Rajoy hace bien y Gallardón se va

Ha hecho bien el presidente del Gobierno Mariano Rajoy al retirar el proyecto de ley del aborto que había abanderado su ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón quien, con coherencia, también hizo bien al presentar inmediatamente su dimisión del Gobierno y demás cargos públicos anunciando su retirada de la política. Pero no creemos que la retirada del proyecto de la ley del aborto sea la consecuencia de un simple cálculo electoral del PP, sino también de la necesidad de Rajoy de eliminar unas fronteras ideológicas que dividen a los españoles cuando las prioridades de la nación son más importantes, como son la salida de la crisis de la economía y del paro, y el desafío secesionista catalán.

Rajoy a esto lo ha llamado la búsqueda de un ‘amplio consenso’ en una materia tan sensible como la del aborto, pero la realidad es que ese consenso del que habla el Presidente ha de ser mucho más amplio en esta y en otras materias. Y no le ha temblado el pulso a Rajoy a la hora de retirar el proyecto de ley, incluso a sabiendas de que ello sería el final de Gallardón como ministro a quien sustituyó en un santiamén por Rafael Catalá Polo (hasta ahora secretario de Estado de Fomento), con lo que da un portazo a la esperada crisis de Gobierno, por más que el nuevo ministro jurara su cargo la semana próxima cuando el Rey Felipe VI regrese de Nueva York y Rajoy de Pekín. La capital donde Rajoy brindará con las autoridades chinas entre otras cosas por por la derogación en España -gracias a Gallardón- de la Ley de Justicia Universal que amenazaba con la convocatoria de los ex presidentes chinos Jintao y Zeming ante la Justicia de nuestro país, pero que dio pie a la fuga de narcotraficantes.

La humilde y compungida despedida de Gallardón del Gobierno y de la vida política ha sonado a mera interpretación -muy propia del personaje-, y en cierta manera obligada porque poco más podía decir el ministro dimitido tras la decisión del Presidente de retirar la ley del aborto. Y, en consecuencia, su llamativo fracaso a su paso por el Gobierno de la nación, y no solo por la ley del aborto sino también por otras iniciativas legislativas muy conflictivas e involucionistas. Y por las sorprendentes, en Gallardón, nuevas actitudes muy conservadoras con un discurso bien distinto del que este político exhibió a su paso por la Comunidad y el Ayuntamiento de la Madrid donde alardeó de aires progresistas y de liberal y se presentaba en las elecciones como el político ‘trasversal’ que habitaba en el centro de la política.

¿Qué le ha pasado a Gallardón, cómo ha perdido el contacto con la realidad renunciando a sus activos políticos y a propia trayectoria? Se ha equivocado y así lo ha reconocido con sobredosis de humildad y agradecimientos varios. Sobre todo porque perdió seguridad en sí mismo -estaba acostumbrado a ser líder indiscutible en Madrid- y no se entendió con el misterioso Rajoy -que le tendió una emboscada a su insaciable ambición- ni comprendió que sus cargos y Palacios de Madrid representaban sólo a seis millones y medio de ciudadanos, mientras que su Ministerio de Justicia en el Gobierno afectaba a cerca de cincuenta millones de españoles y estaba sometido a la atención de toda la ciudadanía del país.

Sin embargo Y a partir de ahora cabe esperar que, desde su nueva y recién estrenada ‘libertad’ personal, Alberto Ruiz Gallardón tenga tiempo de reflexionar -quizás en ese ‘cementerio’ del PP que es FAES y a la sombra de Aznar- sobre lo ocurrido a su paso por el Gobierno, y también sobre este difícil momento español recuperando el lado más democrático y liberal que adornó su paso por la política y por la vida institucional.

¿Hará Rajoy, como consecuencia de esta crisis de su Gabinete una mayor reforma del Gobierno? No parece, de momento sigue la técnica del goteo que ya inició con Cañete, porque el Presidente no es amigo de las grandes mudanzas en los tiempos de tribulaciones aunque, esta vez, el tiempo no le acompaña sino que constituye un problema escaso y añadido, y Rajoy tendrá que actuar en muchos campos y con celeridad. La retirada de la ley del aborto es toda una señal que explica, por otra parte, el reciente viaje de la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría al Vaticano que no era sólo para invitar al Papa Francisco I a visitar a España sino y sobre todo para informar al Secretario de Estado Vaticano Pietro Parolin del alcance y de las consecuencias políticas de la retirada de la ley del aborto por el Gobierno. Y para pedirle pedirle al cardenal, ante esta importante decisión del Ejecutivo español, la neutralidad de la Conferencia Episcopal española en el debate que se abrirá en los sectores más conservadores de la sociedad.