Rajoy: euforia para 2015 y desprecio a Podemos

Si este impávido y marmóreo Mariano Rajoy consigue que en 2015 España registre un crecimiento espectacular y una gran mejora del empleo, lo que le permitiría al PP ganar cómodamente las elecciones generales de 2015, entonces a este personaje habría que hacerle un monumento y quitarse el sombrero cuando pase junto a nosotros. Y no digamos si, de paso, aburre a Artur Mas y y se desmorona todo el proceso independentista catalán. Pero al día de hoy 'las cosas' -como le gusta decir a él- no están tan claras, ni mucho menos.

Más bien al contrario, escuchando a Rajoy podríamos llegar a la conclusión de que, como siempre en la Historia de este país, hay 'dos Españas'. Por un lado la optimista, oficial del Gobierno porque Rajoy asegura que 2014 fue el año de 'la recuperación' y 2015 será el año de 'el crecimiento', y por otro la España pesimista de la que hablan casi todos: el rey Felipe VI, el lánguido Pedro Sánchez -que niega la recuperación-, y desde luego Podemos, el tercer partido en discordia que se mofa de la más que raquítica subida del salario mínimo en 3 euros, lo que prueba que el país no mejora tanto como se dice, y que la famosa recuperación no es igual para todos.

Dos Españas, la oficial optimista y la real que sufre. La oficial y la de las encuestas electorales que desprecia el presidente Rajoy quien, para no opinar sobre el auge de Podemos -el euskobarómetro los sitúa como segunda fuerza política en el País Vasco tras el PNV- se limita a decir que él solo cree en los votantes en el día de votación. Pero se olvida el Presidente de lo mal que les fue al PP y al PSOE en las pasadas elecciones europeas de mayo, mientras huye del anuncio que todos los sondeos pre electorales hacen en favor de Podemos y en contra del PP y del PSOE. Lo más que dice Rajoy sobre Iglesias y sus seguidores es que lo importante es 'la estabilidad'. Y eso es todo.

Pero tampoco dice el Presidente del Gobierno mucho más sobre su partido -desprecia el ofrecimiento de Aguirre en Madrid- aunque eso sí promete que él sera el candidato del PP en las elecciones Generales. Y el mismo silencio impone Rajoy sobre Cataluña, la reforma de la Constitución o el desprestigio de las instituciones y la política. De todo eso dijo mucho más el Rey en su discurso de Navidad.

En efecto, el rey Felipe VI, queriendo o sin querer, le ha dado un buen repaso a Mariano Rajoy porque ha puesto el acento en las cuestiones que el Presidente del Gobierno desdeñó o ha querido devaluar. Como son las de la corrupción, el desafío catalán y el desprestigio de las instituciones y de la vida política. Solo en la economía el Monarca le dio al Presidente un voto de confianza en lo que a la anunciada recuperación se refiere, pero insistiendo en que hay mucho que mejorar y que la crisis es de larga duración.

El Presidente, sin embargo, mantiene su optimismo sobre la recuperación económica del país tras el duro y conflictivo año de 2014, que ha obligado al Rey a pronunciar un discurso dramático sobre la situación española, y poniendo el acento en la corrupción política -incluida la de su hermana Cristina a la que no citó- de la que Cospedal ha dicho que es patrimonio de los españoles (sic) y que ha crecido en esta legislatura de manera especial, por causa de los casos de Nóos, Púnica, Gürtel, Bárcenas, Bankia y EREs, en los que el PP se lleva la palma de la notoriedad y la responsabilidad.

Como también en esta legislatura nos llegó el rescate de la UE a la banca española, lo que es una responsabilidad compartida de Zapatero y Rajoy porque si bien el descontrol financiero imperó bajo Zapatero, lo cierto es que las grandes Cajas intervenidas, de Madrid, Valencia y Galicia, estaban todas ellas gobernadas por el PP y bajo control de sus Comunidades.

Y a no perder de vista, en este año de 2014 el estallido del desafío catalán, que el Rey ha puesto en valor en su discurso y que Rajoy siempre pretendió minimizar -de ‘algarabía’ o ‘lío’ calificó la revuelta catalana-, hasta verse desbordado con la Consulta del 9N que no pudo, o no quiso, impedir por más que en ella se violó y desbordó la legalidad y el orden constitucional.

