Catalunya Banc, más ‘munición’ para Podemos

España vive a la sombra de un volcán cuyas tripas no dejan de rugir como anuncio de una posible explosión que, lejos de estar controlada y alejada en el tiempo como si ya hubiera pasado lo peor, hay días -como el de ayer- que se ve más cercana que nunca y a punto de estallar. Y todavía los hay que no entienden por qué un partido como Podemos suscita tantas adhesiones oriundas de la izquierda, el centro y la derecha, con sus mensajes rupturistas y denuncia general de la clase política a los que llaman “la casta”.

Pues bien hay otro colectivo, como el de los banqueros políticos, irresponsables, derrochadores y en casos hasta ladrones que bien merecerían otro apoyo más singular, “la caspa”, visto el cúmulo de escándalos surgidos en torno a las Cajas de Ahorro -como ahora se ve en Catalunya Banc-, por las que España ha tenido que pagar a la UE un rescate de 40.000 millones de euros, que en su gran mayoría no se van a recuperar.

Pero todavía hay más, porque resulta escandaloso e indecente que el Secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, califique de “positiva” la venta de Catalunya Banc al BBVA y por poco más de 1.000 millones de euros, a pesar que en semejante operación se incluye una pérdida para el erario público de más de ¡12.000 millones de euros! Lo que contrasta con los recortes sociales de todo tipo -como los que Montoro quiere aumentar por más que ayer lo desmintiera-, recortes como los que denunciaba ayer el investigador científico Barbacid. Y gran despilfarro que contrasta con los 12 millones de euros que la ministra Mato ha anunciado para paliar los problemas de alimentación de muchos niños españoles, ahora sumidos en la pobreza.

El silencio político en torno a este escándalo es mayúsculo tanto por parte del PP como del PSOE. Los primeros porque semejante dispendio y fracaso político ponen en evidencia que sí que hubo rescate español por parte de la UE y con un altísimo coste para todos los españoles, bajo la presidencia de Mariano Rajoy. Y silencio estremecedor en el PSOE porque el que fue presidente de Catalunya Banc no es otro que Narcís Serra, exvicepresidente del Gobierno de Felipe González, donde tuvo que dimitir por causa de las escuchas ilegales del entonces CNI, y un habitual de las famosas ‘puertas giratorias’ que conectan a los políticos con las grandes empresas del Ibex, hasta el punto que este pájaro que quizás debería de estar sometido a la investigación del fiscal en pos de sus presuntas responsabilidades penales por el fiasco de esta Caja catalana, ahora se ha vuelto a recolocar en consejos de las grandes empresas del país (como el propio Felipe González).

¿Qué dice de todo esto Pedro Sánchez? Silencio total. Y ¿qué dice de todo esto el Gobierno de Rajoy? Pues que es “¡positivo!”. Es decir, ni siquiera guardan las formas más elementales del pudor y de la dignidad. Y ¿qué dicen en CiU y en ERC a propósito de esta quiebra de un banco catalán que paga el Gobierno de España y tras la que se esconde el derroche, incluso en política, de ese Consejo de Administración donde estaban los partidos catalanes?

Silencio otra vez y he aquí otro argumento y datos para incluir en la ‘balanza fiscal’ de Cataluña con el resto de España. Desde luego a no perder de vista los escándalos iguales en las Cajas de Ahorro presididas por el PP y arruinadas, empezando por Bankia y Rodrigo Rato, y siguiendo por Novacaixagalicia, la CAM, Bancaja y Banco de Valencia. Otros hitos imaginamos que muy “positivos” para el Secretario de Estado de Economía.

Y luego se sorprenden algunos del crecimiento exponencial del nuevo partido Podemos al que llaman anti sistema desde los grandes partidos nacionales. Pero ¿hay algo mas anti sistema y anti legalidad que el despilfarro o el abuso y atraco de fondos públicos por parte de dirigentes políticos? Para cerrar esta operación se ha escogido la fecha de finales del mes de julio a fin de que la indignación de los ciudadanos, muchos de los cuales ya están de vacaciones, no desborde el orden publico y se sume al clamor general y creciente contra la clase política y su impunidad. Porque en estos escándalos de los banqueros no se ve -como en el caso de la Infanta y de las variadas corrupciones políticas y las sindicales- al fiscal general Torres Dulce actuando como debiera. Es decir, de manera implacable por la enorme alarma social que todo esto despierta. La misma que genera su comportamiento y su descaro cuando denuncia la corrupción que él debería atajar.