Mágico García Márquez

Puede que pasen ‘Cien años de soledad’ antes de que en el mundo se pueda leer a un escritor en lengua castellana del nivel y la fuerza del ahora desaparecido Gabriel García Márquez. Gloria de América, príncipe de Colombia y Rey de México, su segunda patria, donde parió su obra maestra en medio de grandes penurias y dificultades -como las que padeció Miguel de Cervantes- casi en la misma soledad desde la que José Arcadio Buendía fundó la mágica ciudad de Macondo en medio de la selva de Aracataca. El lugar donde su estirpe reinó, amó, sufrió y guerreó hasta la muerte y la autodestrucción como lo relatan los escritos de fantasma Melquiades que iba y venía del infierno a la tierra con suma facilidad.

Decía Camilo José Cela, otro grande en lengua castellana y Premio Nobel de Literatura como García Márquez, que en América era más fácil encontrar fuentes de inspiración para un escritor, y puede que sea verdad porque la ‘vieja Europa’ hace ya mucho tiempo que es un árbol seco y sin frutos. Pero siendo esto así, como cierto era que García Márquez inspiraba sus novelas y sus personajes en hechos reales y en personas que existieron, no es menos cierto que el genio del autor y su capacidad creativa y de ficción le hicieron volar muy alto para convertirse en el gran creador del ‘realismo mágico’.

Un género innovador que el gran Gabriel supo dotar de una enorme energía e intensidad, con un lenguaje gráfico y una literatura fluida inagotable, muchas veces tierna y muchas veces cruel, todo ello como la vida misma mezclada con la mágica ficción, que siempre adornó a los escritores más poderosos de la historia de la literatura.

Se fue Cela, con la familia de Pascual Duarte, se acaba de marchar García Márquez, ahora que ‘el coronel no tiene quién le escriba’, y nos queda Mario Vargas Llosa, desolado, mientras repasa sus ‘conversaciones en la catedral’. La literatura en lengua castellana tiene ahora de guardián al entrañable y encantador escritor peruano y español. Y a bien seguro que pronto nos vamos a encontrar con una nueva estrella que novelara, por ejemplo, sobre ese nuevo planeta, que dicen que tiene agua líquida y que puede ser habitable, que la NASA acaba de descubrir en la constelación Cisne, y que se llama Kepler-186f.

Y cola habrá de escritores, científicos, inversores, militares, curas, buscavidas, poetas y toda clase de especies de la condición humana para subirse a la primera nave que viaje a la nueva Tierra prometida y esperada. Sin duda un misterioso lugar donde puede que ya esté allí el propio José Arcadio Buendía y su adorada Üursula Iguarán levantando una nueva ciudad en compañía de Gabriel García Márquez quien escribirá las crónicas de esa nueva aventura que luego, Melquiades, nos contará.