Susana Díaz quiere salvar al PSOE

Susana Díaz pretende con su adelanto electoral en Andalucía derrotar al PP y Podemos, para poner en valor al PSOE y su liderazgo personal de cara a las varias citas electorales de 2015. Sin embargo Díaz corre el riesgo de no sacar mayoría absoluta y encontrar dificultades insalvables para pactar un nuevo gobierno andaluz sin comprometer al PSOE nacional, en ese caso el adelanto electoral se volverá contra ella como un agresivo boomerang.

Las discrepancias aparentemente insalvables entre los socios del gobierno andaluz IU y PSOE han servido de argumento, o más bien de excusa, para que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, anuncie hoy la convocatoria adelantada de las elecciones andaluzas para el próximo día 22 de marzo. Será la primera cita electoral de 2015, año en el que también se van a celebrar los comicios municipales y autonómicos del 24 de mayo, las elecciones autonómicas catalanas anunciadas por Artur Mas para el 27 de septiembre, y los comicios generales de noviembre de este mismo año.

El argumento esgrimido por la presidenta Díaz para la convocatoria de las elecciones andaluzas es el de la inestabilidad de su gobierno tras el anuncio hecho por IU de su deseo de someter a referéndum de sus bases el pacto de gobernabilidad en Andalucía. La oposición a Díaz, IU y PP, la acusan de una maniobra por intereses partidistas y personales con los argumentos de: que el PP y Podemos estarán más fuertes en los comicios de Andalucía que se debían celebrar en marzo de 2016; y que Díaz busca la victoria en el Sur para aspirar en junio a las primarias del PSOE y postularse como candidata a la presidencia del gobierno de España.

Siendo todos estos argumentos ciertos o posibles -los de Díaz y los de su oposición- falta por añadir uno esencial: el PSOE, que vive en la confusión política e ideológica ante la crisis económica y social del país y europea y que sufre un creciente deterioro político y electoral en el hundimiento del bipartidismo español por la primacía de Podemos en la izquierda, necesita con urgencia una victoria electoral sobre el PP y Podemos, que les permita el rearme electoral, político e ideológico, convirtiendo Andalucía en un trampolín de las elecciones municipales y autonómicas de mayo, y dejando al PP y a Podemos en dificultades y con el estigma de su derrota en el Sur.

Al margen de las posibles ambiciones personales de Susana Díaz a nivel nacional, la estrategia de la presidenta andaluza es razonable, y podría convertirse en palanca y balón de oxígeno importantes del PSOE en estos momentos de desánimo general, en los que la sombra del hundimiento del PASOK en Grecia a manos de Syriza (el hermano gemelo de Podemos), y la debilidad de este partido que desvelan las encuestas se les suman cierta confusión ideológica y política frente a la crisis y las instituciones del país.

Naturalmente, Susana Díaz cuenta para la batalla andaluza con el hecho de que su primer adversario político y líder del PP en esa Comunidad Juan Manuel Moreno carece de carisma, currículum y notoriedad. A la vez en el PSOE andaluz considera que Podemos está en construcción en Andalucía y no van a tener tiempo suficiente para lanzar bien la candidatura de Teresa Rodríguez, que fue presentada hace poco por Pablo Iglesias en Sevilla. Y, finalmente, el ascenso de Podemos va a debilitar las opciones de IU. Estas son las cuentas de Díaz, a las que se añaden el control que ella tiene en los medios púbicos y privados andaluces y su fácil presencia en los de ámbito nacional.

Sin embargo, todo adelanto electoral incluye siempre un riesgo para quien convoca las elecciones -recuérdese a Zapatero-, entre otras cosas porque los niveles de paro en Andalucía son muy altos y la corrupción de los ERE puede estallar más de lo que está con la imputación de Griñán y Chaves, tal y como se aprecia en la decisión de la propia Susana de incluir a tres de sus colaboradores imputados en la ‘diputación permanente’ del parlamento de Andalucía para que no pierdan el aforamiento y no sean citados a declarar.

Además los adversarios de Susana Díaz en la campaña autonómica no van a ser Moreno y Rodríguez, por parte del PP y Podemos, sino toda la cúpula del PP nacional y Pablo Iglesias y su equipo directivo que se volcarán en la que será su primera batalla electoral en el plano nacional español. Por lo que no parece que el PSOE andaluz esté en condiciones de recuperar en estos comicios una mayoría absoluta, y si eso es así sus posibles pactos de gobierno con IU y Podemos serían casi imposibles de alcanzar, sobre todo sin implicar al PSOE nacional en vísperas de las otras elecciones de 2015, que tienen en Andalucía un adelanto estratégico que para ellos quiere ser complicado o providencial.