Elección directa de alcaldes

Considera Rajoy que la elección directa de los alcaldes por el método de la lista más votada es un avance democrático que beneficia al PP y al PSOE. A los populares en ciudades como Madrid y Valencia que tiene en el alero; y al PSOE en otras capitales de corte mediano y para no tener que pactar con IU y Podemos.

Pero el nuevo líder del PSOE Pedro Sánchez se opone porque considera que el avance global de la izquierda, aunque sea en coaliciones, en los comicios municipales de mayo de 2015 podría convertirse en antesala de la derrota del PP en las generales de finales de ese mismo año. Por ello los socialistas se oponen a la reforma -que ellos habían incluido en sus propuestas electorales- diciendo que no se pueden cambiar las reglas del juego electoral municipal a tan solo nueve meses de dichos comicios.

Es cierto que la elección directa de los alcaldes, en un país en el que los ciudadanos no eligen directamente a ningún gobernante ni representante, es un avance pero siempre y cuando dicha norma incluya ciertos parámetros como las dos vueltas electorales para la designación final del primer edil.

Sin embargo, el PP debe tener cuidado de no romper con el PSOE el llamado ‘pacto constitucional -no escrito- de 1978′ en el que las reglas del juego político, pactadas entonces, no se deben cambiar sin el consenso de los dos grandes partidos. De manera que si el PP rompe ese pacto por su cuenta ello puede acarrearle desencuentros en cuestiones de Estado y de un mayor calado.

Además, el sistema de elección directa de alcaldes les daría, en los territorios nacionalistas vasco y catalán, un gran presencia a favor de las formaciones independentistas como Bildu y ERC en dichos territorios, lo que constituye un riesgo añadido.

Tendrá pues que medir y mucho Rajoy esta iniciativa del cambio del sistema electoral municipal, no vaya a ser que para él y para su partido el remedio se convierta en peor que la enfermedad. Por ejemplo,  si con ello consigue que se organice un gran frente de izquierdas que aborde en la batalla municipal una gran parte de las alcaldías de este país, tiñendo de rojo el mapa municipal tras los comicios de mayo de 2015.

Naturalmente, si la recuperación económica y del empleo que ha prometido el PP fuera tan rápida como ellos desean quizás, en ese caso, no necesitarían el ‘golpe de mano’ de la reforma electoral. Pero todo apunta a que la recuperación se frena en España y la UE y que para mayo de 2015 el Gobierno de Rajoy no estará en condiciones de anunciar un vuelco definitivo de tendencia o el principio del fin de la crisis. Y por ello intenta maniobrar en pos de dicha reforma electoral que les permita a ellos mantener poder en las grandes ciudades del país.