Rajoy y Mas no dicen la verdad sobre el encuentro

Rajoy y Mas no dicen la verdad sobre lo ocurrido en las dos horas y cuarto de encuentro. Eso de que ambos han mantenido sus posiciones sobre la consulta independentista y que los dos van a seguir hablando en un clima de cordialidad es una tomadura de pelo a la ciudadanía, que a buen seguro no se corresponde con la verdad. España se enfrenta a un desafío frontal contra la unidad del país, y Mas ha llegado la Moncloa después de que Pujol confesará -pudriendo con ello las instituciones catalanas y CiU- que presidió la Generalitat durante 23 años sentado sobre un sillón relleno de corrupción y fraude fiscal continuado. El mismo sillón desde donde Mas, el que fue su consejero de la Hacienda catalana durante el fraude y su heredero, pretende romper España.

Y ¿no ha ocurrido nada especial ni significativo en este encuentro sabiendo, como sabe Mas, que Rajoy conoce la gran estafa de los Pujol desde hace varios meses -y puede que no sólo a través de Hacienda, sino también de los servicios de información del Estado- y que Rajoy ha forzado el calendario para provocar la explosión del escándalo en este mismo momento?

En Moncloa hay un gato encerrado de enorme tamaño. Puede que un tigre de bengala, y también un pulso a la desesperada entre ambas partes en el que la situación de Mas es más débil después de la confesión de su patrón, Pujol. Además, los discretos equipos políticos de Rajoy y Mas llevan semanas o meses preparando este encuentro y algo habrán tramado en todo ese tiempo, por eso ahora no pueden decirnos que Mas sigue con la consulta secesionista y que Rajoy repite que no se hará, que es lo que llevan diciendo cada uno desde hace un año. Si nada ha cambiado, o no se avanzó nada en la negociación y ambos sabían desde hace tiempo que estallaría el caso de los Pujol, ¿entonces, para qué se han reunido Rajoy y Mas en la Moncloa?

El empeño de Mas en decir que el caso de los Pujol no afecta a su gobierno, a CiU, ni a todo el proceso soberanista es otra gran mentira que se suma a las falsas explicaciones públicas que se dieron ayer a los medios. El actual presidente de la Generalitat está políticamente acorralado y puede que incluso personalmente porque las investigaciones abiertas en varios frentes podrían implicarle en la trama de los Pujol, y eso sería su final.

Por ello Mas tenía tanto interés, en las últimas semanas, en venir a la Moncloa pidiendo ayuda a Rajoy a cambio de desmontar poco a poco el caso de la consulta. Pero puede que también que Pujol, en un ataque de locura, le haya pedido a Mas que se inmole y que, en venganza por lo que le ha pasado a él y su familia, que siga hasta el final, es decir hasta que el parlamento catalán declare la independencia de Cataluña, lo que sería el colmo de la locura.

Estamos pues en la oscuridad y eso no está nada bien. El caso Pujol y el desafío catalán son dos temas demasiado graves como para tratarlos en la oscuridad. Rajoy debe acudir al Parlamento y contar todo lo que sabe y lo que ha pasado en la Moncloa para que los ciudadanos lo conozcan y actúen en consecuencia. Y eso es lo que debería de exigir Pedro Sánchez el líder de la oposición, salvoque este novato de la política se haya dejado engatusar a la primera, con el cuento chino de ‘los secretos de Estado’, que en este caso, además, no lo son sino casi secretos de alcoba o de la eterna escena del sofá de la Moncloa.

O sea, queremos claridad y la verdad, y no versiones pactadas y no verdaderas sobre lo que acaba de ocurrir en la Moncloa que sin duda es mucho más de lo que nos han contado tanto Rajoy como Mas. Porque de lo contrario, Rajoy debería haber comparecido ante la prensa aunque sólo fuera para decir a los ciudadanos que no sabe para qué ha ido Mas a la Moncloa, porque lo de la consulta ya lo ha dicho mil veces en los medios de comunicación. En la Moncloa hay un gato encerrado y Rajoy nos debe una explicación.