Sobre el desprestigio de las instituciones y la clase política no creo que haya muchas dudas en la Moncloa. Lo subrayó el rey Felipe VI durante su discurso navideño y figura en todas las encuestas que se han publicado en los últimos meses. Las mismas que, por ese motivo, más la corrupción y la crisis económica, anuncian un duro castigo electoral para el PP y el PSOE en los comicios que se acercan en el año 2015, municipales y autonómicos en el mes mayo y generales a finales del próximo año o principios de 2016.

Lo dicen las encuestas, y en ellas con la fulgurante aparición de Podemos, que vamos a ver si la confirman los ciudadanos en las urnas porque los que hoy están al frente del bipartidismo son optimistas, por obligación o puede que por ceguera, y se empeñan en decir que ‘a la hora de la verdad’ los españoles votarán mayoritariamente como lo hicieron siempre: al PSOE y al PP, y salvarán el modelo bipartidista. Lo que sin duda está por ver.

Máxime, después de las pasadas elecciones europeas del mes de mayo en las que PP y PSOE se dieron su primer gran batacazo electoral mientras de la nada aparecía Podemos con cinco escaños europeos y bloqueando de paso a IU y UPyD, también sorprendidos por la irrupción de Ciudadanos. Pablo Iglesias, sobre todo, y Albert Rivera, después, son las novedades en la política del año 2014. Y ello y a pesar de la irrupción en el PSOE de su nuevo secretario general Pedro Sánchez, quien hasta el momento no ha dado muestras de convertirse en político revelación y que soporta desde Andalucía la presión y la ambición de su compañera Susana Díaz que lo quiere desbancar.

Y en las partidas y ausencias hay que destacar que murió Adolfo Suárez y abdicó el rey Juan Carlos I dando pasó a su hijo el rey Felipe VI, en un traspaso de poderes fulminante, no explicado y a gran velocidad, lo que da idea de la inquietud general en la que vivía el país. Y se retiró de la primera línea de la política Alfredo Pérez Rubalcaba el último dirigente del tiempo de Felipe González. De la misma manera que Rajoy es, por el momento el último dirigente con más poder de los tiempos de Aznar, y hoy el político de más edad y longevidad en la política en un tiempo en el que los jóvenes empiezan a despuntar.

Empezando por el rey Felipe, siguiendo por Iglesias, Sánchez, Garzón (en IU) y Rivera entre otros. En realidad el viejo o el decano es Rajoy, y no se ve en el PP ningún otro liderazgo, salvo el funcionarial de Soraya Sáenz de Santamaría, si se presentara una emergencia que le hiciera desistir a Rajoy.

¿Qué emergencia? La prueba de fuego estará en los comicios municipales y autonómicos de la primavera de 2015, que pondrán en juego los liderazgos del PP, PSOE, IU y UPyD. Y a la vista de los resultados -y a pesar de que Podemos no actuará en el ámbito municipal- veremos si ocurre luego, en el mes de junio, en el mapa político nacional.

El año 2014 ha sido un mal año para España, y 2015 se presenta como el año de la incertidumbre y la inestabilidad política nacional. Rajoy dice que será el año del crecimiento económico y del empleo, y que eso ayudará en todo lo demás. Ojalá que acierte Rajoy con su gran cuento de la lechera productiva, porque a todos nos vendría muy bien. Pero hay que esperar un poco porque no va amos a tardar mucho en saberlo,  2015 está al llegar. Y las elecciones a punto de comenzar y entonces serán los ciudadanos los que decidirán.

1 comentario
  1. mozote says:

    Este mequetrefe es un estafador. Digo que es un estafador porque nos ha estafado, engañado con malas artes, a la mayoría de españoles.
    Únicamente un estúpido cree que todos los demás son estúpidos. Por estúpido entiendo a un necio, torpe, falto de inteligencia, eso es el Pontevedro.
    ¡Oh Dioses, cómo es posible que éste estúpido haya llegado a ser presidente de gobierno de una de las naciones más viejas de Europa!. ¡Fue el "Dedo Divino" de Aznar, el omnipotente el que lo sacralizó !.
    ¡A los infiernos los dos, por descerebrados y miserables!.

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