Rajoy más optimista y la AVT mal y fuera de lugar

Menuda Convención del PP llevamos. El viernes de apertura con Bárcenas dando vueltas y acusando a Rajoy, y el sábado con la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) convocada en Madrid para llamar ‘traidores’ al Gobierno y al PP solo por cumplir con la legalidad, lo que constituye es un acto políticamente indecente y desde el punto de vista democrático inaceptable. Máxime cuando dicha Asociación recibe fondos públicos de los españoles para cuidar y ayudar a las victimas del terrorismo, enfermos y familiares y no para hacer política destructiva pidiendo que no se cumpla la legalidad. La española, la europea o la internacional.

El comportamiento de Ángeles Pedraza y sus compañeros de dirección de la AVT es inaceptable y demuestra que ellos no pueden gestionar fondos públicos y a la vez llamar traidores o cobardes a los legítimos representantes y a los gobernantes del pueblo español. Y mucho menos a los jueces y fiscales de este país. De manera que ya esta bien de utilizar el dolor de las victimas y familiares para fomentar semejantes disparates financiados con el dinero del conjunto de la Sociedad que siempre estuvo y estará con las víctimas pero nunca con quienes ahora las pretenden manipular.

Y dicho esto tenemos que subrayar que frente al pesimismo esbozado por Aznar al inicio de la Convención del PP Rajoy ha reclamado un lugar para el optimismo y, en su discurso de cierre de la convocatoria, volverá a repetir la lista de sus mejoras económicas y a lanzar horizontes de brotes verdes gigantescos que permitirán en 2015 un crecimiento ‘¡al 3%!’ –ya lo ha dicho De Guindos- y la recuperación del empleo. Todo esto, dirá Rajoy, es lo que de verdad quieren e interesa a los ciudadanos –incluidos los nacionalistas catalanes-, por encima de discursos de los valores, principios y la unidad de España.

Así será el discurso de cierre de Rajoy frente a los malos augurios de Aznar y Aguirre y, desde luego y como todos ellos, negando los cambios que se han producido en España, Europa y la escena internacional. Como si lo esencial fuera igual que hace unos años y se pueda recuperar. Y en ello se equivocan tanto Aznar con su discurso político como Rajoy con el suyo mas tecnocrático, porque ambos huyen de la realidad como de Bárcenas y la corrupción.

Aznar ha pasado como una exhalación en el arranque de la Convención del PP, que se abre bajo los augurios de Bárcenas y se cierra bajo los auspicios de los comicios griegos. Y a solo unas horas de que Susana Díaz convoque las elecciones de Andalucía para el 22 de marzo, en las que se espera que el PP coseche su primera derrota electoral del año camino de las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo donde tendrán lugar las batallas singulares de Madrid y Valencia, en capitales y autonomías. Lugares donde Rajoy y Sánchez, lideres respectivos de PP y PSOE, se jugarán su futuro y puede que las candidaturas a las elecciones generales de finales de año.

En medio del ruido que generó el discurso de Aznar, preguntando donde está el PP y si quiere ganar las elecciones y, además de sus proclamas sobre los principios y valores, que no casan con el enorme pastel de la corrupción del PP -ahora manando a borbotones en la Comunidad de Madrid-, estaba el argumento de fondo y en cierta manera diferencial que Aznar proponía a sus compañeros diciendo que: ‘el PP es hoy el único partido capaz de sacar a España de la crisis y defender la unidad nacional frente a la confusión del PSOE y el programa de Podemos destructivo de la Constitución de 1978’.

Naturalmente, el discurso de Aznar y en ello coincide con Rajoy se basa en una ya desbordada estabilidad de la política nacional e internacional y en la defensa del plan económico que emana de la CE, el BCE y el FMI que los griegos quieren someter a revisión, lo mismos que italianos y franceses por mas que estos últimos con un mayor disimulo pero también con decisión.

Lo que no entienden Aznar ni Rajoy es que el mundo –ahí está el caso de Cuba, la crisis de Ucrania, la caída del petróleo y el terrorismo del Estado Islámico- ha cambiado, y la economía también. Y, en el caso español y de la UE, lo que no entienden los actuales dirigentes y guardianes de una vieja ortodoxia es que los ciudadanos se niegan a aceptar otros 10 nuevos años de crisis y resignación, mientras crece la desigualdad social y se sabe bien donde está el poder y el dinero que podría dar un vuelco a la situación.

