Rajoy pide ‘disculpas’

El presidente Mariano Rajoy ha pedido ‘disculpas’ a los españoles por haber nombrado en cargos públicos a personas que no eran dignas de sus puestos. Y lo ha hecho en la sesión de control del Senado y a remolque de una declaración similar que hizo ayer Esperanza Aguirre, y con la que la presidenta del PP de Madrid está intentando utilizar los casos de corrupción del PP -donde ella tiene responsabilidades políticas- para señalar y presionar a Rajoy en el liderazgo de su partido, temerosa como está Aguirre de ser apartada de las listas electorales del PP en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid de cara a las elecciones de la primavera de 2015.

De manera que Rajoy tiene abiertos tres frentes a propósito de la corrupción: la opinión pública en general y la creciente indignación ciudadana; el de Aguirre que quiere sustituirlo y dice no saber nada de todo lo que ocurría en la Comunidad de Madrid que ella presidía; y el del PSOE donde Pedro Sánchez intenta endosar al PP el título de ‘campeón de la corrupción nacional’, ante la escalada reciente de los escándalos del PP (Blesa, Rato, Acebes, Granados, etc…), obviando los casos del PSOE con los ERE y de los cursos de formación en Andalucía y de varios alcaldes de Madrid y Cataluña.

Desde el PSOE se está jugando muy fuerte a esa estrategia que incluye la petición de un debate monográfico sobre corrupción en el Parlamento, lo que sería democráticamente correcto. Pero en el que, sin lugar a dudas, saldrán muy mal parados los dos PP y PSOE, y por supuesto CiU. Y a no perder de vista la UGT y CC.OO., capítulos sindicales donde el PSOE e IU están afectados.

El discurso que utiliza Sánchez, por boca de su portavoz Luena, consiste en decir que ‘en el PSOE de Pedro Sánchez no hay corrupción’, lo que ha provocado malestar entre la ‘vieja guardia’ del partido y la indignación de Susana Díaz que tiene pendientes del Tribunal Supremo a Griñán y Chaves, amén de muchos altos cargos de la Junta de Andalucía, hoy imputados.

En lo que al PP se refiere las palabras de Rajoy en el Senado le comprometen y muy seriamente de cara a los nombramientos que tiene que hacer para las citas electorales de la primavera y de especial manera en Valencia y Madrid, donde pueden aparecer nombres comprometidos como los de Rita Barbera e Ignacio González (el del ático marbellí), porque a partir de ahora Rajoy ya no se puede equivocar.

Como dice que se equivocó Aguirre con sus consejeros, diputados regionales y alcaldes, sin que ella supiera nada (sic) cuando lo cierto es que fue reiteradamente advertida de la peligrosidad de varios de su colaboradores como Granados y López Viejo entre otros y ahí incluido I. González. Pero en su desparpajo Aguirre pide perdón pero no dimite de la Presidencia del PP de Madrid, y se deja jalear por el flanco más conservador del PP. Desde donde, por ejemplo, María San Gil declaraba ayer que ‘otro gallo le estaría cantando hoy al PP, si Aguirre hubieras sido la presidenta del Partido Popular‘, lo que no es cierto.

El caso es que la corrupción ha entrado de lleno en el debate político y en la lucha descarnada entre el PSOE y el PP, con el discurso de ‘y tu más’, lo que sin duda beneficia a terceros como Podemos y amplifica la indignación nacional, mientras por otra parte esté en juego la estabilidad institucional del país, la crisis del bipartidismo y el desafío catalán. Y, visto como esta y va este debate de la corrupción -y mucha atención al capítulo pendiente de la Infanta Cristina que está al caer- va a resultar muy difícil que los romeros dirigentes y gobernantes del país salgan ilesos de este espectáculo inagotable de la corrupción, máxime si PP y PSOE entran en la vía muerta y mortal de la mutua descalificación. Aunque desde luego sería justo que el Parlamento abordara sin rémora esta situación.