Oriol Junqueras desbanca a Artur Mas

Artur Mas ya no es el líder político de Cataluña porque acaba de fracasar en su consulta independentista y está bloqueado por la legalidad. El primer líder catalán ahora es el jefe de ERC, Oriol Junqueras, que mantiene vivo en la calle el desafío promoviendo la desobediencia civil y que utiliza la consulta como una excusa –no como un objetivo- para consolidar a ERC como primera fuerza política de Cataluña. Y para alzarse con el control de la mayoría de ayuntamientos de esta Comunidad Autónoma y posteriormente de la Generalitat. Y allá Artur Mas, CiU y la burguesía económica catalana con este vuelco en el liderazgo político catalán que ahora ostenta ERC y que ellos han facilitado sin advertir que han caído en la trampa que Junqueras tejió a sus pies.

El desafío catalán está suspendido por mucho que proteste y se manifieste el núcleo duro de los independentista, y la Generalitat tendrá que ir cerrando todas las iniciativas pro referéndum si no quiere verse inmerso Artur Mas en un proceso judicial por causa de desobediencia a los tribunales y prevaricación. Le quedan a la Generalitat y al Parlament -el que Mas utiliza como escudo- los recursos imposibles al Tribunal Constitucional, como argumento para dilatar el reconocimiento del fracaso político. Pero el enredo jurídico y ruido en la calle no pueden suplantar la legalidad salvo que Mas decida lanzarse por el precipicio de la rebelión.

Estamos en el momento de desconcierto del nacionalismo para tapar el fracaso de la consulta, por más que la lectura política que se hace de todo ello será la de ‘ladran pero cabalgamos’, o la de ‘mucho ruido y pocas nueces’. Lo que coloca a Mas en manos de la Esquerra Republicana de Oriol Junqueras que es el capitán de la cacerolada y el abanderado de la desobediencia civil y quien, en definitiva, lleva ahora la iniciativa secesionista una vez que Mas está preso de la legalidad y no puede ir más allá de las líneas rojas que marca el Tribunal Constitucional.

La escena política del independentismo catalán está pues bajo el control de ERC y de su líder Oriol Junqueras que es, también, el que marca la estrategia en su propio beneficio y a sabiendas que el bloqueo legal en el que está Mas le permitirá a ERC canalizar el descontento ciudadano nacionalista contra la suspensión de la consulta para airear su propuesta de la desobediencia civil y dejar a Mas y CiU como colaboracionistas de la legalidad española.

Lo que aumentará la ventaja electoral que ERC tiene en Cataluña sobre CiU -los adelantaron en las pasadas elecciones europeas- y como primer partido catalán. Lo que, por otra parte, les otorga el control del pretendido proyecto de una elecciones ‘autonómicas plebiscitarias’ con una candidatura única, como la que pretenden el Consejo Nacional de Cataluña y ciertos dirigentes de CiU. Una estrategia que ahora no le interesa a ERC porque lo que Junqueras quiere a corto y a medio plazo son: la conquista de la mayoría de los ayuntamientos catalanes durante los comicios municipales de mayo de 2015, y luego la presidencia de la Generalitat.

Un ascenso de ERC hacia la cúpula del poder catalán en el que han colaborado todos. El PSC metiendo a ERC en los gobiernos de Maragall y Montilla, y Artur Mas y CiU convirtiéndose en los socios de referencia de la Esquerra. Y a no perder de vista en todo ello el papel de los medios de comunicación catalanes y el núcleo duro del poder económico nacionalista. En suma todos estos que tiempo tendrán de analizar lo ocurrido y de reconocer sus errores.

Mas firmó su defunción política con la rúbrica del decreto para la consulta secesionista del 9N y en ese su testamento dejó como el único heredero a Oriol Junqueras, una vez que en CiU y tras el escándalo de negocios y fortuna de los Puyol, -que va de mal en peor para todos ellos-, ahora mismo no hay líder alternativo a Mas, máxime si Duran i Lleida confirma la marcha de Unió hacia un nuevo proyecto político de centro. Y lo más asombroso de todo esto es que Mas no se enteró en ningún momento que Oriol Junqueras lo ha metido en una trampa ‘mortal’ de la que nunca podrá escapar.