La EPA, BCE y Bárcenas animan la Convención del PP

La salida de Bárcenas de la cárcel en víspera de la Convención del PP que se inicia este viernes va a enturbiar el festejo con el que Mariano Rajoy pretende relanzar electoralmente su partido, insistiendo en el discurso del principio del fin de la crisis económica y la recuperación del empleo. Dos cuestiones que se van vislumbrar hoy mismo con la iniciativa del BCE de abrir la compra de deuda pública de los países del euro para que el dinero llegue a la economía real, y los nuevos datos de la EPA sobre el paro que el presidente del Gobierno ha anunciado que serán buenos. El reverso, o el lado oscuro, de la Convención está en la coincidencia -que los tiene de los nervios- de la salida de la cárcel de Luis Bárcenas, máximo exponente de la corrupción del PP, precisamente ahora.

Corrupción de la que, inútilmente, Cospedal niega cualquier  responsabilidad diciendo que los corruptos ya no están en el partido, porque se han ido o los han echado. Pero la secretaria general del PP no debe olvidar que han estado en el PP y en importantes cargos públicos, que ella, Rajoy y otros dirigentes negaron que fueran corruptos hasta que los cazaron los jueces o la prensa, y que han hecho un daño muy grave a la Sociedad. Y lo que es peor, demostrada está la doble contabilidad del PP, y no de Bárcenas o Lapuerta, y ya veremos si las cuentas en el extranjero -que se las puede quedar Bárcenas- no eran del PP porque sólo eso explica que cuando se descubre ese dinero Rajoy envía a Bárcenas el SMS de ‘Luis, sé fuerte’.

Además los procesos en curso y las continuas noticias sobre casos que son conocidos y otros que aparecen y los que están por salir, van a impedir que el discurso de pasar la página de la corrupción del PP se pueda imponer con facilidad sobre la cruda y dura realidad informativa y judicial.

Sin embargo, también es cierto que este Gobierno ha preparado medidas legales para mejorar la lucha contra la corrupción, aunque incompletas (por ejemplo en lo que a imputados y puertas giratorias se refiere), que se han pedido disculpas por algunos casos, pero no se asumen responsabilidades políticas como se debiera porque ello no se puede hacer sólo de viva voz sino con dimisiones. En el PP, en el PSOE o donde exista la corrupción.

En cuanto a la mejora económica y del empleo podemos decir que parece cierta, en buen camino pero a la vez demasiado lenta. Los nuevos datos de la EPA que hoy se harán públicos son buenos y confirmarán la tendencia en la recuperación del empleo. Y las decisiones que se van a tomar en el seno del BCE para insuflar dinero -a través de la compra de deuda pública- también son buenos síntomas y, sin duda, mensajes claros que se envían a los mercados -y el BCE también a los electores griegos-, donde se sigue con atención la crisis económica de los países del sur de la Unión Europea.

Y con preocupación las perspectivas de inestabilidad política y auge de los partidos ‘populistas’ o los ‘revisionistas’ de las políticas de la austeridad y la convergencia fiscal de la UE, como las que anuncian en Grecia y también en España, en el que será nuestro largo año electoral de 2015.

Está claro que mientras Rajoy y Cospedal -que tiene su propia cuota de responsabilidad- sigan al frente del PP a este partido le va a resultar muy difícil pasar completamente la página de la corrupción. Y ese lastre les va a impedir recuperar los niveles de votos que lograron en las elecciones de 2011. De ahí quizás el recurso de la reaparición de Aznar que lleva mucho tiempo alejado de la gestión del poder.

Sin embargo, la cuestión que se plantea al conjunto de los ciudadanos es la de saber a quién elegir entre las distintas opciones de Gobierno que al día de hoy son tres, PP, PSOE y Podemos. Y a las que se les podría sumar el partido Ciudadanos de Albert Rivera que parte de una baja cota de apoyos electorales, pero que puede crecer a costa de UPyD. Como los de Podemos lo hacen a costa de IU y parte del PSOE, partido donde ahora se detectan luchas internas por el control del poder -entre Sánchez y Díaz-, y donde no están claros sus proyectos políticos y económicos. Algo que también ocurre en Podemos, con su cambiante programa económico por más que mantiene su enmienda a la totalidad de la política económica del PP.