Draghi insiste en la alarma económica

Si el domingo fue el ministro Luís De Guindos quien advirtió que España ‘no es inmune’ al contagio de una recaída en la recesión de la zona euro, ayer fue Mario Draghi, presidente del BCE, quien declaró que la recuperación en la Eurozona ‘pierde impulso’ por falta de crédito y altos índices del paro, lo que acerca el riesgo de deflación. Y añade Draghi -que es corresponsable de semejante situación- que hacen falta nuevas medidas financieras y reformas estructurales para alejar estos peligros. Los que son, por encima de cualquier otra cuestión, los verdaderos problemas ciudadanos de España, Cataluña, Escocia y de toda la Unión Europea y no las inútiles consultas secesionistas o debates sobre el aborto y demás políticas sectoriales.

A buenas horas se alarma Draghi del estancamiento de la UE, un peligro que se vio venir desde hace casi un año y que él mismo y la canciller Merkel despreciaron mientras insistían en las políticas de ajuste para la convergencia del déficit de los países de la zona euro, lo que casi nadie estará en condiciones de cumplir y de una manera muy especial países importantes como España, Francia e Italia, entre otros.

Este riesgo de recaída europea en la crisis, por más que España parezca estar en línea de una incipiente recuperación, es y debe ser la prioridad de los primeros gobernantes de nuestro país y de los líderes de los partidos de la oposición si de verdad los unos y los otros están preocupados por el paro y la inestabilidad de la economía. Y por los nuevos peligros que anuncia Draghi quien pone el acento en la falta de crédito para la empresas mientras anuncia otras medidas expansivas, cuando lo que debía de hacer el BCE es abrir de una vez el grifo del dinero y comprar deuda y activos sin más dilaciones porque el riesgo de deflación está, por lo que se ve y se escucha, mucho más cerca de lo que parece.

Y ¿estos problemas que afectan de lleno a Cataluña -y a toda España- no le importan nada a su presidente Artur Mas? Pues no, en este momento a Mas solo le interesa la foto de la firma de la ley de consultas catalanas para dar paso a la convocatoria de su referéndum secesionista del 9 de noviembre y pasar, cree él, a la Historia de Cataluña como una especie de héroe cuando lo cierto es que pasará a la Historia como la persona que fracasó en este intento de independencia catalana al margen de la legalidad y de la realidad española y europea.

Alguien debería parar en este país el ruido de la mala política para lograr una cierta cohesión nacional en pos de la recuperación de la economía y del empleo que son los verdaderos problemas de España por encima refrendos o de reformas constitucionales o electorales que solo forman parte de un imaginario imposible de los dirigentes políticos que ya están en pre campaña electoral.

En lugar de estar dedicados a la crisis económica y al paro que son las cuestiones que de verdad os afectan y hay que abordar. Máxime cuando desde la UE se empiezan a encender las alarmas de una recaída de la Eurozona en la crisis, o de eso que Draghi llama con prudencia la ‘pérdida de impulso’ en la recuperación. Lo que podría llevarnos hacia la temida deflación.