Pujol hablará sin decir nada

Después de su confesión inicial en la que, tras ser cazado por la Hacienda del Estado, Jordi Pujol reconoció haber estafado al erario público durante más de treinta años con dinero opaco que dijo haber recibido de una herencia de su padre, el ex presidente de la Generalitat acudirá hoy al parlamento catalán a explicar lo inexplicable pero sin aportar datos nuevos ni explicaciones sobre la inmensa fortuna de su familia, cuyo origen inexplicable quiso justificar Pujol con el argumento de la herencia cuyo testamento no ha aparecido y cuya existencia desconocía hasta su hermana. Pujol se mofará del Parlament y horas después su ex compañero del gobierno catalán y su heredero político en CiU convocará una consulta secesionista e ilegal.

El espectáculo de la corrupción ambiental del Estado continua y pocos son -aunque algunos ya van entrando- los que acaban en la cárcel y menos aún los que devuelven el dinero robado al Estado. No obstante y a pesar del comportamiento discrecional y más bien controlado por el Gobierno de la fiscalía, algunos jueces ya están dictando sentencias implacables, como la reciente del ex alcalde de Jerez Pedro Pacheco, un populista del bolsillo que hizo mucho daño al andalucismo y se hizo famoso por decir que ‘la Justicia es un cachondeo’. Y ahora vuelve a la notoriedad pero para pedir el indulto de la condena de cinco años que lo lleva a prisión por la malversación de fondos públicos, es decir por ‘cachondearse’ de la legalidad.

Y no hay que alejarse mucho de Andalucía para saber que tres de las personas que durante muchos años -casi treinta- gobernaron esa ruinosa Comunidad Autónoma como Manuel Chávez, José Antonio Griñán y Gaspar Zarrías, están hoy en capilla tapados en sus respectivos aforamientos y temerosos por la posible decisión del Tribunal Supremo que los puede imputar y llevar a juicio por las escandalosas estafas de los fondos de los ERE y de los cursos de formación ocurridas bajo sus respectivos mandatos en los que autorizaron, dejaron hacer o conocieron y callaron las decisiones que facilitaron el robo de cientos de millones de euros que debían destinarse a paliar el paro.

Un asunto crucial, del que intenta alejarse la presidenta andaluza Susana Díaz y que le puede caer de lleno a Pedro Sánchez porque en entredicho están los dos últimos ex presidentes del PSOE, y un ex alto cargo de la Junta andaluza.

Como graves son los escándalos de Gürtel y Bárcenas, que aún están enredados en los tribunales y en espera de juicio desde hace más de cinco años. Y no digamos el caso Nóos con Urdangarin y la Infanta Cristina de por medio, ahora pendiente del recurso que ha de estudiar y dirimir la Audiencia Provincial de Palma en las próximas semanas.

Sin embargo ahora estamos ante un nuevo capítulo de los Pujol, esa familia multimillonaria que convirtió la herencia del abuelo Florenci en una inmensa fortuna en coincidencia con negocios de la vida pública catalana, en los años donde Pujol gobernó y en los que le siguieron. Pero el presidente se refugiará en no decir nada sobre lo que está ‘sub iudice’, como suelen decir los políticos, o sobre lo que les podría perjudicar a él, su esposa e hijos. Y ya se verá si incluso se atreve a presentarse como víctima de la política o del Gobierno de España, una vez que mañana sábado será el día en el que Artur Mas ha de firmar la ‘ley de consultas catalanas’ y la convocatoria del referéndum del 9 de noviembre.

Una mezcla, esta, explosiva de desafío al Estado mientras Pujol, el padre de la nueva y levantisca patria catalana reconoce y huye de su propia corrupción, la fiscalía del Estado se pone de perfil en este caso y en contraste con otras firmes mas actuaciones, y el conjunto de la sociedad se indigna contra esta clase política, en medio de la vigente grave crisis económica y social que no acaba de encontrar la salida del largo túnel del paro y la desesperanza nacional.