Tensión en el PP por la lista europea y la crisis de Gobierno

Los ministros de Exteriores, García-Margallo, y el de Interior, Fernández Díaz, se han sumado en las últimas horas a la cabeza de la lista de los ministros más desgastados del Gobierno en la que figuran Ruiz-Gallardón, Wert, Soria y Mato, y a la que se añaden los nombres de Arias Cañete y De Guindos como los aspirantes que son a cargos europeos. Lo que, de confirmarse, nos llevaría a una crisis del Gabinete de Rajoy mucho más amplia de la que se habló en principio, porque el propio presidente declaró no hace mucho que pensaba mantener a todo su Gobierno a lo largo de la legislatura, con excepción del ministro Arias Cañete si este fuera designado para encabeza la lista del PP al Parlamento Europeo.

Además, y a los problemas creados por García-Margallo en el debate catalán y los errores en cadena de Fernández Díaz, se están abriendo paso en la agenda nacional nuevos debates como son las reformas de fiscalidad y de la política laboral. Cuestiones sobre las que el Gobierno ha celebrado sendas reuniones con el grupo de expertos del nuevo proyecto fiscal del catedrático Lagares, así como con los sindicatos y la patronal. Sin duda dos importantes asuntos cuyo desarrollo y gestión van a depender de los posibles cambios del Gabinete de Rajoy, sobre el que aún se mantiene un absoluto silencio, propio del hermetismo que el jefe del Ejecutivo y presidente del PP, Mariano Rajoy, ha impuesto sobre todas estas esperadas decisiones.

Está claro que, aunque lo desmientan en público, los ministros de Economía y Hacienda, De Guindos y Montoro mantienen serias discrepancias sobre el futuro de la reforma fiscal dado que el aún titular de Economía parece favorable a una subida del IVA para compensar la anunciada bajada del IRPF. Algo de lo que parece discrepar Montoro que también se distanció de la propuesta fiscal de los expertos, subrayando que no es la del Gobierno.

Al fondo de todo ello está la famosa lista del PP al Parlamento de la UE que Rajoy guarda celosamente y que está resultando mucho más conflictiva o compleja de lo que se esperaba, una vez que en ella se podrían integrar políticos con aspiraciones en instituciones de la Unión Europea, como podría ser el caso de Arias Cañete, Méndez de Vigo y De Guindos, pero también otros ministros -se ha mencionado incluso a Gallardón y Mato, para que se alejen de la posible ‘congelación’ de la Ley del Aborto y del juicio de Gürtel, respectivamente-, algunos dirigentes regionales del PP como se ha dicho en referencia a Valcárcel, Herrera e incluso a Sánchez Camacho, aunque esta última se resiste a abandonar el territorio catalán, y hasta algún alto cargo del PP nacional, dado circuló el nombre de Esteban González Pons para ir en esa lista europea, lo que el político valenciano ha descartado en fechas recientes en las que, para colmo, Arias Cañete ha declarado que a él no le interesa la candidatura europea.

Lo cierto es estos aplazamientos de Rajoy están tensando mucho las relaciones internas del PP y del Gobierno, y no solo por lo que se refiere a las reformas fiscal y laboral sino porque debates como el de Cataluña, donde el ministro de Exteriores García-Margallo se ha entrometido sin que nadie sepa el por qué, sumado a cúmulo de errores y descontrol del titular de Interior, Fernández Díaz, y al silencio sepulcral de los ministros Wert, Mato y Soria hace que las especulaciones sobre la crisis del Gobierno estén subiendo de tono, mientras crecen los nervios en la cúpula del PP.

Nervios que salieron a flote con la desautorización de Cospedal en Andalucía por parte de Rajoy -se dice que a instancias de Arenas y Sáenz de Santamaría-, y que alcanzaron cotas de mayor tensión en el País Vasco donde la presidenta regional del PP Arantza Quiroga le plantó cara a Rajoy, Sáez de Santamaría y al portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso y, finalmente, les ganó la partida a los tres aunque la hicieran llorar y pedir perdón en público tras conseguir nombrar a la que ahora es su nueva secretaria general, Nerea Llanos.

Sin embargo, la rebelión de Quiroga -a la que Esperanza Aguirre pretende emular en Madrid- ha demostrado que son muchos los dirigentes del PP que discrepan de los modales autocráticos con los que Rajoy lidera el partido y algunos de ellos, empezando por la presidenta vasca, parecen dispuestos a plantar cara al muy todo poderoso presidente del Gobierno y del PP. El mismo Rajoy que sigue enredado en el sudoku gubernamental y de la lista europea a la espera de un parto que se hace esperar y que está soliviantando a la familia ‘popular’.