Iglesias y Sánchez, dos gallos en el mismo corral

Mientras Mariano Rajoy medita como sofocar el incendio que el mismo provocó con su anunciado inmovilismo del pasado día 25, en los primeros rangos de la izquierda Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se lanzan mutuas advertencias sobre las condiciones que cada uno de ellos pretende imponer al otro en las negociaciones para la formación de gobiernos progresistas en las Comunidades Autónomas de Andalucía, Asturias, Extremadura, Castilla La Mancha, Baleares, Aragón y Valencia.

Comunidades en las que aspira a gobernar el PSOE por ser la lista más votada pero en las que Podemos reclama, por boca de su dirigente aragonés Pablo Echenique y de la líder de Compromis en Valencia Mónica Oltra que el PSOE les ceda a ambos los dos gobiernos, como compensación al resto de sus apoyos. Y está por ver que pasa en la Comunidad de Madrid donde Cristina Cifuentes del PP espera conseguir los votos de Ciudadanos para controlar la primera región del país. Como pendientes están -y con mayor urgencia porque los plazos se acaban el 13 de junio- los otros acuerdos de los ayuntamientos.

Sobre estos posibles pactos Pedro Sánchez cree que tiene las de ganar y ha declarado que Pablo Iglesias tendrá que optar entre el PSOE y el PP porque si no ayuda a los candidatos socialistas serán los populares los que se hagan con el control del poder autonómico y de muchas alcaldías. Frente a la disyuntiva con la que Sánchez cree tener en sus redes a Podemos, Pablo Iglesias respondió que el PSOE ha perdido 700.000 votos y obtenido el peor resultado en las elecciones municipales en su historia reciente, motivo por el que le pide ‘un poco de humildad’ y le exige un giro político de 180 grados, con líneas rojas en las cuestiones económicas y sociales y también frente a la corrupción, como se vio en el proceso de investidura de Susana Díaz en Andalucía.

Sin duda, Iglesias y González son dos gallos que pelean por el control del mismo corral de la izquierda política donde ambos parecen empatados –los resultados de las municipales no son un punto de referencia porque en esas elecciones Podemos no se presentó con su propia marca-, como lo revela la primera encuesta hecha pública por La Sexta TV, que sitúa ambos partidos en un empate técnico en el entorno del 20 % del electorado.

Motivo por el que PSOE y Ciudadanos van a luchar codo con codo de aquí a los comicios generales de noviembre donde se decidirá el verdadero líder de la izquierda española. Y probablemente el futuro presidente del país si el PP no soluciona su crisis interna y mantiene a Rajoy como su candidato presidencial, que es lo que desea el actual jefe del Gobierno al que todos sus batacazos electorales nunca le hicieron mella. Se vio en las generales de 2004 y 2008, las europeas de 2014, las andaluzas del pasado mes de marzo y ahora en los comicios del 24-M.

Pero volviendo a la pelea de gallos Iglesias-Sánchez tenemos que decir que el líder del PSOE, que presume de liderar el cambio desde la izquierda, lo que espera a corto plazo es hacerse con el poder de ocho Comunidades y de numerosos grandes ayuntamientos para desde esa importante plataforma abordar el ‘asalto’ final hacia la Moncloa, que es lo que también pretenden Rivera e Iglesias cada uno por su lado.

Para Podemos el pacto con el PSOE los legitima como fuerza moderada con entrada en el centro izquierda frente a las campañas del miedo que se lanzan contra ellos desde el PP, que indiscutiblemente les favorecen y así ha ocurrido con los ataques de Esperanza Aguirre a Manuela Carmena en Madrid. Y cree Iglesias que las políticas progresistas que Podemos hará en las instituciones donde tenga presencia directa o indirecta lo van a volver a reconciliar con la izquierda fundacional de su partido, y facilitará que IU se disuelva en el seno de Podemos.

Es decir, a Sánchez y a Iglesias les conviene el pacto y están condenados a entenderse porque si rompen quien ganará la partida será el PP y eso no lo entenderían sus militantes y votantes. De manera que cuando se reúnan, y eso ocurrirá de manera inmediata, habrá tensiones y pactos, lo que sin duda utilizará el PP para engordar su denuncia de ‘frente popular’ de izquierdas, acusando a Sánchez de caer en manos de la izquierda radical. Un discurso un tanto desgastado que a nadie va a impresionar.