Putin mueve ficha en Ucrania

La crisis política de Ucrania no cesa y se envenena y ello es y debe ser motivo más que sobrado de preocupación para la Unión Europea -España incluida- porque un conflicto en ese país crearía tensión en toda Europa y dañaría y mucho el proceso de recuperación de las economías europeas, que los analistas económicos y los mercados siguen con gran interés y expectación. De manera que mucho cuidado con los acontecimientos de Kiev y ahora también con la temida reacción de Moscú.

El presidente ruso Vladimir Puttin ha movilizado sus tropas en la frontera de Ucrania como clara respuesta amenazante al golpe pro europeo que desalojó del poder en Kiev al ahora huido expresidente Yanukovich. El gobierno ruso habla de maniobras pero la tensión en la zona, sobre todo en la península ucraniana de Crimea de habla rusa y proclive a Rusia, no para de subir y tanto en Washington como en la UE y la OTAN se ha desatado cierta alarma ante el riesgo de un enfrentamiento armado en ese país, que tendría muy graves consecuencias para la paz en esa zona y para Europa en general, y a no perder de vista que gran parte del abastecimiento del gas europeo pasa por ese país.

Lo había avisado Gary Kasparov afirmando que Puttin no se estaría quieto ni dejaría que Ucrania se alineé con la UE, saliendo de su órbita, como lo hicieron otros países del Este de Europa. Y el aviso del campeón del mundo de ajedrez se ha cumplido porque Puttin ha movido ficha en el tablero y ha iniciado unas maniobras militares de intimidación, frente al nuevo e incipiente gobierno ucraniano que, entre otras cosas, tiene que abordar una más que desesperada situación económica de este país que está prácticamente en quiebra. El nuevo presidente Turchinov lo reconocía diciendo que el país está al borde del abismo.

Pero al riesgo económico de Ucrania, país al que la UE ha ofrecido ayuda urgente, se le une el riesgo de una guerra civil, o de la ruptura territorial con una secesión de Crimea (y de su gran base naval) y su posible anexión a Rusia, lo que provocaría un cataclismo en esa zona europea y el regreso a tensiones propias de la vieja ‘guerra fría’, lo que haría sonar las no menos viejas y anticuadas alarmas de la OTAN. Una organización venida a menos y confusa en los que son sus nuevos objetivos y desafíos donde se conoce muy bien el nivel del arsenal militar ucraniano donde aún permanecen restos del armamento nuclear de la antigua URSS.

Ahora que las relaciones de Washington y Moscú no son buenas sino más bien tensas, este movimiento de tropas rusas en la frontera de Ucrania provocará nuevas tensiones y de paso obligará a los Estados Unidos, ahora tan volcados con Asia en sus relaciones internacionales, a recuperar sus alianzas con la ‘vieja Europa’. Territorio donde España juega, al menos como plataforma territorial, un papel estratégico como se desprende de la creciente puesta en marcha del ‘escudo antimisiles’ que los EEUU tiene ubicado en Rota y que en los próximos meses se culminará.