Alegato del Fiscal General y los jueces estrella

A buenas horas, aunque nunca es tarde, aparece el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, denunciando la pasividad y falta de medios de la Justicia a la hora de enfrentarse a los casos de la corrupción política, llegando incuso a denunciar hasta los indultos concedidos por los gobiernos a los corruptos condenados.

Tiene razón Torres Dulce -cuya actuación en el caso Nóos de la Infanta Cristina, dejó mucho que desear-, y hora es que desde el poder político se impulse la lucha judicial contra los casos de corrupción, aunque da la impresión de que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, está haciendo lo contrario, protegiendo a los poderosos y ampliando el control del gobierno sobre el poder judicial.

En todo caso bienvenida sea la conversión de Torres Dulce, sobre todo en estos momentos donde la indignación ciudadana crece sin parar por la corrupción y donde los llamados jueces estrella, están hoy sometidos a un tenso debate nacional. Y en algunos casos con cierto estruendo visto, por ejemplo, el espectáculo que ahora está ofreciendo el juez Elpidio Silva en el proceso abierto en su contra por presunta prevaricación por causa de su decisión de encarcelar al ex presidente de Bankia, Miguel Blesa, a quien al parecer no le ofreció las preceptivas garantías procesales.

Lo que nos conduce por enésima vez y en este caso de manera esperpéntica, al debate sobre la independencia y la calidad de la Justicia en España. Y en consecuencia a otro debate sobre los llamados ‘jueces estrella’, que tanto han dado que hablar y cuyo protagonismo en la sociedad se ha derivado casi siempre por la notoriedad de las personas e instituciones juzgadas y también por el enfrentamientos que estos jueces han tenido con instancias y destacados ámbitos del poder.

El primero de ellos fue el desaparecido Marino Barbero que osó investigar la corrupción felipista, y luego le siguió Garzón en el caso de los GAL, del que se fue como compañero electoral de Felipe González y al que luego regresó por presunta venganza al no conseguir el ministerio de Justicia e Interior que al parecer le había prometido González. Luego llegó Gómez de Liaño con el caso Polanco por el que fue expulsado de la carrera judicial por prevaricación como mas tarde Garzón por las escuchas ilegales a los abogados del caso Gürtel. Y a no olvidar el juez delincuente catalán Pascual Estevil, que en la cárcel acabó por corrupción.

Entre medias aparecieron otros magistrados con notoriedad, como el juez Gómez Bermúdez del 11-M, cuyo proceso luego convirtió en libro su esposa, y ahora estamos con los casos del juez José Castro de Palma de Mallorca en el proceso de Nóos -donde está afectada la familia real-, el juez Pablo Ruz que está instruyendo en la Audiencia Nacional los escándalos de Gürtel y Bárcenas, o la jueza sevillana Mercedes Alaya que se ocupa del asunto de los ERE y cursos de formación de la Junta de Andalucía.

Pero como estrambote de esta situación apareció el juez Elpidio Silva con unas maneras procesales impacientes y como muy poco temerarias que lo llevaron a mandar, por dos veces, a la cárcel al ex presidente de Bankia, Miguel Blesa. Lo que fue bien acogido por los afectados de las preferentes y los accionistas de Bankia en particular, y por una mayoría de ciudadanos en general asqueados como están, y con razón, con el expolio y estafas de muchas Cajas de Ahorro gobernadas por políticos y amigos del poder público y arruinadas hasta provocar el rescate de la UE por valor de 40.000 millones de euros que todos los españoles han de pagar.

Y puede, por lo que se conoce y va conociendo, que Blesa sea uno de los culpables del expolio y despilfarro de Bankia y que al final de los procesos que tiene pendientes acabe en prisión. Pero también parece cierto que el juez Silva se extralimitó y eso es lo que se dilucida ahora en el juicio al que está siendo sometido por su presunta prevaricación. Un procedimiento donde el famoso Elpidio -que ahora aprovecha su notoriedad para lanzarse hacia la política- está ofreciendo un espectáculo impropio de un juez que se dice justo y que ahora se declara atropellado por el poder de las finanzas y de sus ramificaciones en el Gobierno de la nación.

Que el juez Silva, como ha hecho, pida salir de la sala donde se le juzga ‘para llorar’, como lo ha hecho, abunda en la idea, más bien en la sospecha, de que no está en sus cabales. Y eso, sumado a las decisiones arbitrarias que ha podido tomar en el caso de Blesa, da la impresión de que lo va a expulsar de la carrera judicial.

Pero el remedio que propone el ministro Gallardón de imponer tres magistrados en cada proceso de instrucción no es la solución sino mas bien la pretensión del ministro de que el poder político se garantice al menos una cierta presencia en los procedimientos. Lo que hay que hacer es agilizar las causas de especial interés de la opinión pública ofreciendo a los instructores medios suficientes y toda clase de ayudas -que es lo que deberían tener a su alcance los magistrados Castro, Ruz y Alaya- en vez de poner trabas, por ejemplo desde la fiscalía, a sus actuaciones. Las que por otra parte no se deben eternizar como está ocurriendo porque está claro que los poderes públicos y fácticos afectados por estos procesos los van a intentar abortar.

2 comentarios
  1. Costadamorte says:

    Le repito lo mismo que dije en el foro del artículo de "MARCELLO"...
    Mi visión general de las cosas es que se producirá no un cuatripartidismo, (o si lo hay será solo coyuntural y por breve plazo), lo que se avecina es una substitución de las élites, (y por tanto de los partidos), tanto en la izquierda, (primero), como en la derecha, (a continuación)...
    A partir de 2016 Podemos será hegemónico en la izquierda..., y a partir de las siguientes elecciones..., 2020?..., creo que antes!, Ciudadanos en la derecha...
    A fin de cuentas eso paso ya hace 40 años..., cuando el PSOE consiguió en el 77 la hegemonía de la izquierda que durante el franquismo tenía el PCE, y el PP en el 83 la derecha que desde la proclamación de la monarquía detentó la UCD como verdadera heredera de la administración franquista con una visión realista de la situación...

  2. Lucyinthe Sky says:

    Pues yo todavía no sé qué es lo que aportaría Ciudadanos para solucionar los problemas de España. Porqué Ciudadanos es distinta al PP y al PSOE? Va a gestionar de manera distinta y original la pobreza resultante del tratado TTIP?
    Yo nada más que veo comercios y fábricas españolas cerrando, y bazares chinos abriendo.
    Qué va a hacer Ciudadanos sobre esto?

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