Relevos en el Gobierno y el caso Gallardón

El presidente Rajoy sigue impávido y mirando al infinito subido en el pedestal de su ´ídolo’ Don Tancredo López conocido en su tiempo como ‘El Rey del valor’, y no mueve fichas ni toma la iniciativa, ni sorprende ni entusiasma. Mantiene su estilo de bajo perfil y lleva meses para hacer la inevitable crisis del Gobierno que tiene sobre su mesa. La que será corta -quizás para sustituir al ministro Cañete, enviado a la campaña europea-, mediana para acomodar algunos de sus barones impacientes -Arenas, Herrera, etc.-, o incluso una larga si De Guindos cuenta con el apoyo de Merkel para presidir el Eurogrupo, y si Rajoy decide sustituir a los ministros más quemados de su Gabinete empezando por el titular de Justicia, Gallardón, siguiendo por el de Interior, Jorge Fernández Díaz, Wert, Mato, etc.

Un esfuerzo este último de la gran crisis del Gobierno y reforma de la estructura del Gabinete (con posible vicepresidencia para la Economía y un ministro de Presidencia y Portavoz una vez que la vicepresidenta Santamaría no ocupa el vacío político que tan a menudo deja el presidente) que se nos antoja un hercúleo trabajo no apto para un político tan inmovilista como Rajoy. Y ello por más que este país, España, necesita con urgencia otro Gobierno con más empuje político y cualificación aunque no sean amigos personales de Rajoy, que es la cualidad que marcó su primer Ejecutivo.

El Presidente estuvo ayer en Barcelona de espaldas a Artur Mas y con su nuevo discurso paralelo de no a la consulta y de enumerar ante los catalanes los riesgos de la independencia, convencido de que con ese discurso el PP recuperará votos en Cataluña para las elecciones europeas de finales de mayo. Sobre todo ahora que el PSC vuelve a sufrir otra crisis interna y de identidad por causa del derecho a decidir que apoya su líder Pere Navarro pero no para ponerlo en marcha ni al servicio de la consulta de Artur Mas.

En cuanto a la crisis del Gobierno, que primeros ministros como Valls en Francia y Renzi en Italia han resuelto en 48 horas, Rajoy sigue apurando su tiempo porque quizás no sabe qué hacer, ni el cómo ni cuándo abrir el melón de su Gabinete. Si como se dice en algunas encuestas el PP, aunque pierda muchos votos, volverá a estar por delante del PSOE en los comicios europeos, entonces Rajoy podría plantearse un amplio cambio de Gobierno como una novedad electoral. Pero si temen perder los comicios en Moncloa se especulará con el riesgo de que el nuevo Ejecutivo parezca castigado por las urnas, lo que no sería un buen comienzo.

Sin embargo, los llamados ‘ministros de Estado’ del Gabinete, como Fernández Díaz, García-Margallo y Gallardón, no acaban de funcionar y sus posiciones políticas de primera línea dejan mucho que desear. Con el agravante de que Gallardón -al que Rajoy empieza a congelar sus iniciativas más polémicas, aborto y código Penal- empieza a hacer de las suyas, es decir movimientos en la oscuridad y a espaldas de Rajoy, cubriéndose con el Rey y coqueteando con Rubalcaba. Además acaba de perder la que era su estrecha relación con el Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, quien acaba de criticar con dureza su reforma del código Penal y de hacer todo un alegato contra la debilidad de la Justicia frente a la corrupción, cansado como parce Torres Dulce de recibir encargos del ministro para tapar las corrupciones de Nóos -que le afectan a Gallardón en Madrid- así como las del PP y puede que incluso las del PSOE de Rubalcaba, con quien tiene una especial sintonía Gallardón.

Veremos que hace en próximos días nuestro Presidente y nuevo ‘Rey del valor’ del ruedo ibérico desde su blanqueado pedestal, pero el tiempo que siempre fue su alibi y gran aliado ahora se le empieza a acabar.