La gran coalición PP-PSOE en marcha

Los primeros dirigentes del PSOE y del PP se están reuniendo en secreto de manera permanente y desde hace ya varios meses -empezaron con Rajoy y Rubalcaba y siguen Rajoy y Sánchez- una vez descubrieron que el bipartidismo se desplomaba de manera imparable y a pasos agigantados. Desde entonces -desde las pasadas elecciones europeas- se han pactado no pocos asuntos importantes: desde la abdicación del Rey Juan Carlos hasta puede que la ‘no reforma’ de la ley del aborto y, sobre todo, la ‘vista gorda’ y el desistimiento legal frente a la consulta secesionista del 9N liderada por Artur Más, a quién ninguno de los dos pensaba llevar ante la Justicia hasta que se enfadó y se movilizó el Fiscal General.

Y ahora, y desde posiciones, complementarias y distintas ambos partidos parecen dispuestos a dar la batalla frente a Podemos, poniendo en ese empeño toda la carne en el asador, y como consecuencia de la inquietud que el nuevo partido rebelde de los indignados provoca no sólo en los aparatos directivos del PSOE y del PP, sino también en el Palacio Real y los altos salones del poder financiero y empresarial.

Rajoy y Sánchez tienen serios problemas en sus respectivos partidos, y ambos dos en Cataluña. El PSOE por la crisis y ruptura del PSC y el PP por el hundimiento de su partido ante la debilidad de Rajoy frente al desafío de Artur Más. Y los dos, en el fondo aunque no en la forma, están muy de acuerdo sobre la no reforma de la Constitución y el pretendido modelo federal del que habla Sánchez sin precisar, a sabiendas los socialistas de que su discurso es banal porque el PP no se va a salir de su inmovilismo proverbial.

Las únicas ventajas que tienen ambos frente a sus competidores del centro y de la izquierda es que Rosa Diez se ha negado a pactar con Ciudadanos para formar la gran alternativa de centro que, poco a poco, va a liderar Albert Rivera; y que los de Podemos no se atreven a presentarse a las elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo, lo que sumado a las denuncias de moda y otras malas artes en curso puede hacerle perder apoyos a Podemos de aquí a las elecciones generales de finales de 2015.

Una fecha aún lejana en un país que viaja a gran velocidad y que tiene en su etapa inicial de la primavera electoral, un test importante para el liderazgo de Rajoy y Sánchez, a sabiendas que otros candidatos están a la espera de una oportunidad para sofocar su ambición.

En el PSOE creen que el nuevo liderazgo de Sánchez les está haciendo levantar el vuelo tras haber tocado su suelo electoral en las pasadas elecciones europeas (con el 23% de los votos), mientras en el PP, esperan que una corriente de bonanza económica les permita recuperar el aliento, tras obligar a Rajoy a salir de su cueva monclovita, viajar a Cataluña y tomar decisiones novedosas e importantes como serían una crisis de Gobierno, cambios en la cúpula del partido y nombramiento de nuevos y jóvenes candidatos para los comicios de la primavera.

Sin duda unos trabajos hercúleos para el lento e inmóvil Rajoy, que ya está al final de su propia escapada y muy tocado en el flanco diestro de su partido por cuestiones como la ley del aborto que decidió no reformar y su desistimiento ante el desafío y violación de la legalidad en territorio catalán. Un desistimiento en el que el Gobierno colaboró con el PSOE, pero en el que el Ejecutivo tenía la mayor responsabilidad.

Por todo ello, al día de hoy, quien está peor situado electoralmente es el Partido Popular, y de una manera muy especial Mariano Rajoy. Pero ambos dos están atados de pies y manos en el largo paseíllo judicial de la corrupción que no cesa y va de mal en peor. Y esa es la mejor palanca de Podemos para mantener vivas sus nuevas y altas expectativas electorales, frente a esta incipiente gran coalición del PP y del PSOE. La que pronto vivirá una nueva nueva prueba de fuego en el campo catalán si Artur Más, aprovechando su victimismo frente al fiscal general, decide lanzarse por el precipicio de unas elecciones autonómicas anticipadas donde sufrirá un sonoro batacazo electoral y donde el bipartidismo catalán hace ya tiempo que estalló. Como muy dañado está en  los dos grandes partidos nacionales que se reúnen en secreto incluso para viajar a Cataluña a negociar la legalidad y el orden constitucional, algo que nunca debieron pactar.