Si a la crisis y a la oferta de la larga resignación ciudadana que presentan los poderes de Davos, FMI, CE y BCE, se añaden como ocurre en España los escándalos de la corrupción, la revuelta social está servida y partidos como Podemos o como Syriza tienen y tendrán su oportunidad. Porque el camino de la recuperación con cuenta gotas, como el que alienta Rajoy, es demasiado largo y lento como para cosechar un gran apoyo electoral.

En el PP como en el PSOE hacen falta nuevas políticas, nuevos lideres y nuevos candidatos a las elecciones, y en ello el PP va por detrás del PSOE en líderes y candidatos, por mas que Pedro Sánchez está sufriendo –como en su día le pasó a Josep Borrell- los ataques de la vieja guardia del partido. La que se resiste a retirarse y se dedica a las intrigas como las mas recientes de Felipe González y Zapatero agitando el cartel de Susana Díaz para que se traslade a Madrid, tras ganar a PP y a Podemos en los comicios del Sur.

El ‘largo me lo fiais’, de la recuperación económica y la resignación que pregonan los poderes económicos para consolidar la desigualdad, no es la solución ni va a ser aceptada por la ciudadanía y las fuerzas progresistas. Ahí está, como ejemplo reciente, la denuncia de la desigualdad hecha por el presidente Obama en su reciente discurso de la nación en el Congreso de los Estados Unidos.

Pero ni Aznar ni Rajoy hablan de desigualdad y de un tiempo nuevo, y por ello se van a equivocar política y electoralmente. Porque el PP que recurre a Aznar para recuperar votos por la derecha ha perdido el centro y muchos de esos votos que se fueron ya no volverán. Son víctimas de la resignación y saben que los principios y los valores –ni las recetas de Merkel- no les va a solucionar su situación personal, profesional, laboral y familiar.

2 comentarios
  1. viajeroA3 says:

    Buenos días señor Sebastián.
    ¿A qué legalidad se refiere usted?
    ¿A la que Estrasburgo dictó para Inés del Rio -no hacía falta cumplirla porque otros países no lo hacen y no pasa nada- y el Gobierno extendió graciosamente a varias decenas de asesinos?
    ¿A la "legalidad" de poner en la calle a Bolinaga porque se moría en dos semanas?
    Señor Sebastian, por muy legitimamente que este Gobierno haya sido elegido, dicha legitimidad se pierde en cuanto que no solo no han cumplido nada de lo que prometieron en su programa, sino que en muchos casos han hecho exactamente lo contrario. Por no hablar de su actuación en Cataluña. Lo de llamarles traidores se me antoja "pellizquito de monja".
    Lo que sucede es que a usted (y a mí) le da miedo que desaparezca el PP - el PSOE ya está desaparecido- y por eso carga contra cualquiera con poder de convocatoria que ataque último que queda de la Taansición.
    Por mucho que le pueda disgustar, la situación es que el PSOE desaparece y el PP está en trance de lo mismo, en ambos casos gracias a sus dirigentes. El nuevo bipartidismo - imperfecto- será Podemos y Ciudadanos, con las aportaciones quizá de UPyD y Vox.
    Para PP y PSOE ya ha llegado el siglo XXI, diga lo que diga Arriola y su colega en el PSOE.
    Saludos y feliz domingo.

  2. José de la Serena says:

    Un excelente artículo del Sr. Sebastián. Hasta ahora parece que nadie se atrevía a decir estas cosas a la AVT. Pero es que el dolor que la AVT siente por las víctimas y que sentimos todos los ciudadanos no es incompatible con que actúen los tribunales de acuerdo a la Ley y con que cualquier gobierno haga la política que convenga al Estado. El ser víctima no se puede "profesionalizar".
    Muy acertado también el comentario sobre la desigualdad que está alcanzando cotas excesivamente altas en nuestro país. Si el PP no hace algo por al menos limar esas diferencias de capacidad adquisitiva, que ellos han ahondado con sus políticas, la gran mayoría de ciudadanos no va a seguir esperando a que le caigan las migajas del crecimiento económico que se espera.

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