Rajoy optimista con la crisis y a palos con Sánchez

El último debate sobre el 'estado de la nación' de la legislatura y puede que de fin de Régimen o del final del bipartidismo se ha saldado con el esperado optimismo de Mariano Rajoy sobre la mejora de la economía y el final de la crisis y con la acusación de Pedro Sánchez sobre 'los destrozos' sociales de las políticas del Gobierno. Dos interpretaciones contradictorias sobre la realidad económica y social del país que acabaron con mutuas descalificaciones personales: Rajoy llamando 'patético' a Sánchez al que acusó de 'no dar la talla' y de preocuparse más de Podemos que de la situación general de España; y Sánchez acusando a Rajoy de ser el jefe y responsable de la corrupción de Bárcenas mientras le decía al presidente del Gobierno: 'yo soy un político limpio'.

Una agria discusión entre el presidente del Gobierno y el líder de la Oposición que, en plena precampaña electoral, desvela las serias preocupaciones electorales de ambos políticos del PP y del PSOE. Conscientes ambos de lo mucho que está en juego ante el ascenso de Podemos por el flanco zurdo de la política y de Ciudadanos por el centro. Lo que les otorgaba a Pablo Iglesias y a Albert Rivera el título de 'Convidados de Piedra' en este acto del drama sobre el fin del Régimen de la transición y la liquidación del bipartidismo español como consecuencia de las corrupciones y errores de los hasta ahora dos grandes partidos del país.

Sobre lo que preocupa y mas interesa a los españoles Rajoy hizo predicciones y anuncios asegurando que en 2015 se crearán mas de 500.000 empleos y que España crecerá un 2,4 %. Y dijo bien y es verdad al señalar que la economía ha mejorado y que se le ha dado la vuelta a la mala tendencia del Gobierno de Zapatero. Luego, el presidente del Gobierno anunció un catálogo de gasto social inminente en favor de las clases medias y bajas, con un claro objetivo electoralista y acto seguido Rajoy solicitó cuatro años mas de legislatura a partir de 2016, con la que dice que logrará tres millones de empleos, vistiendo esa parte de su intervencion con el título de La Nueva Frontera, en alusión a un famoso discurso de John F. Kennedy.

Y a no perder de vista las advertencias de Rajoy sobre Podemos, a los que aludió como 'los demagogos' diciendo que existe el riesgo de que las mejoras económicas alcanzadas se acaben 'diluyendo como un azucarillo en el agua' si los seguidores de Pablo Iglesias llegan al poder. Un Pablo Iglesias que había estado en boca de los primeros dirigentes del PP y PSOE todos ellos indignados con el éxito de audiencia de su entrevista en Telecinco, en vísperas del debate de la nación.

El discurso de Pedro Sánchez resultó inicialmente atropellado y confuso en medio de una enorme sopa de cifras y de capítulos amontonados en catarata. Sin embargo y, al margen de la forma que no fue buena, muchas de las cosas que dijo Sánchez son ciertas porque, aunque la economía mejora y la tendencia ha cambiado a mejor, al día de hoy y desde que Rajoy llegó al gobierno el paro está peor, la deuda aumentó, los impuestos subieron, bajo el gasto en sanidad y educación y muchos de los empleos creados son precarios.

Mejor estuvo Sánchez en la réplica por mas que la llevara escrita (como Rajoy la suya) porque ahí tocó las teclas de las injusticias sociales, del paro, desahucios, enfermos, familias con muy graves problemas, la infancia dañada, etcétera. Y sobre todo cuando Sánchez abrió la caja de los truenos de la corrupción señalando al presidente del Gobierno como el responsable del caso Barcenas. A partir de ahí se inició la tormenta de las descalificaciones que tanto suele gustar a Rajoy, y el debate derivó hacia la escena goyesca de dos españoles a garrotazos, como la peor parte del debate y presagio de las dificultades que encarna el gobierno de 'la gran coalición' PP-PSOE, del que tanto se habla para 2016 en los altos despachos de poder económico y financiero.

Guante blanco sin embargo de Rajoy con Durán i Lleida quien, después de apoyar el desafío catalán a la unidad de España y de violentar la legalidad, como lo han hecho CiU y Artur Mas, todavía viene Durán al debate pidiendo al gobierno que le haga concesiones al gobierno catalán, a ver si así Mas empieza a dar marcha atrás cosa que nunca hará. Durán está fuera de juego, se lleva mal con Mas, rechaza de boquilla las anunciadas elecciones plebiscitarias y, probablemente, no regresará al Congreso de los Diputados en 2016.

Y sorprendente guante blanco también e incluso ironía gallega de Rajoy con el nuevo y joven portavoz de IU, Alberto Garzón quien, al margen de la sal gorda y descalificaciones a Rajoy, no dudó en atacar también al PSOE y al bipartidismo con un discurso similar al de Podemos. Rajoy no le aplicó la dureza que exhibió con Sánchez, aunque le reprochó que no viera nada bueno ni positivo en la acción del Gobierno.

Lo mismo que le dijo a Rosa Díez en un tenso debate como todos los que Rajoy ha mantenido a lo largo de la legislatura con la portavoz de UPyD. Una Rosa Díez que acusó a Rajoy de corrupto y mentiroso, que aportó datos interesantes sobre la crisis, y que se llevó un golpe bajo del presidente quien no dudó en aludir a las malas expectativas de voto que las encuestas le dan a UPyD y a la crisis de su partido y el caso Sosa Wagner, concluyendo Rajoy que otros muchos de sus militantes la va a abandonar por causa de su 'soberbia' y agresividad. En la réplica Díez se enfadó más y Rajoy, como si tratara de un examen, la suspendió.

Y ahí se acabó la primera jornada del gran debate de la nación que hoy continua con el resto de minorías y la intervención del PP, con el estreno de Rafael Hernando del que no ha salido nada nuevo ni inesperado porque Gobierno y Oposición se mantienen en sus trincheras a sabiendas que la batalla electoral acaba de comenzar. Y que en ella aparecerán partidos nuevos como Podemos y Ciudadanos que darán y mucho de qué hablar. De hecho algo de ellos se dijo en el debate de la nación y hoy serán Pablo Iglesias y Albert Rivera quienes, desde fuera del hemiciclo, responderán.