Alemania expulsará a los inmigrantes UE sin trabajo

Está claro que la crisis de la inmigración se va a convertir en una de las cuestiones cruciales que se debatirá en la próxima campaña para el Parlamento Europeo. Y no solo por las posiciones de corte xenófobo que lideran partidos extremos como los de Francia o de Holanda, ambos con apoyos crecientes entre su electorado. Sino porque los partidos conservadores, como el de Cameron, están en línea con decisiones destinadas a frenar la inmigración en general y de países ajenos a la UE de manera especial. Y a todo esto se ha acaba de sumar Alemania, desde su gobierno de gran coalición, con la novedad de que el Ejecutivo de Berlín también pretende el poner trabas a la propia inmigración de países de la UE.

La crisis económica que asola a Europa está estallando de lleno en el debate sobre la inmigración, como bien se ve en España con las oleadas que asaltan y superan las vallas de Ceuta y Melilla. Sin embargo esta vez ha sido Alemania la que anunció medidas restrictivas en el seno del territorio de la Unión Europea y contra de los llamados ‘turistas de la pobreza’, o los colectivos a los que se acusa de ubicarse en un país para disfrutar gratis de las ayudas sociales y sanitarias con el solo argumento de ser residente. Pues bien, puede que muy pronto todos los residentes de la UE que vivan en Alemania y que no encuentren trabajo en el plazo de tres meses podrán ser expulsados del país. Y lo mismo ocurrirá a los que tenían trabajo y lo perdieron, aunque estos tendrán hasta seis meses para poder encontrar un nuevo empleo.

La iniciativa alemana, que promueve el gobierno de coalición de la canciller Merkel -y donde se integran los socialdemócratas con los conservadores-, se adapta a los límites del marco europeo, por más que los verdes alemanes insistan que nadie puede restringir a un ciudadano europeo el derecho a residir en países de la UE.

El fondo de la cuestión radica en la oleada de inmigrantes que han llegado a Alemania desde Rumania y Bulgaria -y especialmente los de la etnia gitana- que han creado problemas en Francia, Italia y otros países de la UE. Pero la medida se extiende al conjunto de los ciudadanos de la Unión, incluidos los españoles que ahora se fueron a Alemania en busca de empleo y que también podrían ser expulsados si no encuentran trabajo en tres meses, o en seis si han perdido el que tenían.

Los acuerdos de Schengen de libre circulación de personas en el seno de la UE están saltando por los aires como consecuencia de la crisis económica y en lo que al derecho de residencia, y no solo de paso, se refiere. El argumento de fondo, al margen de las furias xenófobas que tanto éxito están teniendo, por ejemplo, en Francia en favor de Marine Le Pen, consiste en decir que los inmigrantes sin trabajo e ilegales aumentan el gasto público social, abusan de la generosidad de los Estados y se convierte en competidores de ciudadanos nacionales que hoy día están en paro o en condiciones de extrema necesidad, como ocurre en muchos países de la UE y en España de manera especial.

¿Qué hacer? Necesario buscar un equilibrio entre la legalidad y la solidaridad, terreno complicado especialmente para los partidos de la izquierda europea. Máxime después de la decisiones que está tomando en Alemania la SPD o de las que tomó en Francia el ministro de Interior François Hollande. Estaremos atentos a lo que ocurra en Alemania y también en España donde PSOE y PP, entre otros, se van a tener que pronunciar sobre todo esto que entrará de lleno en la próxima campaña electoral. Ahora bien, si Merkel, que es la locomotora del tren de la UE, empieza a dar pasos decisivos en estos debates todo anuncia que otros la seguirán y que Europa vivirá en la inmigración cambios muy importantes que tendrán su trascendencia política, ideológica y electoral.