Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Un coche contra la sede del PP

Sostiene Rajoy que estas son las Navidades de la salida de la crisis, pero a la vez justifica la pésima situación del país aludiendo a la herencia de Zapatero, cuando lleva más de tres años al frente del Gobierno y la cifras del paro y otros indicativos como el déficit público están peor que cuando el PP llegó al poder en noviembre de 2011. Un PP cuya sede central quiso dinamitar un hombre en paro que ha padecido episodios depresivos, empotrando su coche contra el edificio central del PP tiene en la calle Génova de Madrid, afortunadamente sin más consecuencias que desperfectos en la fachada y la detención del autor.

Sin duda, un ataque de locura de una persona desesperada que enciende las alarmas y las precauciones en las sedes del PP. Y que recuerda los tiempos de acoso a este partido, cuando en víspera de las elecciones de 2004 miles de personas acusaban a Aznar de mentir sobre la autoría de los atentados del 11-M de ese mismo año. Una convocatoria que se le imputó al PSOE y medios afines y cuya autoría ahora reclaman los dirigentes de Podemos.

Pero un ataque de locura el de Génova 13 con un pretendido coche bomba en contra del PP que, por otra parte, evidencia la furia y desesperación de algunos ciudadanos ante una crisis que no cesa y que el Presidente Rajoy, con gran temeridad, ha dicho que ya se ha acabado o que está a punto de concluir. Y todo ello en medio del gran espectáculo de la corrupción del PP, tras la caza del juez Ruz que investiga Gürtel, la dimisión del Fiscal General del Estado, Torres Dulce y la carta de una mayoría de magistrados del Tribunal Supremo exigiendo al ministro de Interior, Fernández Díaz, respeto a la Justicia.

Y además y a sabiendas, como lo sabe el PP y no lo entiende la oposición, de que una gran parte de la pretendida herencia de Zapatero es de la sola y exclusiva responsabilidad del PP en lo que a la crisis bancaria se refiere. La que tuvo que ser rescatada por la UE y en cuya base estaban las Cajas de Ahorro, arruinadas y corrompidas, que gobernaba el PP en Madrid, Galicia y Valencia. Las que se han llevado más del 75% del rescate europeo. Y las que tenían en su interior unas escandalosas tramas de corrupción, como se ha visto en Caja Madrid/Bankia, presidida por emblemáticos agentes del PP, Blesa y Rato, y en las Cajas gallegas y valencianas.

Cuidado, pues, con la violencia de los ciudadanos desesperados porque ese no es ni puede ser el camino para solucionar nada, y menos aun la crisis de la economía, el paro y las empresas. Pero mucho cuidado también con los excesos verbales del Gobierno y de los dirigentes de los partidos porque hay muchos miles, puede que millones, de españoles que no están para más bromas, mentiras ni exhibiciones autoritarias de ninguna clase. Y si alguien duda de todo esto ahí están las encuestas para valorar lo que está pasando con el bipartidismo. Y en ellas el hundimiento electoral del PP que ya ha perdido más del 50 % de sus apoyos, y la crisis del PSOE que no consigue subir por encima del desastroso 28 % que cosechó en los comicios de 2011.

El coche empotrado en la sede del PP en Génova 13, afortunadamente, no pasó de ese umbral pero pudo haber generado una catástrofe. Y lo que es peor, puede dar ideas a otros ataques similares en cualquier lugar, lo que es inadmisible y se debe de prevenir política y policialmente. Pero ese coche empotrado tiene también la lectura política y social de los desesperados a los que no se ofrecen soluciones inmediatas para reintegrarse normalmente a la sociedad, mientras la corrupción y los abusos de poder llenan páginas y portadas de los medios de comunicación con personajes que parecen vivir en la mayor impunidad.

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