Dimisión de Aguirre o Gestora en Madrid

Como quien hace una gran concesión a la galería el presidente Rajoy ante la pregunta de si hará cambios en el Gobierno y el PP antes del verano ha respondido: ‘sí, sí, ya, ya…’. Como diciendo no insistan demasiado no vaya a ser que me enfade y que todo se quede como está. Mientras tanto los casos de corrupción en el seno del Partido Popular de Madrid no cesan de crecer sin que nadie dimita o asuma responsabilidades lo que está poniendo en serio peligro la posibilidad de que Ciudadanos apoye la investidura de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid.

Ayer fueron imputados en la trama corrupta de las Púnicas -por la que continúa en la cárcel Francisco Granados- dos de los consejeros de la Comunidad de Madrid, Salvador Vitoria y Lucía Figar, lo que aumenta el número de casos detectados en el equipo que construyó Esperanza Aguirre en esa Comunidad. Lo que la debe obligar a dimitir como la presidenta del PP de Madrid, o ser cesada por la cúpula del PP que debería imponer una Gestora en la dirección regional del PP madrileño.

Pero Rajoy y Cospedal, máximos dirigentes del PP siguen tomándose a broma la corrupción de su partido y se muestran incapaces de tomar una decisión. Lo que sin duda daña seriamente en Madrid las expectativas de Cristina Cifuentes de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos para lograr su investidura. Y ello por más que Cifuentes -que tiene un problema en su lista con el diputado Ballarín- no se dé por aludida por estos dos últimos casos que ella imputa al terreno de la responsabilidad de Esperanza Aguirre y del actual presidente en funciones de la Comunidad madrileña, Ignacio González.

La corrupción pues crece y se enseñorea en el seno del PP sin que nadie se moleste en asumir responsabilidades políticas ni en dimitir. Lo que es peor los nuevos imputados, Vitoria y Figar, siguen en sus cargos y los amparan desde el Congreso de los Diputados el portavoz Rafael Hernando que cada vez que habla propicia un disparate monumental, lo que debería incluir su cese fulminante en los próximos cambios que anuncia Rajoy. Aunque está claro que el Presidente del Gobierno se toma con mucha calma y desprecio la situación.

En cuanto a Esperanza Aguirre ya es hora que Rajoy se atreva con ella, y de manera muy especial tras su fracaso electoral del 24-M. Fracaso porque ha perdido la mayoría absoluta -el 33 % de los concejales- que durante anteriores elecciones habían logrado Álvarez del Manzano y Gallardón. Un fracaso que es consecuencia de la que fue la sucia y bronquista campaña electoral de Aguirre, que además ha contaminado al PP en toda España.

Y todavía ha tenido Aguirre la desvergüenza política de ofrecer al que era primer candidato del PSOE Antonio Miguel Carmona, al que ella misma calificó de ‘totalitario’, la Alcaldía de Madrid. E incluso de proponerle a Manuela Carmena -de la que ha dicho un sin fin de barbaridades- que se integre en un gobierno madrileño presidido por ella, lo que ha provocado escarnio en toda España y sonrojo en el seno del PP.

Ahora han aparecido dos nuevas imputaciones, de Figar y Vitoria -y está pendiente la investigación del ático marbellí de Ignacio González,- en el gobierno de la Comunidad de Madrid. Las que se añaden a las de Granados y López Viejo, y a un sin fin de diputados, funcionarios y exalcaldes todos ellos nombrados por el ‘dedito mágico’ de Aguirre, lo que ha desbordado el vaso de la indecencia en el PP madrileño sin que se haya producido ni una sola decisión. Y falta por ver lo que está por salir bajo las alfombras de la Puerta del Sol si finalmente Ángel Gabilondo logra la presidencia.

Motivos todos ellos por los que el representante de Ciudadanos acaba de declarar, con vista a la pretendida investidura de Cifuentes, que en vista de lo ocurrido dicho pacto está cada vez más difícil porque, dice, ‘no podemos despertarnos cada mañana con un nuevo caso de corrupción’. A lo que se añade desde Podemos que el problema no está en las manzanas podridas sino en el cesto del PP.

Unos pactos de investidura en Madrid -la primera Comunidad de España- que han sido objeto de negociación en las conversaciones que Albert Rivera mantuvo ayer en la capital con Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ambos interesados en lograr los votos favorables de Ciudadanos. Lo que empieza a ponerse complicado para el PP porque esta corrupción se está homologando con la de Valencia que se ha convertido en una auténtica Cueva de Alí Babá. Lo que debería llevar a Cifuentes a proponer, si es elegida presidenta, la creación de una comisión de investigación de todos los casos de corrupción madrileña y de los que salgan en la Asamblea de Madrid y con el control mayoritario de los partidos de la oposición. Lo que pondría los pelos de punta a Aguirre y González y puede que también al propio Mariano Rajoy.