierno andaluz.

Además la de Madrid es la primera Comunidad Autónoma de España y el centro de la política y la comunicación nacional de ahí la importancia y trascendencia que ha de tener la decisión de Ciudadanos y cuando antes mejor para todos y para ellos que habrán cumplido con esa decisión una parte importante de sus compromisos a favor de la gobernabilidad.

En todo caso, si por la culpa de Aguirre y de Rajoy al final Albert Rivera decide no dar su apoyo a Cristina Cifuentes en Madrid ella habrá hecho lo que debía y, en ese caso, deberá orientar su carrera política hacia los primeros puestos de liderazgo del PP nacional donde tiene y debe desempeñar un papel si mantiene la actitud moderada y de centro que en estos pasados meses ha exhibido en Madrid.