Rajoy viaja a Cataluña en plena crisis del PP

El fracaso del debate parlamentario donde Rajoy buscaba un consenso sobre las reformas legislativas para combatir la corrupción, y el cese de la ministra Ana Mato por responsabilidades colaterales en Gürtel, han dejado al PP sumido en el mayor de los desánimos, a los que se añaden críticas de otros sectores más conservadores sobre la ley del aborto, o sobre lo que ha sido el desistimiento de Rajoy frente a la consulta catalana del 9N. Por ello viaja hoy Rajoy a Cataluña, comunidad donde el PP ha perdido ya muchos apoyos -que se van a Ciudadanos- y, lo que es peor, credibilidad porque el Gobierno de España no ha defendido como debiera al conjunto de catalanes frente a los desafíos y violación de la legalidad por Artur Mas.

Y ahora, con meses de retraso y con Arriola escondido en la mochila, va Rajoy y la dirección del PP a Cataluña a ver si pueden recuperar apoyos para su partido y a decir que el Gobierno de España salva a los catalanes, algo que debieron no solo decir sino explicar en el otoño de 2012 cuando desde el independentismo catalán se dijo en la diada: ‘España nos roba’. Luego se ha demostrado que el gran ladrón era Pujol y su familia y ahora se acaban de cazar en el seno del Consejo General del Poder Judicial a la vocal de CiU, Mercé Pigem, que ya está tras la senda de su predecesor el delincuente Pascual Estevil.

Rajoy llega tarde, renqueante, con el caso Mato retumbándole los oídos y haciendo un supremo esfuerzo a Cataluña a sabiendas que, de un tiempo a esta parte, casi todo le sale mal (hasta la visita de Margallo a Cuba) y que buena culpa de lo que ocurre la tiene él. Y en la corrupción que les vamos a contar que ya no sepan. Aunque lo peor para Rajoy es que en la cúpula del poder económico y financiero español lo dan por amortizado a él e incluso al PP, convencidos estos poderosos que el PP no va a gobernar a partir de 2016, y que será el PSOE, con apoyo del PP y otros partidos (Ciudadanos y UPyD) el que podría alzarse con el control del poder, salvo que Podemos rompa todos los pronósticos.

Pero si las cosas están mal para el PP en Barcelona, en Madrid y Valencia la crisis de los populares es similar o peor porque en ambas comunidades el PP no solo tiene problemas con sus adversarios políticos sino también sufre luchas de poder entre sus dirigentes. Y en Madrid con toda clase de intrigas en una batalla soterrada que puede acabar bastante mal, salvo que el PP decida montar una gestora en Madrid en menoscabo de Aguirre, lo que alguien parece estar pensando ya. Aunque lo de tener que tomar más decisiones es algo que le cuesta mucho a Rajoy. Bastante tiene ya con lo de Mato.

Por supuesto a nivel nacional los escándalos de la corrupción han causado estragos entre votantes y militantes del PP, pero a este partido no le va muy a la zaga el PSOE al que la jueza Alaya ha cazado de nuevo en un caso de corrupción en el Ayuntamiento de Sevilla esta vez en compañía de IU. Sin embargo el problema del PP afecta sobre todo al liderazgo de Rajoy y a su discurso político y económico, visto lo ocurrido en Cataluña y vista la lenta recuperación de la economía nacional, ayer de nuevo puesta en entredicho por la Comisión Europea para las cuentas de 2015.

Sobre el liderazgo de Rajoy ya son muchas y cualificadas las voces dentro del PP que abogan por un relevo, tras la celebración de un Congreso del partido y de las pertinentes elecciones primarias que ya hacen todos los partidos salvo el PP, en España y en los grandes países europeos de nuestro entorno. Pero antes de llegar a la cita de ese Congreso, que muchos sitúan en enero, bajo el título de extraordinario, o febrero como ordinario, existen cuestiones previas como la vigente crisis del Gobierno, muy devaluado y cada vez más necesitado de una renovación. Y la propia crisis de la cúpula del PP donde el fracaso e incapacidad de Cospedal son hechos probados.

¿Qué hacer y por dónde empezar? Pues allá Rajoy, pero pendientes están la crisis del Gobierno, de la máxima dirección del PP, el nombramiento de los candidatos a las elecciones de la primavera de 2015, el Congreso del PP, y los escándalos de la corrupción frente a los que ya no saben qué hacer. Y por si algo les faltara una terrorífica especulación que circula por pasillos de la Audiencia Nacional: que el juez Ruz podría llamar a declarar a Rajoy -a través del Tribunal Supremo, por estar aforado- en el procedimiento de los papeles de Bárcenas sobre la contabilidad B del PP, donde aún sigue imputado Ángel Acebes, quien le dijo al juez que el secretario general del PP no es quien controla las finanzas del partido. Y ¿entonces quien? Y esa es la cuestión que el Supremo podría preguntar a Rajoy mientras enseña al presidente del Gobierno, para que lo explique, el SMS a Bárcenas donde le dice: ‘se fuerte’.