Rajoy teme a Aguirre y al calendario electoral

No le ha gustado nada al PP el adelanto de las elecciones andaluzas que ha puesto en marcha la presidenta, ahora en funciones, Susana Díaz. Rajoy ha acusado a Díaz de tomar esta decisión por causa sus intereses y ambición personal, insinuando con ello que quiere suceder a Pedro Sánchez en el liderazgo nacional del PSOE, saltando desde el trampolín andaluz. Pero, Rajoy, que tiene a Esperanza Aguirre subida en el trampolín de Madrid, con ese comentario da por hecho de que Susana va a derrotar al líder del PP en Andalucía, Juan Manuel Moreno.

Y resulta sorprendente que el primer partido de la oposición en Andalucía que es el PP no quiera, después de tres años de gobierno de izquierdas en coalición PSOE-IU, una oportunidad electoral. Les ofrecen un atajo para llegar al poder en Andalucía y el PP dice que no quiere elecciones, que es lo mismo que dice Alicia Sánchez Camacho en Cataluña en contra del adelanto electoral anunciado por Artur Mas para el día 27 de septiembre.

¿Por qué no quieren adelantos electorales en el PP? Por dos razones: por un lado, porque en Andalucía saben que no podrán con Díaz, y porque en Cataluña el PP se puede quedar reducido a sexto partido, detrás del PSC y de Ciudadanos. Pero también porque en el PP saben que estos resultados malos en Andalucía y Cataluña pueden dañar sus expectativas de voto en las elecciones municipales y autonómicas de la primavera, y también en las generales de final de año. En realidad Díaz y Mas le han retado en el calendario electoral al PP, que podría sumar a sus derrotas en Andalucía y Cataluña otras similares en Madrid y Valencia en el mes de mayo.

¿Qué hacer? Lo de Juanma Moreno, con escaso currículum y liderazgo, no tiene arreglo a corto plazo ni a estas alturas Arenas puede volver. Y algo parecido le pasa con Sánchez Camacho en Cataluña, aunque ahí todavía están a tiempo de cambiar de liderazgo, aunque ya sabemos que todo eso le provoca grandes trastornos a Rajoy.

Hasta el punto que, muy a pesar de la animadversión que Rajoy siente por Esperanza Aguirre por causa de los muchos problemas que le ha creado la ‘lideresa’ madrileña, el presidente está pensando nombrarla candidata a la Alcaldía de Madrid, por miedo a que la presidenta del PP madrileño, que no para de darse autobombo, le organice un escándalo y una vez que ella le ha ganado a Rajoy la batalla mediática con su candidatura, apareciendo en todos los canales de la televisión nacional.

Sin embargo y al igual que mantener a Alberto Fabra en Valencia no parece un serio problema para el PP, a pesar de las discrepancias que en la cúpula del PP tienen con el actual presidente valenciano, lo de Esperanza Aguirre -y no digamos lo de Ignacio González, que está bajo todas las sospechas de la corrupción madrileña, más las de sus asuntos propios del ático marbellí- es un serio problema para el PP.

Sobre todo porque Aguirre, con su capacidad de agitadora mediática del PP, no solo postulará en las municipales de la primavera como la candidata a la Alcaldía de Madrid sino que se convertirá en la auténtica portavoz del PP a nivel nacional, por encima incluso del presidente Rajoy, de su portavoz, Sáenz de Santamaría, y la secretaria general del partido, Cospedal. Aguirre lo inundará todo a base de pelearse todos los días con Podemos tal y como lo hace ahora.

Pero eso incluye un gravísimo riesgo para el PP porque Aguirre representa la derecha más dura del partido, junto a José María Aznar y el lema falso de ‘los principios y los valores’. Lo que supone expulsar al PP del centro de la política (a favor de Ciudadanos) en Madrid y en toda España. Y ello a pesar que en nuestro país, y en Madrid con más motivo (recuérdese a José María Álvarez del Manzano y a Alberto Ruiz Gallardón), las elecciones se ganan en el centro, tal y como lo sabe Podemos, que también aspira a entrar en ese territorio.

Y lo que es peor, para la derecha la bronca histriónica de Aguirre contra Podemos, por más que margine o que deje de lado al PSOE, va a ser el mejor regalo que el PP le puede hacer a Pablo Iglesias y a sus seguidores. Dirigentes y partido de Podemos para los que Esperanza Aguirre trabaja a destajo, aunque ella no lo crea así.

Además, si Rajoy apuesta por Aguirre y González en Madrid habrá subido el listón de las responsabilidades políticas de su partido con la corrupción. De ahí el interés y expectación que despierta el anuncio que el PP hará de los que serán candidatos a la Alcaldía y la Comunidad de Madrid. Y desde luego si Aguirre gana la Alcaldía, lo que parece muy difícil sin conquistar el centro, la imagen del trampolín que ha utilizado Rajoy para hablar del salto de Susana Díaz sobre el liderazgo del PSOE también se podrá aplicar al PP, porque Aguirre pretenderá quitar a Rajoy la candidatura del PP a la presidencia del Gobierno e incluso a la del PP. Lleva años obsesionada con ello, sabe que esta es su última oportunidad y por eso se quiere imponer.

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