Merkel apoya a De Guindos y Rajoy hará cambios en el Gobierno

Contenta se va la canciller Merkel de su viaje a España que califica de ‘inolvidable’ al tiempo que sitúa su relación con Mariano Rajoy como entrañable amistad, proclamando la sintonía de ambos políticos de España y Alemania, al tiempo que la alemana ofrece apoyo de su país al ministro Luis de Guindos para la presidencia del Eurogrupo de la UE. Ni una palabra sobre la candidatura del desafortunado Arias Cañete a la Comisión de Juncker, donde probablemente irá una ministra del PP, ni sobre una mayor flexibilidad en la convergencia fiscal de la UE para relanzar la economía por lo que Merkel mantiene su firmeza en los planes de ajustes estructurales diciendo que los sacrificios ‘han valido la pena’.

Algo parecido venían a decir ayer mismo los mercados ante la subida de Wall Street en Nueva York y de la Bolsa en Madrid y otras plazas europeas por los rumores de nuevas decisiones expansionistas del BCE. Lo que puede que fuera el secreto mejor guardado del encuentro de Merkel y Rajoy si, por fin, la canciller autoriza a Mario Draghi a gastar más dinero para que la eurozona no entre en riesgo de estancamiento y deflación.

Naturalmente, la marcha de De Guindos y el desaire a Cañete -que el mismo se labró durante la campaña electoral europea-, abren la oportunidad de la crisis de Gobierno en España sobre todo si la nueva Comisaria resulta ser Ana Pastor o alguna otra ministra o dirigente del PP. La crisis del Gabinete de Rajoy, corta o larga, está al acecho y es necesaria en pos de un Gobierno más político -y electoral- y porque varios de los ministros están en una pésima situación de descrédito y agotamiento, político o físico, como podían ser los casos de Mato, Margallo, Soria, Wert, etcétera. Pero sabido es que Rajoy en esto de hacer cambios de Gobierno, o de tomar decisiones importantes, no es precisamente un político audaz sino más bien reacio a toda novedad. Aunque esta vez tiene que cambiar ministros, dirigentes en la dirección nacional del PP y nominar a sus candidatos para las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015.

Nada que ver con lo que ocurre en Francia donde Hollande le ha pedido a su primer ministro Manuel Vals -en franca caída de prestigio y apoyos populares- una reforma a fondo del gobierno. Algo que suele ser normal en las democracias occidentales salvo en la española y bajo el mando de Rajoy quien ayer insistió en que la consulta catalana no se va a celebrar –otro asunto secreto de las conversaciones con Merkel-, al tiempo que anunciaba mas reformas estructurales e insistía en el cambio de la ley electoral de los ayuntamientos para favorecer al PP, aunque él lo llama para una mejora de la vida democrática, lo que enerva a la oposición.

El presidente sabe que le queda por delante un año y cuatro meses de mayoría absoluta y que en ese tiempo deberá hacer lo que a él le interese para ganar las elecciones de 2015, y lo que considere oportuno y más apropiado para salir de la crisis y obtener a corto plazo resultados tangibles en la economía y el empleo de cara a su larga campaña electoral del próximo año.

Desde la oposición y la periferia del enorme poder de Rajoy, el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, hace juegos de palabras y afirma que Rajoy debería estar más preocupado por el empleo de los parados que por colocar a De Guindos y Cañete. Pero esas palabras con las que Sánchez, pretende ocupar espacios de la actualidad, todavía son insuficientes para valorar la acción política del nuevo jefe de la oposición, quien se muestra bastante pesimista con las expectativas de recuperación económica y del empleo de las que hablan Rajoy y De Guindos y las que aplaude Merkel en Galicia, diciendo que los sacrificios de los españoles han valido la pena y están en el buen camino del Apóstol Santiago de Compostela.