El PP preso de Bárcenas y Aznar de su pasado

Aznar ha compartido protagonismo con Bárcenas en la Convención del PP, ha recuperado el viejo discurso de los principios y los valores, dice que el PSOE vive en la confusión y Podemos en la destrucción y, tras exigir que a los secesionistas catalanes se les aplique con dureza la ley, se pregunta con la mirada puesta sobre Rajoy que ¿dónde está el PP? Como diciendo que su partido ha perdido la iniciativa y está a punto de perder electoralmente el tren.

Lo malo del discurso de Aznar, inmovilista y ultraconservador -por más que dice que hay que abrir el partido, sin señalar hacia dónde y sin citar a UPyD y Ciudadanos- es que siendo un discurso político y no tecnocrático como los de Rajoy, el expresidente del Gobierno da la impresión de que ha perdido contacto con la realidad. Que la España de hoy, la Europa de hoy y el mundo de hoy han cambiado mucho, y que él se ha quedado en el inicio de 2004. Y por eso no entiende el fenómeno de Podemos, ni la crisis de la izquierda europea en general, ni la pérdida de apoyos de su partido y de otras formaciones conservadoras (en Francia e Italia) de la UE.

Es decir, el mundo ha cambiado y Aznar sigue igual y tampoco admite el gran problema de la corrupción del PP. Motivo por el que a Rajoy no le llega la camisa al cuello porque daña las malas encuestas del PP, máxime con el nuevo y renovado protagonismo de Luis Bárcenas. El que, recién salido de la cárcel, se ha convertido en la estrella o el convidado de piedra de la Convención con la que el PP pensaba relanzar el partido para el año electoral de 2015.

La Convención de Madrid es un acto fallido desde su convocatoria porque, huyendo de la realidad del partido y de España, Rajoy optó por esta cita de aplausos mutuos porque no se atrevió a convocar un Congreso. Donde se podía renovar el partido, pasar las páginas de los casos de la corrupción y democratizar el PP, que es el único partido que no tiene democracia interna y no permite a sus militantes elegir directamente a sus primeros dirigentes ni a sus candidatos electorales.

Pero Rajoy no quiere Congreso y además no puede huir de su sombra, que es la sombra de Bárcenas, quien ayer dijo que el presidente del Gobierno conocía perfectamente la existencia de la doble contabilidad del PP y cobraba sobre sueldos de ella. Y los papeles detallados, día a día, año a año, de Bárcenas -en tiempos de Aznar y de Rajoy- dicen la verdad como lo creen el juez, el fiscal y el abogado del Estado, motivos todos ellos por los que los desmentidos de Floriano, Hernando y Cospedal carecen de la menor credibilidad. Mientras Bárcenas -que miente sobre otros asuntos, como el origen de su dinero o los favores políticos que el PP concedió a los donantes de dinero- en esto de la Caja B dice la verdad y a la vista está, en los papeles y en los SMS del propio Rajoy -‘Luis se fuerte’- que son toda una prueba de cargo sobre esta situación.

La verdad es que la coincidencia de la salida de Bárcenas de la cárcel con la Convención ha sido desastrosa para el PP, porque solo se habla del extesorero, y en el día del cierre del festejo solo se hablará de Grecia, con lo que esta convocatoria pre electoral será un nuevo fracaso de Cospedal.

La que ayer pronunció un pésimo discurso de bienvenida de la nada y sobre la nada. Precedida por una Esperanza Aguirre que implora la candidatura a la alcaldía de Madrid, mientras la Guardia Civil registra las instalaciones de la Comunidad de Madrid, en busca de documentos sobre la trama Púnica donde su pupilo Ignacio González -demudado en la Convención- se teme lo peor. Con lo que tenemos de nuevo y en la pista madrileña la inagotable corrupción del PP.

De ella habló José María Aznar diciendo que él asume su responsabilidad, sin que sepamos lo que eso significa ni cómo la asume. ¿Solo de viva voz? ¿Acaso no eran Matas y Rato miembros de su Gobierno, Blesa su amigo del alma, y Camps, Fabra, Costa, Lapuerta, Bárcenas, Sepúlveda, Galeote, etcétera, sus colaboradores cercanos?, o ¿no eran Correa y ‘Bigotes’ testigos de la boda de su hija en El Escorial? ¿Cómo asume Aznar esto? Y ¿cómo asume Rajoy todo lo demás?

Aznar fue aclamado al inicio de su discurso con la Convención puesta en pie, aunque él dijo que no regresaba de ninguna parte porque siempre ha estado allí, lo que no es del todo cierto, porque últimamente no estaba y cuando aparecía lo hacía para criticar con malos modos a Rajoy. Aznar ha vuelto y si fuera el candidato puede que incluso obtuviera mejor resultado electoral que Rajoy. Pero la batalla electoral va a estar en el centro de la política y ahí el PP no aporta novedad. Quizás a ese centro se refería Aznar cuando habló de la necesaria apertura del partido pero no dijo nada más. Lo suyo, con sus principios y sus valores, es el flanco derecho y conservador, mientras Rajoy está más cerca del centro, pero a ambos dos les persigue el fantasma de Bárcenas y de la corrupción y ésa es una carga muy pesada para entrar en campaña electoral.

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