Desbandada en el PP ante la pasividad de Rajoy

Lo vamos a repetir: Mariano Rajoy debe hacer cambios en su Gobierno y en la cúpula del PP, convocando un congreso extraordinario del partido en el que se deberá elegir al primer candidato del PP a las elecciones generales. Previamente Rajoy debería imponer unas gestoras del PP nacional en las direcciones regionales del PP en Madrid, Valencia, Cataluña y País Vasco, donde la crisis de liderazgo es proporcional a su rebelión contra Rajoy.

El inmovilismo de Mariano Rajoy ante la debacle territorial del PP en las pasadas elecciones del domingo día 24 está provocando el caos en el PP y la desbandada de sus barones regionales, con un 'ahi te quedas Mariano'. Y ofreciendo una pésima imagen del primer partido nacional, que empeora la inestabilidad política española de la que tanto habla el presidente del Gobierno quien es, a fin de cuentas, el principal responsable de esta situación, en la que muchos de los dirigentes del PP están aceptando con su marcha las responsabilidades del fracaso electoral que no han querido asumir Rajoy ni Cospedal.

Por donde Rajoy debe empezar a poner orden es en Madrid donde, una vez más, Esperanza Aguirre, ella sola y por su cuenta, ha pretendido montar sin éxito otro de sus números estrambóticos ofreciendo al candidato del PSOE por Madrid, Antonio Miguel Carmona -al que había tildado de 'totalitario' en la campaña- que sea el alcalde de la capital con apoyo del PP para impedir la proclamación de Manuel Carmena al frente del consistorio de la capital. Propuesta de Aguirre que ha sido respondida de manera inmediata -en Twitter- por Carmona y por el PSOE diciéndole un ‘No’ rotundo a la presidenta del PP de Madrid.

Una Aguirre, que sigue enloquecida y ha acusado a Manuela Carmena de querer utilizar la alcaldía de la capital como un ‘trampolín para romper el sistema democrático y occidental’ (sic). Y una Aguirre que, por otra parte, anunció que convocará en los próximos días un congreso extraordinario del PP de Madrid para iniciar ‘la refundación del Partido Popular’, sin que en ningún momento haya mencionado su retirada del liderazgo madrileño, a pesar de sus pésimos resultados y de los mejores resultados de Cristina Cifuentes en la comunidad y la capital.

A todo esto hay que añadir que el presidente del PP en Castilla León, Juan Vicente Herrera, le ha dicho a Rajoy que se mire en el espejo para ver si está en condiciones para repetir como el primer candidato del PP en las elecciones generales de noviembre, y ha añadido que está dudando en ser o no el candidato del PP a la presidencia de Castilla León en el proceso de investidura de los próximos días porque no descarta retirarse de la política.

Y algo parecido está ocurriendo en Valencia, Baleares y Aragon donde los líderes del PP regionales Fabra, Bauzá y Rudi han anunciado su retirada y puede que también en la capital de Valencia la propia Rita Barbera. Y a no perder de vista los rumores sobre la posible dimisión de Cospedal al frente de la secretaría general.

Entre los nombres emergentes para asumir las direcciones del PP, a través de unas gestoras, en Madrid, Valencia, País Vasco y Cataluña, destacan los de Cristina Cifuentes, Esteban González Pons, Alfonso Alonso y Dolors Monserrat respectivamente. Mientras que a una vicepresidencia política del Gobierno podría incorporarse Alberto Núñez Feijoo -que tiene una difícil reelección en la presidencia de Galicia en 2016-, y para la secretaría general del PP suena el joven Pablo Casado, el que fue portavoz del PP durante la última campaña electoral.

Naturalmente, todos estos cambios dependen del inmovilista Rajoy pero se pueden desencadenar muy a su pesar por causa de la desbandada general de los barones derrotados del PP. Los que por otra parte culpan a Rajoy y su Gobierno de sus respectivos fracasos. Algo que el presidente rechaza diciendo que las causas hay que buscarlas en las malas políticas de comunicación o en la ausencia de proximidad del PP con la ciudadanía, lo que es una manera de señalar a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría (responsable eel área de la comunicación del Gobierno) y a Cospedal, la máxima dirigente del PP.

Un partido en desbandada cuyo control se le escapa a Rajoy de entre sus manos como el agua, lo que podría provocar la entrada en la escena del PP del presidente de honor del partido, José María Aznar.