Sánchez cuenta con el apoyo del PP

La capacidad autodestructiva del Partido Popular que lidera Mariano Rajoy puede lograr que el líder del PSOE Pedro Sánchez se convierta en próximo presidente del Gobierno de España. Para lo que deberá contar con el apoyo parlamentario de PP porque los socialistas no lograrán la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales. Así nacería en la España de 2016 la gran coalición PSOE-PP, con las bendiciones del poder económico, la Corona y las grandes naciones de la UE.

La bendición de los convidados de piedra a la ‘gran boda de la casta’, como la llamará Pablo Iglesias desde Podemos, el tercer gran partido que podría incluso resultar vencedor de los comicios si se acerca del 30 % de los votos lo que nadie puede descartar si todo sigue como va en España.

Naturalmente, para que Sánchez logre semejante premio debería de acabar con sus vaguedades y ocurrencias -su plan de rehabilitación de viviendas es copia del fallido Plan -E de Zapatero-, con las que intenta espantar de su base electoral las embestidas de Podemos. Pero devaluando su imagen de alternativa de poder, por más que se prodigue en televisiones y se acerque al oportunismo social con programas imposibles como los de la reforma de la Constitución, máxime cuando quiere anular la reforma de la estabilidad presupuestaria de 2011 que el PSOE pacto con el PP hace solo dos años.

Otra posible variante es: un presidente del PP (Rajoy, Santamaría, Aguirre o Gallardón) apoyado por el PSOE, lo que sería el fin del Partido Socialista a manos de Podemos. Sobre todo si el partido de Iglesias logra más votos que el PSOE, lo que impediría a Sánchez entregar la Moncloa al PP sin el riesgo de una ruptura final con el PSC en Cataluña. Y sobre todo porque ese pacto le haría perder a Susana Díaz el gobierno de Andalucía, la región donde el PSOE tiene el granero de votos y escaños. Su ‘cuartel de invierno’ en cuyas inmediaciones ya están asentados los campamentos de Podemos.

La tercera opción es la de un gobierno de izquierdas PSOE-Podemos, lo que la derecha llamaría el pacto republicano o el ‘frente popular’. Y con ese discurso, precisamente, acudirá la derecha azul a las elecciones para movilizar a su electorado y para que se olvide del paro y la corrupción. Convencidos como están en el PP de que los ciudadanos españoles, a la hora de la verdad, votarán ‘estabilidad’ y gestión económica.

Veremos qué pasa y no será muy tarde porque queda solo un año para esa cita electoral y menos de seis meses para el ensayo general de los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2015, los que a su vez podrían ir precedidos de las elecciones plebiscitarias catalanas para que no falte de nada. Pero al día de hoy nada permite atisbar en el PP, ni en la economía general, ni las altas cifras del paro ni en el circo de la corrupción un vuelco o una llamativa reacción de Rajoy para frenar su caída y facilitar un vuelco de tendencia en las encuestas electorales donde el PP va de mal en peor.

Es verdad que el PSOE no está mucho mejor que el PP, aunque ellos sí hicieron su renovación y abrieron el partido, y además no sufren a diario el desgaste de la responsabilidad de gobernar. Pero ese desgaste lo sufre en Andalucía Susana Díaz y además rodeada de casos de corrupción. De igual manera que el PSOE convive en Cataluña con una crisis imparable del PSC y tanto en Madrid como en Valencia sufrirá mucho el acercamiento entre IU y Podemos durante los comicios municipales y autonómicos que están al caer.

Finalmente al PP le queda la ‘bala de plata’ de un cambio de liderazgo en la cúpula del partido si Rajoy se ve derrotado y decide abrir su sucesión en un congreso extraordinario que no debería retrasar. Pero muy mal tendría que verse Rajoy para iniciar su retirada por las buenas o por las malas si Gürtel o Bárcenas regresan con fuerza en los tribunales y en la actualidad.