Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

El flautista Pablo Iglesias encandila a los nacionalistas

Vamos a ver que hace Podemos en su primera gran cita con la política nacional, en las elecciones autonómicas y municipales de la primavera y por más que en el ámbito municipal su presencia electoral será confusa y diluida en ‘candidaturas populares’, aunque en el lado autonómico si van con sus siglas, pero en solo 13 Comunidades (quedan fuera Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía). Lo que impedirá saber el verdadero índice de penetración de Podemos en el terreno de los nacionalistas. Aunque por el momento las encuestas realizadas en las Comunidades gobernadas por los nacionalistas han destapado un sorprendente ascenso de los seguidores de Pablo Iglesias, provocando inquietud y destrozos en las filas nacionalistas, e incluso sorpresa dentro de Podemos.

¿Qué está pasando? Mientras seguimos a la espera del ‘test’ primaveral y a medio gas de Podemos -que dicen reservarse para los comicios generales de finales de 2015- todo apunta a que este fenómeno político está causando estragos en todas partes porque en él se incluyen los siguientes elementos: una enmienda a la totalidad del régimen de la transición y de su sistema político; una crítica acerada a los gobernantes y dirigentes de los grandes partidos nacionales y nacionalistas -‘la casta’-, y no solo por su gestión sino también por la enorme corrupción que inunda todo el país (puede que casi con la excepción del País Vasco); un programa económico radical y de medidas antagonistas a las que propone el Gobierno de Rajoy e incluso la Comisión Europea de Bruselas; y un acercamiento muy importante a los jóvenes que son más solidarios, globales y generosos que los nacionalistas, y empiezan a estar cansados de las banderas patriotas que solo les ofrecen paro y emigración, mientras que para ellos la prioridad no es la pequeña patria, ni la grande, sino el derecho al trabajo.

El ‘efecto Podemos’ -o la música encantada de este ‘flautista de Hamelin’ de la política que parece ser Pablo Iglesias- sigue causando estragos en el arco político español. Si los primeros en caer ya fueron PP y PSOE en las elecciones europeas, en las últimas encuestas sus siguientes y llamativas víctimas son IU y UPyD. Pero la cosa no queda ahí porque el ímpetu del partido de Pablo Iglesias ha entrado de lleno en Cataluña y País Vasco, dos Comunidades Autónomas que están gobernadas por los nacionalistas de CiU y PNV, respectivamente.

En Euskadi el último ‘Euskobarómetro’ sitúa a los de Podemos en caso de elecciones autonómicas en el segundo lugar por detrás y a solo uno o dos escaños del PNV, lo que provocó un rosario de quejas sobre el método de la encuesta, y especialmente por parte de Bildu donde sus dirigentes están tan indignados como preocupados. En Cataluña los de Podemos aparecen en el quinto lugar, pero logran una docena de escaños catalanes. Sin embargo en ambos casos Podemos arrasará entre catalanes y vascos si lo que se vota son unas elecciones generales, porque la izquierda en general, y la gente más joven en particular, quieren provocar un voto de castigo a ‘la casta’ de la política, y ello incluye al PP, PSOE, CiU y UPyD pero también IU, ERC y Bildu.

De hecho puede que la irrupción de Podemos en la política catalana haya sido la causa del descenso del independentismo en esa Comunidad, donde Artur Mas y Oriol Junqueras siguen peleándose a propósito de la fecha de unas elecciones autonómicas catalanas adelantadas, mientras Podemos no cesa de subir -el desembarco de Pablo Iglesias en Barcelona constituyó un duro golpe para el nacionalismo-, con su discurso rupturista y a la vez muy ambiguo frente a los nacionalismos.

Porque si Pablo Iglesias dijo ‘sí’ a la autodeterminación luego puso por delante una reforma constitucional. Y ello deja en el aire la cuestión del referéndum que pide CiU, y sobre el que Iglesias no se pronuncia. De la misma manera que se niega a decir si en España la soberanía nacional es de todos los españoles, o si se puede trocear -en contra de la Constitución- como piden los nacionalistas.

En Cataluña, los de CiU tienen, al igual que PP y PSOE, un problema serio añadido que es el de su propio pantano de la corrupción con los Pujol a la cabeza. Sin embargo, en el País Vasco el PNV no sufre esa lacra pero ve el ascenso de Podemos con gran preocupación. Y no digamos los temores que afectan a ERC y Bildu ante el éxito de este nuevo ‘flautista de Hamelin’ de la política que parece ser Pablo Iglesias y al que siguen como los niños los votantes de la izquierda, el centro y la derechas, pero también, y como los ratones del cuento, los seguidores de los partidos nacionalistas. Los que se creían inexpugnables mientras jaleaban el monstruo malo de Madrid y que ahora están desconcertados con Podemos. Un partido que además denuncia la Constitución de 1978, frente a la que los nacionalistas mantienen su gran resentimiento, pero solo en lo territorial y no en todo lo demás. No en vano el sistema político autonómico es similar al nacional.

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