Rajoy prepara cambios en el Gobierno, Europa y el PP

Cospedal está dolida y con razón, Rajoy la ha desautorizado y echado a los pies de los caballos andaluces de Javier Arenas, el sultán del Sur, y ella fue a la apertura con caras largas pero no quiso quedarse al cierre del congreso andaluz del PP donde se eligió presidente al ‘ilustrado’ Juanma Moreno, siguiendo la indicación del ‘dedito mágico’ de Rajoy -Aguirre ‘dixit’- con quien no quiso estar la secretaria general. La que debió haberle presentado su dimisión día atrás lo que pronto se sabrá, cuando el Presidente levante el velo de la triple crisis del Gobierno, la lista europea y de la cúpula PP que está al caer con motivo del que será el inminente anuncio de la candidatura popular a las elecciones europeas del 25 de mayo.

Consideran en el PP que la presunta victoria de Rajoy en el debate de la nación es presagio de triunfo en las elecciones europeas de mayo. Entre otras cosas gracias al rechazo que provoca Rubalcaba (como ex brazo derecho de Zapatero) entre su electorado, y puede que también por el escaso fuste de la candidatura de Valenciano. La estampa de los primeros dirigentes del PSOE por las calles de Roma, donde asistieron a la reunión de los socialistas europeos, no era precisamente la de un gran equipo triunfador.

De manera que Rubalcaba se está convirtiendo, por causa de su inagotable ambición, en el talismán de Rajoy y en el comensal preferido de los grandes cenáculos de la derecha económica del país, que es el lugar donde el jefe del PSOE se encuentra más a gusto luciendo su verborrea de estadista componedor de la crisis de la unidad de España, entre otras habilidades.

Rajoy, al contrario, provoca inquietud y un cierto temor en estas filas del poder económico y financiero del país donde ya saben como las gasta el de Pontevedra. Que le pregunten a Pedro J. o a Cospedal. Ahora Rajoy moverá fichas en tres tableros: la lista de las elecciones europeas y otras candidaturas de la UE -Eurogrupo y la Comisión-; la reforma del Gobierno y la posible reforma de la cúpula del PP, con o sin Cospedal en la secretaría general y con el eterno Javier Arenas como comodín.

¿A quién va a poner en cada lista y a quién va a quitar Rajoy? Esa no es una decisión que vayan a adoptar los órganos del Partido Popular, como debiera ser el caso, sino solamente Rajoy. Y a ello habrá dedicado parte de su tiempo en este fin de semana y pronto se levantará el telón de las sorpresas que llegarán a la sede del PP por la chimenea como le llegan a los niños buenos los juguetes de los Reyes Magos en la Navidad.

El Presidente considera que no tiene adversarios ni dentro ni fuera de su partido, porque ya se ha encargado él de eliminarlos uno a uno, y que ese dominio absoluto de la situación -en la que solo le falta por cazar la cabeza de Artur Mas y ya está en ello- él y su partido tienen todas las de ganar por la ausencia de unos y otros. Los adversarios del PP que nunca se atreverán a hacerle frente desde dentro, y los de la oposición que hasta el día de hoy no han logrado un liderazgo alternativo nacional, por más que Rosa Díez le está quitando apoyos por el centro. De ahí lo furia con la que Rajoy trató en el debate de la nación a la líder de UPyD.

En realidad el único problema de Rajoy son los ciudadanos que lo pueden castigar sin mayorías absolutas y obligándole a pactos a los que no está acostumbrado. Pronto se verá, aunque por ahora lo que está por ver son las fichas que Rajoy va a mover en los tres tableros de su inmenso poder: el Gobierno, los cargos europeos y la cúpula del PP.