Pedro Sánchez y Cataluña

El líder del PSOE y de la oposición Pedro Sánchez se entrevistará con Artur Mas el próximo día 3 de septiembre, una semana antes de la Diada y del inicio del calendario desafío de la Generalitat al Estado. Está claro que Sánchez se opondrá a la consulta y a todo intento de llevar a cabo ese referéndum de una manera ilegal, tal y como lo pretenden los socios de Convergencia y una parte de este partido. Como también es sabido que el PSOE ofrece un pacto de corte federal a los nacionalistas catalanes mediante la reforma de la Constitución.

Pero ambas posiciones de Sánchez son inviables porque Mas está cazado en sus pactos con ERC -ayer su número dos dijo que iban a sacar las urnas a la calle el 9 de noviembre, incluso en contra de la ley-, y porque a CiU y a ERC, la propuesta federal les parece poca cosa porque lo que quieren es la independencia. Además en el PSOE saben que Rajoy, su Gobierno y el PP se oponen a esta propuesta federal y a la reforma territorial de la Constitución.

Otro punto en discordia y contradicción interna en el PSOE es la posición del PSC favorable a la autodeterminación pero contrario a la consulta de Mas. Un debate del que huyen a menudo todos los dirigentes nacionales socialistas, a pesar de que el partido no está a favor del derecho de autodeterminación de otros territorios ajenos a la soberanía plena del pueblo español.

Asimismo, en el debate catalán Sánchez tiene la oportunidad de marcar una diferencia notable con IU y Podemos una vez que las dos formaciones están a favor de la consulta independentista, lo que en consecuencia quiere decir que no descartan y sí apoyan la ruptura de la unidad de España al abrir la puerta de la consulta. Pero está por ver si Sánchez se va a atrever a marcar esa distancia con estos partidos de la izquierda que le disputan flanco zurdo de la política.

Por último falta ver que hará el PSOE, con Sánchez a la cabeza, si Mas decide sacar las urnas el 9 de noviembre en contra de la ley, lo que obligaría al Gobierno a adoptar drásticas medidas en contra de semejante vulneración de la legalidad. Sobre todo porque dicha prueba incluye el componente del PSC donde aún existe división de opiniones sobre esta cuestión que ya veremos hasta donde van a llegar si el desafío alcanza la cota de la ruptura o del choque de trenes del que se habla en Cataluña.

Por todo ello la crisis catalana es para Pedro Sánchez una prueba de fuego, como lo es para el PSOE y para el PSC, y sobre todo va a marcar una diferencia notable entre este partido y el resto de la izquierda nacional y catalana, lo que luego podría favorecer a los socialistas en las citas electorales de 2015.