Rajoy no se asoma y reaparece Bárcenas

Si el deterioro electoral del PP continua la línea descendente iniciada en las pasadas elecciones andaluzas no sería descartable, sino mas bien obligada, la celebración de un Congreso extraordinario del Partido Popular en junio o julio para renovar sus cargos con dirigentes jóvenes y rehacer su programa político con vista a las elecciones generales de final de año o principios de 2016.

Máxima preocupación pues entre los dirigentes y los militantes del PP por la dura derrota electoral sufrida en Andalucía y las consecuencias que ese notorio descalabro puede tener a corto plazo en los comicios municipales y autonómicos del próximo 24 de mayo. Y especialmente por la irrupción de Ciudadanos en el centro de la política y en menoscabo del PP.

Motivos por los que, en estas circunstancias, se esperaba un gesto especial del líder y presidente del partido Mariano Rajoy como podría haber sido su comparecencia ante la opinión pública y los medios de comunicación para dar la cara, asumir responsabilidades, explicar lo ocurrido e insuflar ánimos a sus compañeros y votantes.

Pero sabido es que ese gesto, que honraría a Rajoy y arroparía en algo a su candidato andaluz Juanma Moreno, no entra en el estilo del presidente del PP porque tendría un coste para él y necesitaría de un esfuerzo valeroso al que no está acostumbrado. Por ello Rajoy no apareció como se ocultó su secretaria general Cospedal para dejar ‘solo ante el peligro’ al portavoz y jefe de la campaña electoral, Carlos Floriano.

Como sólo estuvo en la noche electoral de la derrota Juanma Moreno, a quien Esperanza Aguirre no ha dudado en descalificar diciendo que ‘no ha sabido superar el estigma de su nombramiento a dedo’ por Rajoy. Mismo ‘dedazo’ que, por cierto, la nombró a ella candidata a la alcaldía de Madrid, pero está visto que Aguirre ese estigma lo tiene superado con creces.

La aparición de Rajoy en el imaginario balcón electoral del PP era bastante fácil si asumía la derrota diciendo que el PP ha pagado en Andalucía el alto coste de los sacrificios de la crisis que su Gobierno ha puesto en marcha para sacar a España de la recesión y el paro, lo que en una parte es cierto aunque hay otros asuntos que influyeron en la derrota.

Como es la enorme lista de escándalos de corrupción del PP, empezando por Gürtel y Bárcernas. Los que acaba de poner de nuevo en evidencia el juez Pablo Ruz de la Audiencia Nacional, denunciando la existencia de una doble y secreta contabilidad B del PP -que va desde los tiempos de Aznar a los de Rajoy- , en la que además se ha detectado un fraude fiscal y pagos de los arreglos de su sede nacional con dinero negro.

La sonora derrota del PP en Andalucía abre un tiempo de incertidumbre y máxima preocupación entre sus dirigentes y militantes que ven en el buen resultado de Ciudadanos (con 9 escaños) un aviso y un riesgo importante de cara a las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Donde están en juego importantes ayuntamientos y Comunidades gobernadas por el PP y especialmente las de Madrid y Valencia. Y qué decir de las elecciones catalanas del 27 de septiembre donde Ciudadanos está en condiciones de obtener un excelente resultado.

Y se asombran en el PP de la capacidad de resistencia electoral del PSOE en Andalucía a pesar de la irrupción de Podemos con 15 escaños. Pero quien le ha permitido a Susana Díaz mantener sus 47 escaños de 2012 ha sido Izquierda Unida con sus 5 escaños que ha impedido que Podemos se suba a la zona alta de la Ley Hond`t, lo que hubiera restado buena parte de los escaños del PSOE.

De ahí que IU y Podemos, como lo ha propuesto Julio Anguita, deberán pensar que hacen de cara a las próximas citas electorales de mayo, porque si van por separado está claro que la ley electoral acabará primando a los primeros partidos y ello le permitirá a los protagonistas del bipartidismo, PP y PSOE, el prorrogar la agonía del modelo que, sin duda, está iniciando su declive. Aunque, de momento, ha sido IU quien impidió con sus votos y escaños que el bipartidismo hubiera experimentado en Andalucía un serio retroceso electoral.