Aguirre se postula y Rajoy disimula

La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, le ha comentado al presidente de su partido y del Gobierno, Mariano Rajoy, que quiere ser la candadita popular a la Alcaldía de Madrid en las elecciones municipales que se celebrarán en la próxima primavera. Aguirre está inquieta y nerviosa porque se teme que Rajoy la excluya a ella y a su pupilo, Ignacio González, de las candidaturas del PP para los comicios locales y autonómicos del próximo mes de mayo. Y es por eso por lo que ha decidido tomar la iniciativa y hacerla pública para presionar a Rajoy. Pero la respuesta del Presidente no se ha hecho esperar y a través del portavoz del partido, Carlos Floriano, le ha dicho a Aguirre que en el PP hay muchos y valiosos posibles candidatos y que el Presidente no acepta presiones.

Está claro que Aguirre ha lanzado su cuarto a espadas con todas sus energías y a sabiendas que ese movimiento incluye serios riesgos. Pero ella quiere despejar la incógnita electoral porque a lo mejor está pensando volar sola o por su cuenta, e incluso presentarse de candidata en Madrid al margen del Partido Popular. Capaz es de hacerlo, aunque sabe que fuera del paraguas de las siglas del PP sus posibilidades de triunfo son muy escasas. Pero también sabe que el malestar en el PP con los silencios, e inmovilismo y autoritarismo de Rajoy están causando estragos entre los electores, sobre todo en este tiempo de gran volatilidad electoral en el que hay tanta confusión en la izquierda, el centro y la derecha.

En argumento de Aguirre de que ella puede ser la mejor candidata, al margen de lo que digan las encuestas sobre otros posibles dirigentes del PP que pudieran aspirar también a la Alcaldía madrileña, no es muy poderoso. Aguirre se presenta como la capitana de “los principios y los valores” ¿Y eso qué es? Pues eso es exactamente lo mismo que va pregonando José María Aznar desde FAES con cara de pocos amigos, y enfrentado a Mariano Rajoy. Es decir, los principios y los valores de una derecha muy conservadora que poco o nada tiene que ver con el centro político que es el lugar donde siempre se libra la batalla electoral de Madrid, como se vio años atrás con Álvarez del Manzano y Gallardón.

Aguirre antes de ser candidata tiene muchas cosas que aclarar y explicar, por ejemplo el porqué abandonó la Presidencia de la Comunidad de Madrid en contra del compromiso electoral que tenía con los madrileños de la región. ¿Por qué se va de la Comunidad y vuelve ahora como candidata del ayuntamiento? He aquí otra cuestión sin responder, como no ha explicado por qué cesó a Francisco Granados de la Vicepresidencia de la Comunidad de Madrid, ¿acaso ya conocía su trama púnica de corrupción? Y sobre la corrupción tiene todavía muchas cosas que explicar por las responsabilidades políticas que a ella le afectan, por todo lo ocurrido bajo su mandato, tanto en la Comunidad de Madrid, como en Caja Madrid donde también ella tenía mando e influencia muy importante.

Y si vamos al capítulo de los principios y los valores, que suele ubicar en el campo de los liberales, entonces tenemos que pedirle explicaciones sobre esa ruinosa y manipuladora Telemadrid, que es el espejo de su alma liberal, puesto a su solo servicio y en contra de las elementales normas de la decencia periodística y de la imparcialidad de un medio público de comunicación. Así mismo y en este capítulo Aguirre, tarde o temprano, tendrá que explicar qué ha hecho con los fondos públicos de la Comunidad de Madrid durante los años de su presidencia a favor de los medios de la extrema derecha o de la derecha conservadora, y en menoscabo del pluralismo mediático general, un asunto este de la mayor gravedad que sigue frecuentando su sucesor González, y que esperamos vea la luz cuando se produzca un cambio político en la Comunidad de Madrid, que probablemente se pueda producir en la primavera, y se levanten las alfombras en las que seguramente se van a encontrar muchos asuntos sobre los que habrá que pedir responsabilidad.

Principios y valores de los que habla Aguirre no son compatibles con las mentiras del 11M que ha propagado Aznar, Acebes y sus terminales mediáticas, ni con sus silencios sobre la cuestión catalana y la celebración ilegal de la consulta del 9N, silencios de Aguirre que a lo mejor tienen algo que ver con su trabajo de caza cerebros para una empresa catalana.

Está claro que la relación de Aguirre con Rajoy es muy mala y que ella lleva años desafiando al Presidente del PP y del Gobierno de España, y sorprendería y mucho que Rajoy la nombrara candidata con el argumento, que ella cree definitivo, de su fama y popularidad y de su capacidad para organizar polémicas y salir en los medios de comunicación. Una fama que la sitúa en el flanco derecho de la política, pero que la aleja del centro político que es decisivo en la ciudad de Madrid.

En todo caso a Aguirre no se le puede negar su arrojo y capacidad de dar pasos al frente, aunque esta vez no sabemos si esos pasos la conducen a la candidatura de la Alcaldía, a una ruptura con el PP para ser candidata por su cuenta y riesgo, o al final de su carrera política. De momento se comerá el turrón de la Navidad sin que Rajoy se moleste en responderle, porque ese es el estilo del Presidente del Partido Popular.

2 comentarios
  1. Agromenawer says:

    Qué grande Pablo Sebastián, se podrá estar o no de acuerdo con él, pero si existiera una entrada en la enciclopedia para “independencia periodística” debería aparecer su foto. (Lo de Esperanza Aguirre como candidata de traca…).

  2. librejav says:

    Me hace gracia cuando muchos españoles se rasgan las vestiduras alegando que españa es un “estado de derecho” en asuntos de Catalunya o Euskadi mientras que el PP jamas ha cumplido el mandato constitucional de organizarse democráticamente, y todo va alli por dedazo o cooptación !

    Es curioso que no sea constitucional que Catalunya pueda decidir aspectos básicos de su politica y en cambio rajoy nombre directamente hasta 17 presidentes regionales y hasta 52 candidatos a alcaldes de capital provincial, presidentes y miembros del tribunal supremo, constitucional, consejo del poder judicial.

    La democracia española es de muy mala calidad.

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