El Rey 'sin contemplaciones' con la corrupción

El Rey Felipe VI ha declarado, en su primer discurso de Nochebuena, que hay que 'cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción'. El monarca no ha mencionado a su hermana la infanta Cristina pero ha colocado la corrupción como el primer punto de un discurso serio, bien leído, con tono firme y en un ambiente correcto, desde el que abordó todas las cuestiones candentes de la vida pública del país. Las que van desde la crisis económica y el paro, al desafío catalán y desprestigio de la política y las instituciones, haciendo de paso un elogio de la Constitución, de cuya posible reforma no habló.

Al iniciar sus palabras hablando de la corrupción de la vida pública española, el Rey Felipe VI ha querido dejar claro que su actitud ante este problema nacional es implacable. De ahí frases como las de 'la lucha contra la corrupción es irrenunciable', sus alusiones al robo de dinero público, o al tráfico de influencias, su petición de un 'impulso moral y profunda regeneración' y sobre todo su petición de que hay que 'cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción'.

Algo, lo de 'sin contemplaciones' que a buen seguro tiene que ver con la infanta Cristina, y que debería hacer reflexionar a los poderes públicos como el Gobierno, el Poder Judicial, la fiscalía y abogacía del Estado. Los que se han rsforzado en favorecer a la encausada hermana del Rey con toda clase de 'contemplaciones' para evitar que fuera a juicio y no fuera tratada como cualquier otro ciudadano. Lo que, de momento, no han conseguido gracias a la entereza del juez José Castro de Palma de Mallorca.

Contemplaciones que siguen existiendo en muchos casos de corrupción que afectan a poderosos personajes de España, gracias a los favores o vista gorda de los gobernantes y de su larga mano en el poder judicial y la fiscalía, y también porque algunos de esos gobernantes están ellos mismos afectados por la corrupción. Entonces ¿que pasa si se mantienen las contemplaciones cómplices con la corrupción, a pesar de las palabras del Rey? Mucho nos tememos que en lo que falta de legislatura nada especial va a cambiar en este negro capítulo del difícil momento español.

El Rey Felipe, como actor televisivo, fue muy superior a su padre el Rey Juan Carlos, a quien nunca se le dio bien la lectura de discursos. Por cierto, ni un solo elogio o especial recuerdo a su progenitor, y solo de pasada una mención a la abdicación, lo que llamó la atención. Como que al hablar de futuro y de la Constitución don Felipe no recordara la figura de Adolfo Suarez, muerto este año de 2014, aunque el ex presidente del Gobierno fuera de otro tiempo y generación. De ahí que a este discurso de don Felipe le faltó algo de calor, o de emoción.

Es verdad que las cosas en España están mal como el Rey lo reconoció -'tiempos complejos y difíciles', dijo-, calificando la crisis de muy dura y de larga duración, y poniendo el paro y la situación de las familias mas desfavorecidas como el principal problema del país, aunque afirmó que la macroeconomía y el empleo mejoran, tal y como lo pregona el presidente Rajoy.

Pero en su conjunto el discurso estuvo marcado por cierto dramatismo, dado que en muy poco tiempo se incluyeron los grandes problemas del país, convencidos quizás como están en el palacio de la Zarzuela de que el éxito de Podemos en la política española está basado en el crudo análisis que hacen de la realidad nacional. Por ello el monarca, que comparte con Pablo Iglesias el título de personaje del año 2014 en España, no ha querido hacer concesiones al optimismo, por más que hablara de esperanza.

Más bien al contrario reconoció el desprestigio de las instituciones y la necesidad de regenerar la vida política, y pasó casi de puntillas sobre el desafío catalán hablando de amores y sentimientos mutuos y subrayando que en España 'nadie es adversario de nadie'. Pero sin decir nada concreto sobre la obligación de cumplir la ley 'sin contemplaciones', a pesar de que el 9N en Cataluña no se respetó el orden constitucional, que el monarca sí dijo que 'hay que respetar'.

En suma, discurso preocupado del Rey Felipe VI para un país indignado y con poca esperanza que se acerca al año electoral de 2015 con ganas de votar y de castigar, lo que anuncia un más que incierto panorama electoral. Un año de luces y sombras esperadas que forman parte de este tiempo nuevo en el que ya se inscribe el discurso real de la Navidad.

2 comentarios
  1. antonio says:

    ¿Y qué decir de la juventud? Con enorme diferencia la más corrupta de Europa. Como muestra los múltiples cercos de vomitonas con que esta mañana han aparecido mancilladas las calles de nuestras ciudades sobre las que esta multitud de "indignados" no han tenido reparo en lanzar a su asfalto el fruto del esfuerzo y el ahorro de sus padres y abuelos. En fin, todo montaje telebasura al que se viene abrazando como última moda esta sociedad falta de cultura, de autoestima y de criterio. ¿Qué han dado a cambio todos estos "indignados" de botellón, vómito y vaciedad para exigir tanto de una sociedad que les ha proporcionado todo cuanto tienen (y tenido por norma acaparar como derechos indiscutidos) y a la cual le niegan el más mínimo esfuerzo como compensación?

    • Agromenawer says:

      Hace falta ser muy miserable o estar muy desconectado de la realidad para escribir semejantes calumnias de una generación que lleva 4 años haciendo las maletas para limpiar platos en los restaurantes de media Europa mientras sus títulos universitarios se apolillan.

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