24-M: PP y PSOE lo tienen fácil, que pacten entre ellos

Se ha quejado, y no le falta razón, Mariano Rajoy de las declaraciones del líder del PSOE Pedro Sánchez en las que afirmó que tras las elecciones del 24 de mayo ellos no pactarán con el PP. Rajoy calificó de ‘injusto’ ese anuncio –ya veremos qué pasa luego- del Partido Socialista y le recordó que Susana Díaz ha pedido los votos del PP para su investidura en la Junta de Andalucía, y le recordó el apoyo del PP a Patxi López en el País Vasco.

En realidad el bipartidismo lo tiene muy fácil para mantenerse al frente de las primeras instituciones del país. Solo tienen que pactar entre ellos por más que ello escenifique, a partir del próximo día 25, el horizonte de la ‘gran coalición’ PP-PSOE que, tras iniciarse con pactos y apoyos mutuos en los ayuntamientos y las catorce autonomías en juego (trece sometidas a votación mas Andalucía), podría culminar en un gobierno nacional entre los dos primeros partidos del país, al estilo de lo que ocurre en Alemania.

Máxime cuando no solo está en juego el modelo bipartidista que ambos defienden frente a la irrupción de Podemos y Ciudadanos, sino que tienen por delante dos importantes desafíos añadidos como son: la crisis de los independentistas catalanes, pendientes de las elecciones autonómicas que ha prometido convocar Artur Mas para el 27 de septiembre –y donde el PP y el PSC-PSOE están bajo mínimos-; y la necesidad de buscar un pacto nacional en la lucha contra la crisis económica y el paro, así como para la regeneración de la vida democrática y ahí incluida una posible reforma de la Constitución como lo solicita el PSOE.

No se entiende bien que Sánchez haya puesto su veto personal al pacto con el PP porque no tenía necesidad de hacer ese pronunciamiento tan tajante en la campaña electoral. Pero da la impresión que lo hizo por motivos de interés electoral a corto plazo y en contra de lo que piensan otros dirigentes de su partido como Susana Díaz o Felipe González, los que suelen hablar en términos de interés nacional, y que no cesan de repetir la importancia de que, tras el 24-M, se constituyan gobiernos estables que favorezcan en toda España la salida de la crisis económica, la imagen de nuestro país en el mundo y las esperadas reformas institucionales.

Sobre todo porque después de las elecciones y si Pedro Sánchez no pacta con el PP, el PSOE quedará a merced de Podemos en muchos municipios y comunidades autónomas, de la misma manera que el PP estará pendiente de lo que haga Ciudadanos. Pero está claro que la carga ideológica y política de Podemos es mucho más intensa y puede provocar una crisis en el PSOE de gran envergadura que se sumará a las luchas internas de poder y al no menos importante problema de los socialistas catalanes a la vista de lo que está pasando con el PSC-PSOE en Cataluña. Una Comunidad Autónoma donde el PP también ha perdido muchos apoyos y ambos dos, PSC y PP, en el beneficio de Ciudadanos que aparece en las encuestas como el segundo o tercer partido catalán.

Es verdad que hay situaciones políticas, muy marcadas por la corrupción, como las de Madrid y Valencia donde los pactos PP-PSOE se anuncian muy difíciles o imposibles, máxime si la lista más votada es la del PP. Pero también en Andalucía existe el mismo problema de la corrupción, al menos mientras Chaves y Griñán se mantengan en sus escaños. Pero Griñán ya ha dicho que abandona el Senado y Chaves está pendiente de la decisión del Tribunal Supremo que está al llegar con lo que el problema andaluz podría quedar despejado en los próximos días.

Luego, y salvo en Extremadura y Asturias, el PSOE no parece que vaya a lograr ser la lista más votada en las Comunidades Autónomas, de ahí que el posible pacto nacional PP-PSOE supondría volver a encumbrar al PP en el una gran parte del poder local y regional lo que dejaría a los socialistas en pésima posición y favorecería el ascenso de Podemos en la izquierda.

Por todo ello, las soluciones que se presentan como posibles en el baile de los pactos a partir del 25-M podrán incluir hasta seis opciones, siempre y cuando Sánchez le levante el veto a Rajoy: PP-PSOE; PP-Ciudadanos; PP-PSOE y Ciudadanos; PSOE-Podemos; PSOE-Ciudadanos; PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Sin duda un laberinto de negociaciones y pactos en el que los dos grandes partidos no siempre van a tener el control, porque está claro que sobre todo en muchos municipios medianos y pequeños serán los líderes locales los que decidirán sus propios pactos al margen de la dirección nacional de sus partidos. Lo que garantiza un tiempo nuevo y un espectáculo inusual.