Barcina utiliza a Bildu como escudo

Ya está bien de excusas y manipulaciones políticas. La presidenta de Navarra Yolanda Barcina debe dimitir por causa del último escándalo de corrupción o pretendido tráfico de influencias ocurrido en la Comunidad de Navarra donde su consejera Lourdes Goicoechea ha sido cazada pidiendo favores a la inspección de Hacienda para los que fueron sus clientes cuando ella trabajaba en un despacho fiscal. La estrategia de Barcina, escondiéndose detrás de Bildu para evitar una moción de censura del conjunto de la oposición navarra es tan indecente como aquellas escandalosas dietas que ella misma cobró -aunque las haya devuelto- de la Caja de Navarra por solo asistir unos minutos a unos encuentros reiterados y sin contenido alguno.

El discurso de Barcina de que ella no se va y que tampoco la pueden echar porque eso supondría un aparente pacto del PSOE navarro con Bildu es un discurso tramposo en este país plagado de corrupciones. Barcina debió cesar sin la menor dilación a su consejera Goicoechea al conocer, por boca de la que fuera directora de la inspección de la Hacienda Foral, Idoia Nieves, lo ocurrido. Pero al no hacer y amparar a su colaboradora la presidenta Barcina ha entrado en complicidad y ello la obliga a dimitir, lo que debió de haber hecho hace tiempo con motivo de las dietas de miles de euros que cobró por más que luego se dijera que eso no era delito, pero sí una desvergüenza descomunal que desacredita a la tal Barcina para ocupar cualquier cargo público.

Por muchísimo menos, por un presunto cohecho de 750 euros, tuvo que dimitir ni más ni menos que el presidente de Alemania, Christian Wulff, a quien ahora los tribunales de Justicia han absuelto. Pero cuando apareció la menor sospecha el ahora expresidente alemán no dudó un minuto en dimitir para no contagiar la presidencia de la República Federal. Pero en España todos estos ejemplos que vienen de la Europa más democrática no sirven de nada. Por ahí siguen en sus cargos decenas de políticos imputados o investigados e incluso procesados sin dar un paso atrás como es ahora el caso de Barcina.

Que ha empeorado al utilizar la presidenta Navarra a Bildu como su escudo personal para decir que si la oposición pacta una moción de censura en la que participen los representantes de Bildu, los que voten con el partido abertzale serán considerados amigos de ETA. Un mensaje que Barcina sobre todo lanza a los representantes navarros del PSOE y que el PP utiliza para así demonizar y arrinconar a los socialistas. Mas cierto es que quien utiliza a Bildu es Barcina y lo hace con un lamentable discurso de descalificación de sus adversarios socialistas navarros, máxime cuando declara que otros primeros dirigentes del PSOE como Rubalcaba o Valenciano ‘son inteligentes’ y no los socialistas de allí.

Una vez más la corrupción y la ausencia de decencia y las malas artes para devaluar la vida democrática del país han hecho su aparición. Esta vez en Navarra donde Yolanda Barcina debería de dimitir y abandonar la política convocando elecciones o en su caso proponiendo a otra persona para la presidencia foral de su Comunidad si es que tiene apoyos políticos suficientes para que eso se pueda llevar a cabo. Así evitarían ella, UPN y el PP que Bildu tenga protagonismo. Pero Barcina como casi todos los políticos no quiere dimitir. Y ello aunque parece claro que una vez más estamos ante un abuso de poder y de comportamientos ilícitos, por más que sean a nivel de intentona de corrupción. Lo diga quien lo diga, el PSOE, N-Bai, Aralar, Bildu u Agamenón.