Van a por Rajoy

La rebelión interna en el PP contra Mariano Rajoy tras el fracaso de las elecciones del 24-M está desbordando la muralla en la que se atrinchera el presidente del Gobierno, que anunció que no haría cambios y lo que luego ha rectificado. Pero su repliegue parece tardío y sus promesas de cambios van a llegar tarde porque las oleadas de quejas contra el presidente del PP están llegando ya a las puertas de su propio despacho. E incluso de sus políticas económicas, duramente contestadas por los ciudadanos en las pasadas elecciones, empiezan a ser denunciadas por la mayoría de los partidos de la oposición.

En las elecciones del pasado día 24 los españoles no solo votaron contra el autoritarismo y la corrupción de Rajoy y del PP. También lo han hecho contra la política de duros ajustes sociales de este gobierno que, según los últimos informes, han llevado a mas de 12 millones de españoles al umbral de la pobreza. Mientras las promesas oficiales, sobre la gran recuperación económica, no solo no llegan a los ciudadanos sino que se balancean en el horizonte como algo coyuntural y favorecido por agentes externos: como la devaluación del euro que favorece las exportaciones, o la caída del precio del petróleo que abarata las importaciones.

Y es el impacto y sufrimiento que genera la crisis económica en millones de familias españolas lo que explica el éxito electoral de candidaturas y partidos que se mueven en torno a los llamados movimientos sociales. Tal y como parece ser el caso de las plataformas de Ada Colau en Barcelona, de Manuela Carmena en Madrid, la Marea Atlántica en La Coruña, o del crecimiento de Compromis en Valencia. Y por supuesto de la irrupción de Podemos en las Comunidades Autónomas y también y en cierta medida de Ciudadanos.

La mejora del crecimiento en España en 2015 -ya veremos qué pasa en el 2016- ha sido el argumento constante de Rajoy en la campaña electoral del PP, pero está claro de que no le ha servido de nada porque la realidad de la vida cotidiana de los españoles no confirma sus predicciones. Y se puede equivocar el PP si continua por ese sendero porque demostrado está que el discurso de la recuperación económica es insuficiente, de ahí que prime el debate político y las críticas de la oposición, con el PSOE incluido, a estas políticas duras de ajuste social.

Si a esto añadimos los casos de la corrupción y el liderazgo autocrático e inmovilista de Rajoy, que ha incluido en la legislatura la apertura de nuevas trincheras ideológicas, se entenderá el porqué de la debacle electoral el PP y la pérdida del centro político del que se ha beneficiado Ciudadanos.

En cuanto al día después de las elecciones está claro que Rajoy no parece haberse enterado de lo ocurrido el 24 M, y ello le llevó a la imprudencia de decir que no haría cambios en el Gobierno ni en su partido. Lo que tuvo que rectificar al día siguiente y lo que le llevará a celebrar durante este fin de semana intensas reuniones en la Moncloa para ver como abordan esta mala situación del Gobierno y su partido.

Así como los posibles pactos de gobierno que el PP pretende establecer con Ciudadanos, único partido que ha decidido hablar con ellos. Unos pactos importantes en varias capitales de provincia –hasta 17- y en Comunidades Autónomas, aquí incluida la de Madrid donde Cristina Cifuentes espera el apoyo de Albert Rivera para poder gobernar. Pactos del PP con Ciudadanos que podrían verse alterados ante la escalada sin límites de los escándalos de la corrupción del PP como el que ha provocado la detención del delegado del Gobierno en Valencia, Serafín Castellano, acusado de varios delitos.

El mayor problema de la crisis del PP es que ha superado el debate de las estructuras del partido y ahora la contestación interna se está centrando en el propio Rajoy. Y no solo en el PP, donde varios dirigentes y alcaldes le pide a Rajoy su dimisión y la refundación del partido, sino también en los medios de comunicación más conservadores y en ámbitos de los poderes económicos que ven agotado su tiempo y su liderazgo y donde se considera que su presencia a la cabeza del cartel electoral del PP les conduce a una derrota sin paliativos en las elecciones generales del mes de noviembre.

De ahí que los cortafuegos escalonados que pretende imponer Rajoy para hacer cambios paulatinos y sin profundidad se van a revelar insuficientes porque todo apunta a que la rebelión de los barones y dirigentes del PP crecerá porque en definitiva van a por el porqué manejó el partido como una finca particular. Y a esta rebelión se sumará el Presidente de Honor del PP, José María Aznar, quien ya está moviendo los hilos que controla desde FAES en contra de Rajoy. Un político al que se le acaba el tiempo que el siempre ha pretendido saber manejar y controlar.