Por fin honores militares al presidente Suárez

Por orden del Gobierno que preside Mariano Rajoy las tres armas del Ejército español de Tierra, Mar y Aire y la Guardia Civil le han rendido honores militares al que fuera primer Presidente de la democracia española, el hombre que lideró la transición y también la persona que sufrió y se enfrentó al golpe de Estado militar del 23-F. Desde esa fatídica fecha existía una deuda pendiente entre el Ejército y el presidente Suárez, deuda que ayer se saldó de una manera solmene que compensó el parco protocolo con el que el féretro de Adolfo Suárez fue recibido el lunes en el Congreso de los Diputados.

Un sobrio y mínimo protocolo donde sólo un redoble de tambor acompañó la entrada del féretro del expresidente del Gobierno a la sala de ‘los Pasos Perdidos’ del Congreso donde se instaló la capilla ardiente ante la que desfilaron más de 30.000 madrileños, siendo muchos más los que aclamaron el paso del cortejo fúnebre de Suárez por las calles de Madrid en su despedida de la capital y antes de iniciar su último viaje a Ávila donde recibió sepultura.

Los honores militares ofrecidos a Suárez a la salida de su restos mortales del Congreso de los Diputados, con los tres ejércitos, la Guardia Civil y bandas de música conformaron un cortejo en el que se incluyó para trasladar el féretro un armón de artillería que era tirado por cuatro caballos, y que abrió el desfile oficial desde la Carrera de San Jerónimo hasta la plaza de las Cibeles. Detrás del cortejo fúnebre acompañaba a Suárez su familia, y luego el presidente Rajoy y los presidentes del Congreso y Senado, así como los miembros del Gobierno, diputados y periodistas.

Hubo vivas y aplausos a Suárez en el recorrido y críticas a los políticos. Pero sobre todo hubo mucha emoción y reconocimiento a la persona y figura de Suárez y la sensación de que, ahora más que nunca, se hace necesario un tiempo de concordia y de pactos políticos que han de llevarnos, concluida la transición que ahora se cierra con la muerte de Suárez, a una nueva etapa. La que debe incluir la reforma de la Constitución y reforzar lazos de unidad en el país, así como garantizar de una vez por todas la separación de los poderes del Estado, los controles democráticos de la acción de Gobierno y la mejora de una Ley Electoral abierta y representativa.

El homenaje militar en la despedida de Suárez ha saldado una deuda que el Ejército y el resto de las instituciones españolas tenían para con Adolfo Suárez. Y la solemnidad del acto y el clamor democrático del pueblo de Madrid en torno a Suárez ha trascendido a toda España (y a toda Europa) y bueno sería que este clamor llegue a Cataluña a ver si los políticos nacionalistas empiezan ahora a entender de una vez lo que son cuestiones de Estado y lo que son aventuras irresponsables y rompedoras, como las que ahora lidera Artur Mas y que no conducen a nada bueno y menos aún para el pueblo catalán.

Como cabe esperar que, al margen de las citas electorales que aún nos esperan, se logren en España acuerdos importantes porque el lento discurrir de la recuperación económica española no permite que en este país perdamos más tiempo sin que se llegue a un gran acuerdo en favor del empleo y de la recuperación de la economía. Un pacto como el que sin duda habría propiciado Adolfo Suárez y que ahora le toca presidir a Mariano Rajoy.