El PSOE acorralado: Griñán y Chaves imputados

Vaya por delante que resulta escandaloso que el Tribunal Supremo (y el Superior de Andalucía) suspendan sus actuaciones sobre los casos de la corrupción andaluza durante el periodo electoral, exhibiendo de manera impúdica la sumisión del Poder Judicial al Poder Ejecutivo en favor de las personas y los partidos afectados por la corrupción. La Justicia debe de seguir su camino haya o no campañas electorales y caiga quien caiga, a no ser que estemos ante una nueva variante, o secuela, del precedente de los ‘estigmas’ que se aplicó a Felipe González durante la investigación de los GAL en el Tribunal Supremo que presidía José Jiménez Villarejo.

El deterioro de la vida democrática española sigue dando tumbos hacia nadie sabe dónde y en este azaroso caminar el Partido Socialista atraviesa momentos de grandes dificultades que lo pueden conducir a un desastre electoral sin paliativos camino de su autodestrucción. Ahí se inscribe la convocatoria, para declarar como imputados, que les acaba de hacer el Tribunal Supremo a dos ex presidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, con motivo del gigantesco fraude de los ERE andaluces. Dos políticos que además fueron de manera sucesiva los presidentes nacionales del PSOE y ex ministros en los gobiernos de Felipe González.

Si añadimos a todo ello la crisis del PSOE madrileño con el golpe de mano de Pedro Sánchez contra Tomás Gómez, y la posibilidad nada remota de que el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero también pueda ser imputado por la ‘amnistía encubierta’ que les concedió a todos los defraudadores de la lista Falciani, veremos que la crisis del PSOE es de una gravedad incalculable.

En ella se incluye el débil liderazgo de Pedro Sánchez e intrigas y luchas de poder de numerosos barones del partido, vieja guardia y jóvenes aspirantes, de cara a las elecciones primarias anunciadas para el mes de julio -que ya veremos si no se suspenden- para la elección del candidato a la presidencia del Gobierno de España en los comicios generales del mes de noviembre. Primarias en las que ha prometido competir Pedro Sánchez si antes no se ha dado un sonoro batacazo en las elecciones del 24 de mayo, autonómicas y municipales.

Las públicas contradicciones entre Pedro Sánchez y su portavoz en el Congreso Antonio Hernando sobre si Chaves y Griñán deben abandonar o no sus escaños son solo una muestra del desvarío imperante en el partido y de su deterioro moral y democrático del PSOE. El que incluye la decisión de Sánchez de liquidar las primarias de Madrid, mientras el descontrol se apodera de otras de sus federaciones: el PSC continua con su discurso en favor de la autodeterminación; y en Baleares la dirección de los socialistas ha dado libertad a sus dirigentes para que formen candidaturas electorales con Podemos.

Un partido este de Podemos que está sacando muy buena tajada del PSOE -en Madrid se llevarán los votos de muchos de sus dirigentes y electores-, y a no descartar que algo así les pase también en favor de Ciudadanos el partido que lidera Albert Rivera, que está creciendo como la espuma en el momento actual y que ayer presentó su programa económico.

Para colmo de sus desgracias nadie en el PSOE está en condiciones de explicar su pretendida y diferencial -con el PP- política económica, su más que confusa deriva federalista o la pretendida reforma constitucional. Y a no perder de vista la entrada en la estructura de poder del PSOE del diario El País, como pieza clave en el golpe de mano de Sánchez contra Gómez y en la promoción como candidato socialista madrileño de Ángel Gabilondo, persona no militante del partido.

Y todo ello, según los dueños del citado diario, a favor del bipartidismo, algo que ha sido descartado por el Partido Popular que está entrando a saco en la crisis del PSOE porque estamos en el sálvese quien pueda a bordo del continuado y permanente curso electoral. El que comienza por Andalucía donde el PSOE, de la mano de Susana Díaz, espera recuperar el aliento en medio de su acelerada y traumática carrera infernal.